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Por Roque Miguel Lázaro de Tobares Calas*

Aquellas personas que vivieron algún periodo de la existencia de la Unión Soviética, cuando escuchan la palabra soviet, soviético o algo parecido, enseguida les viene a la mente este extinto país, y una gran mayoría, debido a las calumnias vertidas por los mass media financiados por los grande monopolios, asocian a esta y al bloque del este y a todo país socialista o gobernado por gobiernos de tal orientación o comunistas, a falta la falta de libertad dónde los ciudadanos eran vigilados y donde todo el mundo debía cumplir unas pautas de comportamiento cual robot. Por supuesto, todo esto no expresaba, y expresa, más que la intención de ocultar una forma distinta de gobernar, una forma diferente de entender la realidad y de organizar la sociedad, que cuando dejó practicarse y hubo un desviamiento de los fines para los que nació, el bienestar de todo el pueblo trabajador; y esto, unido a otros muchos factores, llevó a la caída del bloque del este y de casi todo el sistema socialista que existía a escala internacional. Podríamos detenernos y analizar y explicar por qué cayó la URSS y con ella casi todo el sistema socialista internacional, pero esto es un absurdo sino tratamos de hacer entender a la gente llana, al pueblo humilde en definitiva, a la clase obrera, qué es la democracia soviética, cómo funcionaba y cómo su existencia, como forma de democracia socialista, demostraba y demuestra que es posible caminar hacia un mundo más justo. Por ello, es necesario pararse y hacer pedagogía con sencillez cada vez que se nos presente la ocasión, para poder defender el socialismo como expresión más directa de los intereses de las y los trabajadores.

En primer lugar, hemos de comprender qué son los Soviets. Respecto a ello podríamos hacernos varias preguntas. ¿Qué son los Soviets? ¿De dónde viene esta palabra? ¿Qué significa? Por supuesto, como muchos ya sabrán, esta palabra proviene del ruso y significa consejo. Estos organismos surgieron principalmente en aquellos lugares dónde había una gran concentración de trabajadores y algunos lugares puntuales del campo, tras la Revolución rusa de 1905, precipitada por los acontecimientos del Domingo Sangriento. El 9 de enero de 1905 del extinto calendario juliano (22 de enero según el calendario moderno), una gran manifestación pacífica dirigida por el pope Gapón que, incluso, portaban retratos del zar e iconos religiosos, se dirigió al palacio de invierno, con una carta que solicitaba mejoras laborales para las y los trabajadores. La Guardia imperial, abrió fuego causando una matanza y dando paso a una ola de protestas con demandas radicales y revolucionarias que se extendió principalmente a los aquellos lugares donde había una gran concentración de trabajadores. Todo esto, sacudió a Rusia, contagiando a unos pocos de sectores del campesinado cuya situación era insostenible. El ejército, lugar donde también había descontento, venía de ser derrotado en la guerra ruso-japonesa, lo que causó la sublevación de la retaguardia en la marina, en sitios como Sebastopol, Vladivostok y Kronstadt, dando lugar a la insurrección del acorazado Potiomkin. La insuficiente y dispersa organización de la rebelión, sumada al sofocamiento de la insurrección por la fuerza, acabó con este periodo revolucionario. Pero dejó la huella de una nueva forma de gobierno: los consejos de trabajadores, es decir, los Soviet. Su actividad no reapareció hasta la revolución democrática que derrocó al zar en febrero de 1917. Ya, Lenin, señaló que estos organismos eran la expresión y forma que adoptarían, el futuro orden revolucionario que se precipitaba sobre Rusia, el germen de una sociedad socialista.

La revolución de 1905 hizo que el Zar se viese obligado a hacer ciertas concesiones -la duma o parlamento, que no era más que un órgano consultivo pues correspondía al zar la decisión final-, pero no hizo desparecer la monarquía ni el sistema sobre el que estaba organizada la sociedad rusa: el capitalismo. Los campesinos seguían muriendo de hambre y seguían viviendo, aunque en condiciones mercantiles, en esclavitud y represión, en las ciudades se siguió viviendo escasez debido a las condiciones de miseria en el trabajo, agudizada por el desastre originado por la participación en la I Guerra Mundial. Durante dicha guerra, en los frentes, los soldados luchaban casi sin pertrechos y sufrían una derrota tras otra, todo en beneficio de aquellos que se repartirían el botín del saqueo en el nombre del progreso de sus propiedades y bolsillos. Durante el periodo previo de a la revolución democrática de 1917 que acabó con la monarquía, 1915 y 1916, resurgieron los Soviets, pero esta vez los soldados y campesinos también crearon esta clase de organismos. Los soldados comenzaron a elegir sus propios representantes, incluso, en el frente, además de reclamar la paz, hartos de guerrear en un conflicto que no entendían con el resto de pueblos y naciones, también pedían el derecho a la libre separación de estos sin condiciones ni anexiones. Los campesinos demandaban el reparto de la tierra y la expropiación de los latifundios y comenzaron a ocupar la tierra. La clase obrera, el control obrero sobre la producción hartos de la escasez producto de la guerra y del sabotaje de los grandes propietarios y sus colaboradores debido a la situación de rebelión de las y los trabajadores y las condiciones de miseria, y solicitaban la expropiación de los grandes capitales financieros e industriales. Se crearon Soviets entre los soldados, obreros y campesinos, agrupándose primeros los obreros y soldados en Soviets de Obreros y Soldados, y por otro, los campesinos en los suyos propios. Hartos ya, el pueblo trabajador reclamaba el fin de la autocracia zarista. De este cúmulo de circunstancias y surgió un nivel que generalizado de insurrección y con los trabajadores en armas, se derribó a la monarquía y el poder del zar Nicolás II. Con la revolución democrático burguesa, también surgió la Asamblea Constituyente, que supuestamente daría paso a una nueva República, y un gobierno provisional, donde había representantes de todas las tendencias -incluida de los representantes de los grandes poderes financieros, industriales y terratenientes-, excepto de Lenin y los bolcheviques (los comunistas). Hubo elecciones a los Soviets, donde las tendencias reformistas del capitalismo salieron vencedoras en una primera instancia. Los bolcheviques, resumían las demandas de los explotados en la consigna de “¡Paz, pan y tierra!”. Pero el gobierno provisional no hacía más que demorar las demandas de cada una de las capas explotadas de la sociedad. Dicho gobierno, decidió continuar con la guerra, no llevó a cabo la expropiación y reforma agraria demanda por los campesinos y en las ciudades, ante la negación de los trabajadores de continuar con semejante situación y de colaborar en la guerra, la situación empeoró, debido a que los industriales no suministraban de materias para el trabajo las fábricas, y acaparaban y especulaban con los alimentos. Al principio, el gobierno conciliador, desató una persecución contra Lenin y sus partidarios, los comunistas, pues protestaron enérgicamente porque los miembros ultra reaccionarios que eran parte de este, que bloqueaban toda solución y no obedecían más que a sus designios de avaricia y no dudaban en recurrir a toda clase de crueldades. El social-reformismo que encabezaba el gobierno, había demostrado no ser capaz ni tener la voluntad -producto de que también representaban a los pequeños capitalistas que soñaban con la gran propiedad- para solucionar la situación de crisis, mientras los comunistas con Lenin como líder sostenían que solamente si los explotados tomaban cartas directas y las riendas de la situación, se resolvería. En las elecciones de Julio, los bolcheviques, de ser perseguidos; no solo por el gobierno, sino también por una parte del pueblo, por incomprensión y producto engaño y calumnia de sus detractores, pasaron a conquistar la mayoría en los soviets de obreros y soldados, y ante la situación de demora constante y atmósfera electrificada por la situación, la clase obrera en armas junto con los soldados pasó a la acción. Los bolcheviques, viendo la madurez de la situación, una vez más poniéndose al frente y apoyando al pueblo, llamaban y llamaron a la organización y a llevar a término una insurrección revolucionaria que derribase al gobierno del momento. El gobierno provisional y conciliador y confabulador, trató de salir y detener tal situación ya tiempo antes y durante la preparación de la insurrección revolucionaria, mientras dejaban que los grandes dueños de la tierra, fábricas y bancos, actuar con total impunidad en contra del pueblo, pero su intento afortunadamente fue infructuoso, pues la clase obrera estaba armada y no estaba dispuesta ni a esperar ni a ceder más. Es así como, 7 de noviembre de 1917 (24 de octubre en el calendario juliano) se dio el golpe que final al gobierno provisional, que ya no gozaba de ningún apoyo, dando una sacudida y vuelco de 180º a la forma de ver y organizar la sociedad, constituyéndose el primer gobierno revolucionario, es decir, el primer gobierno socialista de la historia. Hasta constituir un nuevo gobierno, el poder lo asumió provisionalmente el Comité Militar Revolucionario, conformado por miembros del Soviet de Petrogrado[1], miembros de los bolcheviques, de los sindicatos, de los trabajadores fabriles y organizaciones (de los) militares, y fue entregando todas sus funciones a medida que se fortaleció el gobierno que surgió.

Pero el hecho de que los explotados de la sociedad, tomasen el poder, ¿es requisito suficiente para que fuera un gobierno con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo? Conocer las primeras medidas que tomó este nuevo poder -donde por primera vez en la historia, la clase obrera y los explotados, se constituían en gobierno y tenían acceso a gobernar un país-, nos puede dar una noción de ello. Al día siguiente del comienzo del asalto final, el 25-26 de octubre (7-8 de noviembre), se celebró el II Congreso de los Soviets de diputados Obreros y Soldados de toda Rusia, que fue quien adoptó las primeras disposiciones.

Así, en primer lugar, está el Decreto de Paz. La I Guerra Mundial, había llevado al mundo a una ruina y matanza sin igual, lo que llevó a cuestionarse a muchos pueblos del mundo en aras de qué guerreaban entre ellos, cuando los trabajadores de diferentes países, no sacaban nada en claro de la guerra. Por eso, el gobierno naciente propuso a todos los pueblos beligerantes y a sus gobiernos una paz justa y democrática, es decir, sin anexiones ni contribuciones, declarando hacer todas las gestiones enérgicas y necesarias para poder ratificar la paz. Además, este decreto establecía otras tantas consideraciones. Por ejemplo, si una nación cualquiera, era mantenida por la fuerza en los límites de un Estado, si a pesar del deseo expresado por ella -independientemente de cómo- no se le concedía el derecho a decidir en un votación libre la cuestión de las formas estatales de su existencia, sin la menor coacción, después de la completa retirada de las tropas de la nación conquistadora, o, en general, más poderosa, la incorporación de esa nación a otro Estado sería considerada una anexión, es decir, una conquista y un acto de violencia. Esto último es a tener en cuenta, pues va ligado al derecho a decidir de cualquier pueblo, teniendo en cuenta que aquella época, muchísimas naciones eran subyugadas por otros más fuertes. Asimismo, el nuevo poder consideraría que, continuar la I Guerra Mundial, una guerra por el reparto entre las naciones fuertes y ricas de los pueblos más “débiles”, conquistados por ellas, el mayor crimen contra la humanidad y proclamaría su resolución de firmar sin demora unas cláusulas de paz que pusiera fin a dicha guerra, en las condiciones anteriormente expresadas. Otra importante medida de este decreto, fue la voluntad de llevar todas las negociaciones de paz de manera pública y procediendo a publicar íntegramente los tratados secretos ratificados o concertados por los gobiernos de los terratenientes y capitalistas, desde febrero hasta el 25 de octubre de 1917, declarando así anuladas todas las cláusulas de dichos tratados. Es así como se puso fin, a lo que llamaban diplomacia secreta. El gobierno invitó a todos los países a entablar negociaciones públicas de paz, fueran por escrito, por telégrafo o por conversaciones de representantes o en una conferencia de estos, pero el mismo tiempo, dirigió también este llamado a todos los pueblos de dichos países, pues con su actividad y ayuda y la de los trabajadores más conscientes, sería más fácil llevar a feliz término la causa de la paz. Además, propuso, un armisticio mínimo de tres meses. Pero la Rusia Soviética, un país naciente con una estructura económica atrasada y que sufría tremenda ruina y privaciones producto de las políticas de anteriores gobiernos, no se podía permitir arriesgarse a perder la oportunidad de lograr la paz, por eso remarcó que las condiciones de paz propuestas no eran un ultimátum y que estaba dispuesta a examinar cualesquiera condiciones que se les propusieran.

¿Qué otras medidas de carácter popular adoptaron? Huelga decir que Rusia era un país principalmente agrario y la mayor parte de la tierra pertenecía a grandes propietarios, al claro y a la corona. El Zar Nicolás y otros 130.000 propietarios eran dueños del 95% del país. A esto, había que sumar que estos y los campesinos ricos, eran propietarios de casi toda la fuerza animal para trabajar la tierra. En el país la servidumbre no había sido abolida hasta 1865, pero a pesar de ello, los campesinos tuvieron que pagar altas sumas por las parcelas que se les habían entregado, siendo muchas veces las menos productivas. Al mismo tiempo, aquellos que arrendaban una parcela debían de entregar lo mejor de su cosecha al terrateniente, mientras debían sufrir toda clase de privaciones y hasta hambre. Los zemstvos, órganos de administración local, seguían estando bajo la autoridad de los terratenientes, y aquel que violase una sola norma, era duramente castigado o sufría una salvaje represión si es que se había atrevido a desafiar la autoridad de los latifundistas. En los meses previos a la revolución, los campesinos, hartos ya de esperar de que el gobierno fuera a cumplir con las demandas del campesinado, los campesinos comenzaron a tomar la tierra por iniciativa propia sin esperar a que fuera hecha ninguna ley y a insurreccionarse, teniendo por ello que sufrir pogromos. Para cumplir con el programa agrario, los bolcheviques, promovieron el Decreto sobre la Tierra en el II Congreso de Soviets de Obreros y Soldados de toda Rusia, en el que: 1) se abolió en el acto la propiedad terrateniente sin ninguna indemnización a sus propietarios; 2) las fincas de los terratenientes, así como todas las tierras de la corona, de los monasterios y de la iglesia, con todo su ganado de labor y aperos de labranza, edificios y todas las dependencias, pasaron a disposición de los comités agrarios subdistritales y de los Soviets de diputados campesinos de distrito hasta que se reuniera la Asamblea Constituyente; 3) Cualquier deterioro de los bienes confiscados, que desde aquel momento pertenecían a todo el pueblo, sería considerado un grave delito, punible por un tribunal revolucionario. Los Soviets de diputados campesinos de distrito adoptarían todas las medidas necesarias para asegurar el orden más riguroso en la confiscación de las fincas de los terratenientes, para determinar exactamente los terrenos confiscables y su extensión, para inventariar con detalle todos los bienes confiscados y para proteger con el mayor rigor todas las explotaciones agrícolas, edificios, aperos, ganado, reservas de víveres, etc., que pasaron al pueblo. Hasta que la Asamblea Constituyente determinase definitivamente las transformaciones realizadas, se usaría como guía el mandato campesino acerca de la tierra confeccionado por la publicación Izvestia, órgano del Soviet de Diputados Campesinos de toda Rusia[2]. Este mandato, contenía el interesante aspecto prohibición del trabajo asalariado en el campo, pudiendo sólo ser trabajada en familia o asociados con todo aquel aquella que deseara trabajarla.

A todo esto, podríamos añadir la resolución de la sesión del Soviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado, celebrada el 25 de octubre, que acordó establecer el control obrero sobre la producción y la distribución de los productos y control de todo el pueblo sobre los bancos, al mismo tiempo que transformaría estos en una sola empresa del Estado.

Todo esto quedaría ratificado por la Declaración de Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado que sería aprobada por el III Congreso de los Soviets de toda Rusia el 25 (12) de enero, que serviría de base para la Constitución Soviética. Esta declaración, contiene otros puntos interesantes, como la eliminación del parasitismo mediante el establecimiento del trabajo obligatorio, medida encaminada a combatir a aquellos que habían acostumbrado a vivir a costa del sudor de las y los trabajadores. También, establecía la creación del Ejército Rojo socialista de obreros y campesinos, decretando el armamento de los trabajadores y desarme de los grandes propietarios.

Todo lo citado no hubiera sido posible sin los Soviet, que más allá de ser consejos gobernados por miembros de las clases sociales humildes de las que estaban compuestos, hay que resaltar qué clase de órganos eran y cuál era su funcionamiento, clave del éxito de la revolución y de todas las medidas que adoptó la nueva sociedad que emergió en Rusia. En primera instancia, hay que decir que los Soviet, cuando surgieron, surgieron como órganos paralelos a los del Estado del zarismo que se basaba en el sistema capitalista. La clase obrera y el resto del pueblo, al no ver satisfechas sus necesidades y, por tanto, tampoco sus demandas, hizo uso de estos órganos como un poder decisorio y legislativo que obedecía a su voluntad. El desarrollo de los acontecimientos políticos nacionales e internacionales durante el periodo pre revolucionario, creó una dualidad de poderes en disputa, el poder de los capitalistas y terratenientes, banqueros, monárquicos y clero frente al del pueblo, disputa originada por lo que ya antes citamos: la situación de oprobio de las y trabajadores, soldados y campesinos, que dio en primer lugar al traste con la monarquía y después con el régimen de propiedad privada vigente en Rusia. El pueblo trabajador, a través de los Soviet, tomó en sus manos todos los asuntos del Estado, pues los Soviet, eran eso, órganos de poder del nuevo Estado, órganos plenipotenciarios y decisivos. El llamamiento “¡A los obreros, a los soldados a los campesinos!” realizado por el II Congreso de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados de toda Rusia y escrito por Lenin, los ilustra con claridad: “El Congreso acuerda: todo el poder en las localidades pasa a los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos, llamados a asegurar un orden verdaderamente revolucionario”[3]. Respecto a cómo funcionaban los Soviet, otra aspecto clave y a resaltar son las debates o discusiones públicas que las masas trabajadoras daban en esta clase de organización/es estatal/es sobre cuestiones acerca de temas del centro trabajo de cada uno, de localidad o provincia, asuntos de Estado o sobre las condiciones de trabajo… Dependiendo del tipo de debate y del nivel que ocupase este debate, era discutido en Soviets de carácter más o local, o menos, pero siempre ciñéndose a lo decidido en los Congresos de Soviets (pues lógicamente, eran los máximos representantes de todos los trabajadores y su decisiones eran productos de debates antes ya suscitados en soviets inferiores). Los debates suscitados en dichos consejos populares, eran los generadores de una disciplina voluntaria y consciente a las decisiones que allí surgían, y esto era posible gracias a que eran producto de discusiones de la mayoría de las gentes humildes que participaban en ellos, lo que hacía mucho más fácil asumirlas y disciplinarse a sus decisiones. Es así como los Soviet habían dado lugar a una nueva forma de democracia, extendida a las amplias mayorías trabajadoras, que constituyen el grueso y base de cualquier sociedad. Así, el mismo pueblo trabajador a través de sus consejos populares, y en base a los principios de su propio poder (y no de uno ajeno, como sucede en las democracias representativas, donde los órganos de decisión algo lejano y sin conexión alguna con la base), quisieron y aprendieron a organizar su vida a su manera. Así crearon el Gobierno Soviético, un gobierno compuesto por su propio órgano de poder, sin ninguna participación de aquellos que se aprovechaban su posición dominante para apropiarse del producto del trabajo realizado por otras y otros. Fue así destruido el viejo aparato del Estado y credo un nuevo aparato de dirección: las organizaciones de los Soviet. Esas organizaciones y su forma de funcionar, crearon un nuevo tipo de Estado, un de gobierno de nuevo tipo, el Estado soviético, que abría la posibilidad a los trabajadores y a todo el pueblo oprimido de participar activamente en la construcción independiente de la nueva sociedad. Es así como, el pueblo oprimido, los trabajadores, las trabajadoras, a través del los consejos populares que crearon y de su participación en estos, crearon un nuevo poder: el poder de los soviets, o en resumidas cuentas, el Poder Soviético, un poder popular que elevo una nueva democracia y a la participación efectiva en el gobierno del Estado a decenas y decenas de millones de trabajadores y explotados; un gobierno compuesto por los trabajadores y trabajadoras y, campesinos y campesinas propuestos a los diversos Soviet; por tanto, el gobierno soviético no era otra cosa que el primer Gobierno de los pobres de la historia, el primer gobierno de obreros y campesinos o, el primer gobierno obrero y campesino, y la primera democracia obrera y campesina, como ya se ha dicho, de la historia.

Dicho todo esto, y terminando, hay que decir que la Revolución de Octubre o Soviética, no sólo fue una forma y expresión de democracia superior, sino que es una muestra de una democracia organizada través de consejos de poder popular, desde la base hasta la cúspide, indispensables para crear cualquier democracia participativa y protagónica; y son la base para elevar cualquier democracia en cualquier país (cada una y cada uno con sus particularidades, por supuesto) a un nivel superior. La democracia soviética fue un ejemplo, efectivamente grandioso, de democracia popular, de democracia de un carácter superior -democracia que se extiende y hace efectiva a todos los niveles-, de democracia participativa y protagónica, es decir, un ejemplo de las formas que adoptan una democracia socialista, y que adoptan los países que se rigen por dicha forma de gobierno y de propiedad, o que se encaminan hacia ella.

Textos consultados:

LENIN. Acerca de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Selección temática de textos. Moscú: Editorial Progreso, 1976.
“Sesión del Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado”. 25 de octubre (7 de noviembre) de 1917.
o 1: Informe sobre las tareas del Poder de los Soviets.
Información periodística. pp. 12-13
“Segundo Congreso de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados de toda Rusia”. 25-26 de octubre (7-8 de noviembre) de 1917.
o “¡A los obreros, a los soldados, a los campesinos!”. pp. 16-17
o 2: Informe sobre la Paz. 26 de octubre (8 de noviembre). p. 18
Decreto de la paz. pp. 18-22.
o 4: Informe acerca de la tierra. 26 de octubre (8 de noviembre). p. 23
Decreto sobre la tierra. p. 24-27

“A la población”. pp. 28-30.
“Declaración de los derechos del pueblo trabajador y explotado”. pp. 38-40
“Del folleto ‘Las tareas inmediatas del Poder Soviético’”. pp. 97-110

NOTAS:
1. Nombre que recibió San Petersburgo en aquella época.

2. Diario, órgano oficial del Soviet de diputados Campesinos de toda Rusia, publicado en Petrogrado desde el 22 (9) de mayo hasta diciembre de 1917; expresaba las opiniones del ala derecha de los eseristas, partido social-reformista y principal representante de los campesinos. Acogió hostilmente la Revolución de Octubre.

3. Es interesante señalar que, en este mismo llamamiento, se llamó a la democratización total del ejército, es decir, como ya se comentó anteriormente, a que los soldados pudieran elegir sus representantes y no les fueran impuestos como eran antes, por los capitalistas que los obligaban a guerrear.

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*Roque Miguel Lázaro de Tobares Calas es militate del PCE
Artículo publicado inicialmente en Mundo Obrero

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