Convocada conjuntamente por los dos principales sindicatos del país, GSEE y ADEDY, el gobierno de Alexis Tsipras se enfrentó ayer a una nueva huelga general de 24 horas, la séptima bajo su mandato y la segunda en lo que va de año.

La huelga, que coincidía con la aprobación por el parlamento de los Presupuestos del Estado para el próximo año, han sido convocados en protesta por las políticas de austeridad impuestas por el gobierno con los acreedores del país el pasado mes de mayo y que se harán efectivas en los dos próximos años, más allá, incluso, de la conclusión del tercer programa de rescate en agosto de 2018.

Entre los recortes se incluyen una nueva subida de impuestos, distintas medidas para la liberalización del sector energético griego y de los horarios comerciales, cambios en el mercado laboral que impedirán la negociación colectiva y facilitarán el despido, así como un nuevo tijeretazo en las pensiones.

En su comunicado, la Confederación General de Trabajadores Griegos (ADEDY), ha declarado que la protesta se lleva a cabo para “reclamar salarios y pensiones dignos, para hacer frente al desempleo, promover la salud, la seguridad y la educación públicas, ahora más necesarias que nunca”.

El sindicato acusa al gobierno de coalición de Syriza-Anel que gobierna el país de “continuar con la política de sus predecesores”, los partidos Nueva Democracia y Pasok, y de imponer al pueblo “impuestos insoportables” siendo los empleados, jubilados y los dueños de pequeñas empresas los que han de hacer frente y soportar la “carga de los ingresos públicos”.

La huelga, que ha paralizado gran parte del país, afectó sobre todo a los servicios públicos de transporte entre los que se incluye el sistema de ferrocarriles nacional, sin servicio desde el miércoles por la noche, y los barcos, entre los que se encuentran los ferries que conectan la Grecia continental con las islas y que permanecerán anclados en puerto durante todo el día de hoy.

También se han sumado a la movilización los controladores del tráfico aéreo con un paro de cuatro horas entre las 8 y las 12 horas de la mañana, lo que ha provocado que se cancelen o retrasen algunos vuelos domésticos, aunque no se descarta que la huelga haya podido afectar a otros vuelos.

En Atenas los trabajadores del metro, autobuses, tranvía y trolebús se han unido a la huelga, aunque habrá servicio durante algunas horas a lo largo del día.

A la movilización se unieron también el personal de la administración estatal y local, los trabajadores de los medios de comunicación, tanto públicos como privados, el sector público de profesores, trabajadores de la seguridad pública así como el personal del sistema sanitario público griego, cuyos hospitales están funcionando bajo servicios mínimos.

http://www.elmundo.es/economia/2017/12/14/5a32512e268e3ed0458b460c.html

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