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El Pentágono suministra armas a los terroristas en Siria y no está interesado en la resolución del conflicto, afirmó a Sputnik Michael Jabara Carley, historiador y catedrático de la Universidad de Montreal.

“Estados Unidos, desde hace mucho tiempo, ha sido el cómplice de varios grupos islamistas y terroristas de Siria. Hace unos años hubo informes de que, tras la destrucción de Libia, la CIA había ayudado a los terroristas islamistas de este país y los había enviado a Siria con diferentes armas para empezar la guerra”, declaró.

El experto recordó que durante la ofensiva de Daesh —autodenominado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países— contra la ciudad de Palmira, los yihadistas necesitaron tres días para cruzar el desierto. Los estadounidenses estaban al tanto de esta situación, pero “les permitieron seguir adelante”.

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“A EEUU le gusta bombardear arena en el desierto para aparentar que lucha contra Daesh, pero en realidad [Washington] a menudo hace caso omiso a los terroristas. Al parecer las únicas personas que no saben nada sobre lo que está pasando entre EEUU, Daesh, Al Nusra y Al Qaeda son el público estadounidense”, añadió.

Carley explicó que hay dos razones por las que Washington no quiere hacer nada a estos grupos terroristas. El Gobierno de Estados Unidos persigue dos metas: la primera es hacerle daño a Siria, ya que todo el mundo sabe que Estados Unidos quiere salir de Bashar Asad y dividir Siria, afirmó el entrevistado.

Según el experto, otro objetivo es “pillar a Rusia”. Los neoconservadores en Washington se han enfurecido por el hecho de que Moscú estropeara su juego en Siria e impidiera que su intervención culminara con la derrocamiento de Asad.

El analista señaló que el envío de armas a los terroristas en Siria por parte del Pentágono no es un secreto. Los norteamericanos y cataríes hasta hace poco pagaban por el armamento, que era enviado de países como Turquía o Kuwait a Siria en camiones.

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“Lo que pasa en Siria no es una guerra civil, sino una guerra de títeres, librada por EEUU y sus aliados”, sostuvo Carley.

A juicio del experto, desde el inicio del conflicto sirio muchos extranjeros llegaron a Siria para luchar contra el Gobierno de Bashar Asad. El entrevistado relató que estos mercenarios llegaron al país árabe a través de Jordania, Turquía e Irak y fueron pagados por los cataríes, saudíes y estadounidenses.

“Obviamente, Siria tenía sus problemas internos, pero una guerra subsidiaria nunca habría sucedido en el país, a menos que Estados Unidos hubiera decidido iniciarla”, manifestó.

El especialista señaló que incluso en caso de que Damasco y Bagdad consigan ganar la guerra contra Daesh, el problema de los kurdos, apoyados por Washington y Tel Aviv, seguirá presente. Su plan es debilitar cualquier resistencia al dominio estadounidense e israelí en la región, concluyó Carley.

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