Chile presentó el lunes, ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya (CIJ), la memoria de su demanda contra Bolivia por derechos sobre el río Silala argumentando que las obras de desvío realizadas en la zona fueron para evitar la contaminación y no para cambiar el curso del agua.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, respondió poco después, a través de su cuenta en la red social Twitter, que la demanda es “artificial” y que se cuenta con argumentos “muy sólidos” para desbaratarla.

“Chile desvía las aguas del Silala y dice que Bolivia pretende apropiarse. Su demanda es artificial, como los ductos que desvían el agua”, afirmó Morales.

Igualmente, su ministro de Gobierno, Carlos Romero, aseguró poder enfrentar los argumentos chilenos con pruebas contundentes como documentos, mapas históricos, etc.

La memoria de Chile pide, entre otros puntos, que la CIJ declare que el Silala es un río compartido con Bolivia y su uso se rige por el derecho internacional consuetudinario; Bolivia defiende la tesis de que es un manantial cuya canalización artificial es “evidente”.

“Disponemos, en ese sentido, de suficiente evidencia geológica hidroquímica, geomorfológica, biológica e hidrológica para afirmar, sin duda, que el Silala es un río internacional”, sostuvo la mandataria chilena, Michelle Bachelet.

Tras conocerse la entrega de la demanda, el mandatario boliviano aseguró que su Gobierno no objetará la competencia de la CIJ, como Chile lo hizo luego de planteado el juicio marítimo en 2013, e informó que preparará la contramemoria sobre las aguas del manantial Silala, para lo cual tiene de plazo hasta el 3 de julio de 2018.

Tanto el tema de la salida al mar para Bolivia como la soberanía de las aguas de Silala son dos de los 13 puntos de la Agenda boliviano-chilena acordada hace una década para reparar el desencuentro de 130 años.

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