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Se trata de los motores para los buques de guerra del proyecto 22350. El primer navío de su clase —y el buque más grande diseñado en Rusia tras la disolución de la URSS—, el Almirante Gorshkov, actualmente está en la fase de pruebas estatales.

Sus tres sucesores enfrentaron una demora en la producción por la ruptura del contrato con la empresa ucraniana responsable de los motores de turbina de gas para los buques rusos desde los tiempos soviéticos.

Tras la prohibición de suministros, los astilleros rusos se vieron obligados a hacerse rápidamente con su propia industria de motores. La planta Saturn —parte de la ODK— se encargó de restablecer el proceso tecnológico.

El reciente anuncio de la ODK confirma que los motores para el proyecto 22350 ya están construidos y están en la fase de pruebas. De confirmarse todas las características planeadas, la planta Saturn procederá a la producción en serie de los motores. La entrega de las primeras unidades está prevista para mediados de 2018.

La misma planta Saturn ya había desarrollado el proceso tecnológico necesario para la fabricación de los motores para las fragatas del proyecto 11356 —sus representantes, el Almirante Essen y el Almirante Grigorovich, recientemente lanzaron misiles de crucero Kalibr contra los terroristas en Sira—.

Los planes para la creación de tres buques más de esta serie también se vieron amenazados por la violación del contrato por el suministrador ucraniano, así que, durante un periodo de tiempo, el destino de los navíos estuvo pendiente.

No obstante, después de que Saturn estableciera la producción propia de los motores para esta clase de buques, el vicecomandante de la Armada rusa, Víktor Bursuk, confirmó que tres de las fragatas planeadas irían dotadas con los motores rusos e ingresarían en la Armada del país.

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