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RÍO DE JANEIRO (Spuntik) — La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) alertaron de los ataques que reciben los derechos indígenas y la protección del medio ambiente por parte del Estado brasileño.

“Los derechos de los pueblos indígenas y el derecho ambiental están siendo atacados en Brasil; en los últimos 15 años Brasil asistió al mayor número de asesinatos de activistas ambientales y por el derecho a tierra en todo el mundo”, lamentaron en un comunicado relatores de ambas organizaciones.

En opinión de estos especialistas en este contexto Brasil debería fortalecer la protección institucional y legal de los pueblos indígenas, así como de los quilombolas y de otras comunidades que dependen de su tierra ancestral para su existencia cultural y material.

“Es altamente preocupante que, al contrario, Brasil esté considerando debilitar esas protecciones”, alertan en el comunicado conjunto, citando medidas como la propuesta de reforma de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), que apoya a los pueblos indígenas y cuyo presupuesto ya se vio “drásticamente reducido”, lamentan.

La ONU y la CIDH recuerdan que un informe elaborado por una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) del Congreso Nacional brasileño recomienda que la FUNAI pierda sus responsabilidades en la demarcación y titulación de tierras y también expresan su preocupación por la “criminalización arbitraria” de numerosos antropólogos, líderes indígenas y defensores de los derechos humanos.

“Estamos particularmente preocupados con los procesos de demarcación de tierras en el futuro, así como por las tierras indígenas que ya fueron demarcadas”, subrayaron las organizaciones.

Una de las expertas que firma la carta abierta es la relatora de la ONU en derechos indígenas Victoria Tauli Corpuz, que viajó a Brasil en 2016 para conocer la realidad de estas comunidades y cuya visita despertó los recelos de los congresistas brasileños, lamenta la ONU.

El comunicado recuerda que el informe del Congreso brasileño acusa a la ONU de comportarse como “una coalición de ONGs” que pretende influenciar las políticas públicas y que representa una “grave amenaza a la soberanía de Brasil”, alegando que crea condiciones para que se establezcan pueblos indígenas “inexistentes”.

La ONU y la CIDH también criticaron las propuestas de ley que el Congreso Nacional está tramitando y que debilitan la legislación medioambiental, como por ejemplo la que propone eliminar la necesidad de elaborar informes de impacto ambiental para proyectos impulsados por la industria agropecuaria.

El Gobierno brasileño y estas dos organizaciones ya mantuvieron hace unos días un encontronazo diplomático debido a la crisis política que vive el país.

La ONU y la CIDH criticaron en un comunicado conjunto el uso de la fuerza por parte del Gobierno –que sacó a las Fuerzas Armadas a la calle para controlar protestas—y poco después el Ejecutivo de Michel Temer contestó expresando su repudio por el tono “desinformado y tendencioso” de esa nota oficial.

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