A la muerte de civiles y el desplazamiento de más de un millón de libaneses, incluidos más de 370.000 niños, Israel suma ataques a centros y personal de salud y a periodistas que reportan la verdad del conflicto.
El caso de los hermanos Kononovich (Mijail y Alexander) ha entrado en una nueva fase, profundamente alarmante, revelando con mayor claridad la naturaleza de la persecución que sufren a manos del régimen fascista ucraniano.