La ultraderecha necesita sembrar odio para cosechar violencia.
Sin duda los dos presidentes más odiados del planeta son Donald Trump y Benjamín Netanyahu, se han puesto a la altura de Hitler o Mussolini por méritos propios, por sus palabras y sobre todo por sus acciones.
La ejecución de Benito Mussolini o el suicidio de Adolf Hitler fueron un alivio para la humanidad, sinceramente y aunque algunos se hagan los ofendidos pienso que la desaparición de Donald Trump y Benjamín Netanyahu harían un efecto parecido en la humanidad.
Los discursos de la ultraderecha mundial siembran odio para cosechar violencia porque a falta de argumentos necesitan las pistolas. Sin ignorancia y miedo no hay fascismo, ni racismo, ni sionismo o cualquier teoría supremacista. Necesitan de un caldo de cultivo de ponzoña para echar raíces en sociedades enfermas.
La derecha española sigue el ABC Trumpista; los bulos, las mentiras, el odio, el racismo, la xenofobia, la homofobia, necesitan chivos espiratorios y la ponzoña de sus mentiras para crecer.
Santiago Abascal o Isabel Ayuso son los máximos representantes del PPVOX, son los Trumpistas del AliExpress, son como loros que repiten, imitan y obedecen la estrategia marcada desde los EEUU, defendiendo los intereses del imperialismo Yanqui y del sionismo de Israel por encima de los de su propio pueblo.
Nada que salga de EEUU o de Israel es creíble, todo lo que sale suele ser ilegal, son acciones y actos terroristas que pisotean derechos humanos y rompen con la legalidad internacional para tratar de imponer la ley de la selva, la ley del más fuerte.
El NAZISMO, el FASCISMO, el SIONISMO, buscan siempre chivos espiratorios y siembran discursos de odio para romper la convivencia. El supremacismo no inventa nada nuevo, la raza aria o la raza superior, el pueblo elegido por Dios, todo su ideario se basa en mentiras, en la idea del derecho a ser los amos del resto de los pueblos del mundo e imponer su voluntad por la fuerza.
No existen pueblos elegidos por Dios, no existen razas superiores, solo existen seres humanos y pueblos con distintas culturas y formas de entender la vida. No hay una cultura superior y Occidente no es el centro del universo. Debemos aprender a respetar y a convivir sin que el imperialismo genocida siga sembrando la muerte, el abuso, el hambre y la guerra.
La historia de la humanidad se basa en la mezcla de razas y de culturas que nos enriquece culturalmente y nos fortalece como especie y no en la endogamia racista que nos hace involucionar como sociedad y también como especie, nos hace peores en todos los sentidos esa idea de absurda y falsa pureza racial.
No caigamos nuevamente en la trampa del poder para enfrentarnos entre nosotros mientras que las oligarquías se enriquecen y nos miran como a hormigas, como a seres descartables, como a inferiores a su servicio.
André Abeledo Fernández

