MONTEVIDEO (Sputnik) — La destituida presidenta de Brasil, Dilma Rousseff (2011-2016), dijo que fue víctima de un “golpe parlamentario jurídico” que buscó transformar lo políticamente imposible en políticamente inevitable, para imponer un programa de Gobierno que no pudo triunfar en las urnas.

“Transformar lo políticamente imposible en políticamente inevitable implicaba medidas no democráticas para cumplir su programa, porque sabían que no ganaban en las urnas”, dijo la expresidenta brasileña en Montevideo.

La destituida mandataria explicó que el “golpe” apuntó a quitar a los ciudadanos más pobres del presupuesto público, tal como quedó demostrado con el congelamiento de la inversión estatal por 20 años que aprobó el Congreso brasileño.

“El golpe parlamentario jurídico fue dado con base en la criminalización del presupuesto”, expresó.

Rousseff observó que “congelar, en términos reales” el gasto en salud y educación supuso “no tener una política de salud ni una política de educación”.

“Un golpe es un proceso, no se golpea por nada, sino porque están en cuestión procesos muy importantes, riquezas muy grandes; por eso se dan golpes de Estado”, aseguró y agregó que en este caso se trató de una dicotomía entre “exclusión y privilegio”.

El “golpe” en Brasil tuvo una estructura misógina

“Junto con el golpe hay una creación de ambiente, se usó la misoginia para crear las condiciones para dar un golpe”, explicó Rousseff.

La expresidenta brasileña dijo que el “golpe parlamentario jurídico” tuvo una “estructura de simbología contra las mujeres”, ya que los impulsores de su destitución usaron su “condición de mujer” para posibilitar su salida del Gobierno.

Rousseff participó en Montevideo de la mesa “América Latina en la encrucijada: desafíos democráticos en tiempos de crisis”, en el marco del 50 aniversario del Centro Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).

De la mesa participaron también el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, el expresidente de Uruguay, José Mujica (2010-2015), y la presidenta de la organización argentina Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

Progresismo latinoamericano creó perspectiva de rechazo al neoliberalismo

“En América Latina tuvimos una década muy importante, en la cual construimos juntos una perspectiva diferente de rechazo al neoliberalismo”, expresó Rousseff.

La exmandataria brasileña recordó que el neoliberalismo fue implementado por primera vez en América Latina en Chile, durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y desde ahí “fue construido al precio de la sangre del pueblo de nuestros países”.

“Somos el continente que tal vez sufrió los más radicales golpes (de Estado) producidos por el neoliberalismo”, aseveró.

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