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Evo Morales: el líder que Bolivia necesita

En temas de relaciones exteriores, la política de Evo se ha caracterizado por la inclusión en mecanismos regionales e internacionales de integración

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Apenas 11 años han bastado a Evo Morales, presidente de Bolivia, para convertir a un país sumido en la pobreza, el analfabetismo y la exclusión, en un Estado plurinacional donde las políticas sociales representan uno de los ejes gubernamentales.

Desde su llegada al poder, Evo defiende las transformaciones que lleva a cabo en el país. «Este proceso de cambio es sin retorno; digan lo que digan, hagan lo que hagan.

No volverá el neoliberalismo a Bolivia», dijo en el 2009.

Evo nació el 26 de octubre de 1959 en Isallavi, cantón Orinoca, Oruro, descendiente de una familia aymara, que tiene como guía tres pilares: ama sua (no seas ladrón), ama quella (no seas flojo) y ama hulla (no seas mentiroso).

Su familia, humilde, se dedicaba a la agricultura y a la cría de llamas, labores a las que se dedicó desde pequeño. Tras cursar sus estudios primarios y secundarios, logró graduarse como bachiller en 1977, gracias a que asistía al colegio y a la vez trabajaba como albañil, panadero o trompetista para poder costeárselo.

Debido a una gran sequía que sufrió el altiplano boliviano, la familia de Evo tuvo que emigrar para buscar un futuro mejor, fue entonces que llegaron al Chapare (Cochabamba).

En la década de los 80, comienza a tener cargos dentro de su sindicato: fue Secretario de Deportes y luego ascendió a Secretario General del mismo.

También se desempeñó como secretario ejecutivo de la Fe­deración del Trópico de Cochabamba y presidente del Comité de Coordinación de las Seis Fe­de­raciones del Tró­pico de Cochabamba.

En 1997 fue elegido diputado bajo Izquierda Unida, sin embargo, cinco años después los partidos neoliberales lo expulsaron del Congreso.

Su respuesta fue presentarse a las elecciones presidenciales de ese año (2002), donde quedó en segundo lugar, representando al partido que él mismo había fundado pocos años atrás, el Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos, más conocido como Movimiento al Socialismo (MAS).

Para las presidenciales del 2005 logró convertir ese revés en victoria, y ganó las elecciones con casi el 54 % de los votos.

El 22 de enero del año siguiente se convirtió oficialmente en el primer presidente indígena de Bolivia y América Latina (un día antes fue investido como máxima autoridad india de la nación en una ceremonia mística dirigida por sacerdotes de las distintas etnias del país).

En el acto oficial del 22 de enero, efectuado en la plaza San Francisco de La Paz, miles de personas lloraron junto a Evo; en ese mismo contexto el escritor Eduardo Galeano afirmó que se trataba del «fin del tiempo del miedo en Bolivia».

En efecto, fue un momento histórico para el país, que a partir de ese entonces comenzaría una etapa de mejoras sociales, económicas y políticas.

El mandatario boliviano logró imponerse dos ocasiones más de manera consecutiva: en las elecciones del 2009 y el 2014.

Durante sus 11 años de presidencia ha logrado revertir la difícil situación en la que se encontraba el país debido al manejo de los gobiernos neoliberales. Según un informe presentado a inicios del 2017, Bolivia logró reducir la pobreza extrema de un 38,2 % a un 16,8 %; ha garantizado el acceso al agua potable a más del 85 % de la población, y ha entregado más de un millón de títulos de tierra a campesinos e indígenas.

Asimismo, se destaca la inclusión social de los pueblos originarios en todos los escenarios del país, y la promulgación en el 2009 de una Carta Magna que constituyó a Bolivia como un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario.

En temas de relaciones exteriores, la política de Evo se ha caracterizado por la inclusión en mecanismos regionales e internacionales de integración como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos o ALBA-TCP, y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

También Bolivia ha logrado destacarse en las Naciones Unidas, y en ese sentido el país fue elegido como miembro no permanente del Consejo de la ONU para el periodo 2017-2018.

El mandatario forjó entrañable amistad con varios líderes de la región, incluyendo el Comandante en Jefe Fidel Castro.

«En América Latina yo aprendí bastante de Fidel. Mucho en lo político, en lo ideológico. Sobre todo esa resistencia. De Chávez aprendí a levantar la voz, nunca callar (…) Con Lula tengo una relación permanente. Kirchner ha sido como un hermano, un amigo sudamericano y vecino además», afirmó.

Gracias a sus logros, en especial su lucha por la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas y su respeto a la diversidad cultural, Evo fue propuesto para el Premio Nobel de la Paz.

Sin embargo, Fidel, en una de sus reflexiones –fechada el 15 de octubre del 2009 y titulada Un premio Nobel para Evo–, afirmó que el mandatario «no se trata de un Presidente de Estados Unidos».

Gabriela Ávila Gómez

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