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MOSCÚ (Sputnik) — El Comité de Inteligencia del Senado estadounidense no dispone de pruebas irrefutables que apunten a una interferencia rusa en las elecciones presidenciales de EEUU del pasado noviembre, declaró el vicepresidente del comité, Mark Warner.

“Hay mucho ruido, pero no tenemos pruebas irrefutables” de una colusión entre el equipo del presidente de EEUU, Donald Trump, y Moscú, dijo Warner en una entrevista con la CNN.

Comentó, además, las recientes declaraciones de la ex secretaria de Estado y excandidata presidencial, Hillary Clinton, de que la presunta “campaña rusa para influenciar sobre las elecciones estadounidenses” no habría tenido “tanto éxito” de no haber sido coordinada por unos representantes estadounidenses o personalmente por Trump.

“En cuanto a las conclusiones precipitadas, no comparto la visión de Clinton”, dijo Warner.

En las presidenciales de 2016, Clinton perdió ante Trump pese a que todos los sondeos la señalaban como la gran favorita.

La CIA, el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU publicaron el pasado 6 de enero un informe en el que acusaron a Rusia de interferir en las elecciones estadounidenses, pero no presentaron ninguna prueba concreta.

En particular, se acusó a Rusia de medrar en la campaña de 2016 organizando el ciberataque a los servidores del Comité Nacional Demócrata y la publicación a través de la plataforma WikiLeaks de los mensajes hackeados, que destaparon cómo la cúpula partidista había favorecido a Hillary Clinton en las primarias y buscado desacreditar a su rival Bernie Sanders.

El Gobierno de Rusia negó repetidamente esas acusaciones y el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, las calificó de “ridículas”.

También el fundador del portal de filtraciones, Julian Assange, había desmentido en más de una ocasión los presuntos vínculos entre WikiLeaks y los servicios de inteligencia rusos.

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