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¿Bombas inteligentes? Nuevo informe revela la poca eficacia de la aviación canadiense en Irak

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Las bombas canadienses no alcanzaron su objetivo en 17 ocasiones durante las operaciones aéreas en Irak, según nuevas cifras publicadas por el Departamento de Defensa Nacional del país, informa el canal CBC News.

CBC News ha obtenido información detallada de una de las misiones canadienses en Irak y los datos plantean algunas cuestiones preocupantes sobre la efectividad de las municiones guiadas de la Fuerza Aérea Real Canadiense.

Las fuerzas de seguridad iraquíes estaban luchando contra Daesh —grupo terrorista proscrito en Rusia y otros países— en Irak, en las afueras de la ciudad de Kirkuk, a mediados de noviembre de 2015. Los terroristas estaban controlando la situación gracias al empleo de fuego pesado de ametralladora cuando dos cazas canadienses CF-18 dejaron caer una bomba guiada que no dio en el blanco.

Según informes redactados después de la batalla a los que ha tenido acceso CBC News, el arma “funcionó mal” y cayó y explotó en un campo. De las 606 bombas guiadas de precisión lanzadas durante la campaña aérea canadiense que duró 16 meses en Irak —incluyendo algunas operaciones en Siria—, un total de 17 proyectiles fallaron a la hora de dar en el blanco, según cifras del Departamento de Defensa Nacional.

La fuerza aérea canadiense asegura que no tiene información acerca de que alguno de sus ataques, ya fuera exitoso o no, causara víctimas civiles.

“Ningún sistema de armas es 100% preciso. En raras ocasiones, los sistemas armamentísticos se ven afectados por condiciones meteorológicas o problemas de funcionamiento”, explicó Isabelle Bresse, portavoz del centro de operaciones en el extranjero del Ejército del país, citada por CBC News.

Sin embargo, el incidente de Kirkuk, en 2015, tuvo una importancia especial por varias razones. Primero, porque plantea la cuestión de si existió realmente un problema sistémico con las municiones guiadas canadienses durante toda la campaña.

En segundo lugar, porque los documentos publicados al respecto muestran cómo el Departamento de Defensa intentó ocultar el episodio para no revelar los errores cometidos por los militares del país.

Además, el incidente se produjo en una época en la que la campaña aérea tenía una gran importancia política: los electores canadienses acababan de apostar por un Gobierno liberal que prometió retirar los CF-18 de la zona de combate.

“Como yo entiendo, la posición de Canadá no es que no haya matado a civiles, sino que no es consciente de haber matado a civiles”, comentó al canal Chris Woods, jefe del sitio web Airwars, que se dedica al seguimiento y control de las víctimas civiles causadas por ataques aéreos internacionales en Irak, Siria y Libia.

Un día después de la misión en Kirkuk, los medios de comunicación locales, en el norte de Irak, informaron de otro ataque aéreo canadiense, esta vez cerca de Mosul, que acabó matando a entre cinco y 13 civiles.

Representantes de la Fuerza aérea canadiense no revelaron ninguna información sobre el ataque en una rueda de prensa posterior a los hechos, a pesar de saber perfectamente que habían errado, destaca la publicación. “Por razones de seguridad operacional, no hay más información disponible en este momento”, afirmaron entonces desde el Ejército.

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