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Los oficiales y soldados de la inteligencia militar rusa celebran este 5 de noviembre su día. Conocidos bajo el acrónimo GRU, estos hombres y mujeres arriesgan su vida día y noche en la retaguardia enemiga para garantizar la paz y seguridad de los ciudadanos de todo el mundo.

En vísperas del Día de la Inteligencia Militar, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, destacó la alta profesionalidad del personal del GRU. Dirigiéndose a los veteranos de los servicios especiales, afirmó que los oficiales de la inteligencia militar rusa han realizado un aporte decisivo en las misiones de combate en Siria e incluso hoy contribuyen a un exitoso final de la campaña contra el radicalismo.

En honor a su sacrificio diario, Sputnik ha hecho un recuento de lo poco que se sabe sobre estos héroes anónimos.

740 estrellas doradas

Fundado hace 99 años como una oficina que recopilaba y retransmitía información de inteligencia para el Ejército rojo, con el tiempo la estructura fue tomando forma, hasta convertirse en lo que hoy conocemos como la Dirección General de Inteligencia (GRU, por sus siglas en ruso) de las Fuerzas Armadas de Rusia. Aunque en 2010 cambió su nombre por el de Dirección General del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, entre la población se sigue conociendo por las siglas GRU.

Durante su discurso, el titular de la Defensa Rusa recordó que desde su fundación, más de 740 oficiales de la inteligencia militar han recibido las estrellas doradas de Héroe de la Unión Soviética y Héroe de Rusia, los más altos títulos honorarios y el grado de distinción superior existente en la actualidad.

Los oficiales del GRU trabajan día y noche en condiciones de total secretismo. Ni sus nombres, ni sus rostros, ni los detalles de sus operaciones son jamás revelados. Pero es precisamente esa aura de misterio lo que los hace tan atractivos para los jóvenes rusos.

A diferencia de sus colegas civiles, los agentes de la inteligencia militar están altamente adiestrados para cruzar invisiblemente las filas enemigas y operar autónomamente durante semanas en su retaguardia, abasteciendo al Estado Mayor de información indispensable para planear sus operaciones. Cada uno de estos soldados es único, con habilidades y conocimientos que le permiten realizar su difícil labor a cualquier hora, bajo cualquier condición climática.

En la profunda retaguardia

El Ministerio de Defensa de Rusia no ha especificado cuándo se envió a Siria a los primeros oficiales de inteligencia militar. Los expertos calculan que el GRU viene realizando funciones de reconocimiento como mínimo desde el primer día de la operación aérea contra Daesh, que comenzó el 30 de septiembre de 2015.

La primera confirmación llegó a los medios de comunicación el 26 de marzo de 2016, cuando el jefe del Distrito Militar Central, Alexandr Dvórnikov, lo dijo explícitamente a Rossiyskaya Gazeta: “No ocultaré el hecho de que nuestras unidades de inteligencia militar operan en Siria”.

La principal tarea de la inteligencia militar en el país árabe es reconocer los objetivos terroristas, comprobando o desmintiendo en tierra la información recibida mediante otros medios. De ser justificado un ataque, las tropas del GRU envían las coordenadas del blanco, guían a la aviación rusa y evidencian la aniquilación de las posiciones terroristas.

El mayor teniente Alexandr Projorenko era uno de esos soldados. El 17 de marzo de 2016, el joven de 25 años de edad fue rodeado por los extremistas de Daesh cerca de la localidad de Tadmor. Mientras cumplía con su deber en el marco de la operación para liberar Palmira, Projorenko entró en combate con los terroristas y, para evitar caer en sus manos, pidió fuego amigo. Murió junto a los radicales.

Mediante un decreto especial del presidente ruso, por su valentía y heroísmo demostrado durante el cumplimiento de su deber, Alexandr Projorenko fue galardonado póstumamente el 11 de abril de 2016 con el título de Héroe de Rusia. | © Foto: Ministerio de Defensa de Rusia

En mayo de 2017 se dio a conocer que un grupo de 16 combatientes del GRU cayó bajo el fuego de artillería de los extremistas al este de Alepo. Las labores de reconocimiento de los oficiales rusos eran protegidas por tropas sirias, pero en medio de la confusión estas recibieron la orden de retirada.

El jefe del destacamento ruso decidió no abandonar la posición estratégica y los militares rusos combatieron contra unos 300 terroristas. Por más de un día, los 16 combatientes resistieron los ataques de los radicales, que, tras recibir grandes daños, decidieron retirarse. Todos los rusos sobrevivieron. Cuatro de los combatientes de GRU recibieron conmemoraciones y el jefe del destacamento fue galardonado con el título de Héroe de Rusia.

“A juzgar por los resultados y las conmemoraciones otorgadas durante la operación contra el terrorismo de las que tenemos conocimiento, las tropas del GRU trabajan en Siria de manera muy profesional. Sin embargo, recomendaría no imaginarse a nuestros muchachos como superhéroes de las películas occidentales. Realizan un trabajo increíblemente duro, casi de orfebrería y no hay nada de vaquero en él”, compartió Alexéi Gólubev, veterano de operaciones antiterroristas en el Cáucaso, en una entrevista a RT.

El experto indicó que una fuerte inteligencia militar es un atributo indispensable de cualquier nación que se presente como potencia y uno de los pilares de su independencia.

“No sabemos nada de ellos (…) Es suficiente con que sepamos que los combatientes de la inteligencia militar trabajan para que podamos dormir con tranquilidad”, concluyó Gólubev.

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