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Desde Rusia con amor (sexo, mentiras y cintas de vídeo de la Guerra Fría)

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Barbereau, un pedófilo protegido por Francia

Yvan Barbereau es un ciudadano francés que vivía Irkutsk, en Siberia, con su mujer y su hija. Tras una investigación de la policía rusa sobre fotos de pedofilia publicadas en internet, entre las que figuraban las de su propia hija, fue detenido el 11 de febrero de 2015, encarcelado durante 71 días y luego internado en un hospital siquiátrico.

Finalmente el juez le dejó en libertad provisional. Le asignaron un domicilio, le prohibieron comunicarse con el exterior y tenía que llevar un brazalete electrónico.

El 11 de setiembre del año pasado envolvió el brazalete en papel de aluminio, introdujo su teléfono móvil en un autobús y se fugó, declarándose preso político.

Un tribunal ruso le condenó en rebeldía, es decir, sin estar presente en el juicio, a 15 años de cárcel, mientras seguía activo en las redes sociales, haciendo creer que estaba en Ulan Bator, la capital de Mongolia.

En realidad la embajada de Francia en Moscú le estaba escondiendo como buen refugiado político, es decir, que el gobierno francés es cómplice del delito de pedofilia.

Hace unos días escapó de la embajada con la ayuda de unos colaboradores rusos y abandonó el país. Llegó hasta Francia, donde ha reaparecido ante los medios de comunicación como víctima de una de tantas purgas políticas del malvado Putin.

Los pedófilos son criaturas de la civilización occidental, pero se trasladan a países en los que creen que todo el monte es orégano, que hay ciertos lugares en los que van a tener carta blanca para hacer lo que les de la gana con los niños. Muchos de ellos son diplomáticos y miembros de las ONG caritativas y de ayuda a la infancia marginada. Representan la soberbia del Primer Mundo en el Tercero.

El caso de Barberau es así. En 2003 se trasladó a Rostov-del-Don, en el sur de Rusia, como voluntario de la Alianza Francesa, la típica organización dedicada a hacer el bien por el mundo entero, porque en su país todo el bien que podían ya lo hicieron.

Barbereau llegó a ser director de la Alianza en Siberia y aparecía frecuentemente en los medios de comunicación locales animando a los niños a estudiar francés y seguir cursos de cocina francesa en los locales de la institución.

Como bien saben todos los lectores, desde los viejos tiempos de Stalin, la policía rusa tiene la rara habilidad de acusar a personas inocentes, como Barberau, incluso en procesos por pedofilia en los que hay fotos, grabaciones, discos duros y servidores de internet que no dejan lugar a dudas.

No obstante, la prensa francesa habla de “kompromat” y para condimentar un asunto que no lo necesita, asegura que es una táctica policial secreta porque todo lo soviético y ruso es casi siempre secreto; incluso morboso.

“Kompromat” es un acrónimo ruso para referirse a “material comprometedor”, o sea, que te han pillado con las manos en la masa. Gracias a los “kompromat” el temible KGB lograba que los detenidos cantaran de plano.

Ahora la televisión pública francesa nos recuerda un caso de los años cincuenta, cuando el KGB tomó una foto de John Vassal, agregado naval británico en Moscú, en la que abrazaba a un hombre. De esa manera, mediante el chantaje, el “kompromat” logró que empezara a trabajar para los soviéticos.

Una década después -siguen los medios franceses- ocurrió lo mismo con Maurice Dejean, el embajador francés al que pillaron en plena efervescencia sexual con una joven actriz. El general De Gaulle le llamó y le dijo: “Así que te han pillado follando, ¿eh? ¡Pillín!” Le tuvieron que retirar del servicio diplomático.

Es más reciente el “kompromat” de Trump grabado con una prostituta en un hotel de Moscú en 2013, que también sirvió para chantajearle como Presidente de Estados Unidos. Ni la Casa Blanca ni el mundo entero hubiéramos podido soportar la emisión de la orgía a través de Russia Today. Se habría convertido en un clásico de los amantes la lluvia amarilla (“golden shower”).

Según dicen, el vídeo muestra a la fulana orinando encima de un Trump extasiado de placer y el diario francés Le Parisien asegura que para chantajear a sus víctimas, la policía rusa “no vacila en difundir los vídeos en internet o en las televisiones nacionales” (*). Pues para ofrecer el servicio más completo a nuestros lectores, nosotros llevamos mucho tiempo tratando de localizar el “kompromat” por todas las webs pornográficas y no lo hemos localizado…

Somos así de concienzudos. Nos encantaría ver un vídeo en el que alguien miccione encima del Presidente de Estados Unidos. ¿Conocen Ustedes aquel refrán? “El que con niños se acuesta, meado se levanta”.

(*) http://www.leparisien.fr/faits-divers/affaire-barbereau-le-kompromat-la-technique-preferee-des-services-secrets-russes-09-11-2017-7382925.php

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