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Según la ONU, a inicios de 2017 el número de sirios que abandonaron el país durante el conflicto y se refugiaron en Europa superó los cinco millones de personas. Unos 400.000 sirios viven ahora en Alemania.

Los países europeos cambiaron su retórica hacia el Gobierno sirio y ayudan a sus ciudadanos a regresar al país árabe. Muchas organizaciones públicas pagan incluso el transporte. Sputnik te cuenta historias de varios refugiados sirios que regresaron a su país de origen.

Spiro H. es uno de aquellos sirios que, después de haberse refugiado, regresaron a casa. Proveniente de las afueras de Jobar, se dedicaba a la fotografía y grabación.

Se marchó del país cuando los terroristas destruyeron su casa. Primero permaneció en Turquía, luego en Grecia y al final llegó a las montañas de Austria para esconderse de la Policía. Una organización pro derechos humanos le ayudó a hacer los documentos.

a causa principal de su regreso a Siria fue la denegación del Gobierno austriaco de que su madre viajara al país europeo. El hombre reveló que entre los refugiados hay personas vinculadas con los grupos terroristas, por lo que las autoridades del país complican la vida de todos los refugiados. Y ese resultó ser el segundo argumento para volver a casa.

Abdallah se fue a Europa con sus amigos con el propósito de construir su futuro lejos de la guerra. En Siria dejó a sus padres ancianos.

“Vine a Alemania en octubre de 2015 y pasé allí un año. Cuando murió mi padre, decidí volver. Primero me vi obligado a ir a Sudán, luego a Adís Abeba y desde allí llegué a Damasco. Estaba preocupado por posibles persecuciones por parte de las autoridades, ya que abandoné el país de forma ilegal. Sin embargo no me detuvieron sino que hablaron tranquilamente y me dejaron salir del aeropuerto. Al final, pude regresar a la vida normal que no encontré en Europa”, confesa.

En Europa existe aún la sociedad Gurub, que presta apoyo a los refugiados sirios y donde ellos pueden contar su historia y compartir su experiencia.

Los fundadores de Gurub son el jurista Fuad Omar y Nadir A., que trabaja bajo el seudónimo de Johny Abud. Tomó el nuevo nombre para evitar encuentros indeseados con los contrabandistas de Grecia que trasladan a los refugiados por el mar Mediterráneo.

En su trabajo, Nadir usa solo métodos legales para que las personas lleguen a Siria.

“Muchos refugiados llegaron deslumbrados por la vida en Europa y no lograron adaptarse. No todos consiguieron aprender el idioma y acostumbrarse a numerosas normas. Por ejemplo, en 2016 se tomó la resolución que prohíbe cambiar el lugar de residencia sin tener motivo justificado”, cuenta Fuad Omar.

Johny Abud, por su parte, destacó el trabajo de las organizaciones para derechos de los menores y su influencia.

“A menudo, les presentan a los padres requisitos que son difíciles de cumplir o son inaceptables para los sirios por muchos motivos”, explica.

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