La destrucción deliberada de los cables de internet globales se presenta como un escenario terrible. Un medio estadounidense valora la amenaza real que podría surgir si la fibra óptica submarina se ve atacada.

Los cables submarinos que se encuentran en el fondo del océano Atlántico sirven para transmitir una cantidad enorme de información. En este contexto, un nuevo ‘temor’ se ha puesto de moda entre los países de la OTAN, el de la presunta intención de Rusia de cortar esas cruciales líneas de comunicación.

No obstante, a pesar de las declaraciones alarmistas, los expertos en comunicaciones afirman que la posibilidad resulta ser mucho menos aterradora de lo que se imaginan los militares, según indica la revista tecnológica Wired Magazine.

“El miedo de que alguien pueda cortar algunos cables está exagerado. Algunos especialistas en sistemas de este tipo podrían llegar a inhabilitar todo el sistema, de organizar un ataque de manera correcta, pero esta situación es poco probable”, asegura la experta en comunicaciones submarinas Nicole Starosielski.

La autora del libro ‘La red submarina’ (‘The Underwater Network’, en inglés) señala que la presunta amenaza está muy sobreestimada, ya que la misma destrucción del cable no representa un daño irreversible.

De hecho, cada día uno de los 428 cables submarinos existentes llega a inhabilitarse. Se debe a los procesos naturales subacuáticos o a la actividad de los buques, en particular pesqueros. Cabe notar que no ha habido ni un solo caso atribuido a la ‘actividad rusa’, recordó el medio.

La experta añade que hay numerosos cables que desempeñan la misma función, por lo tanto, si uno se corta, la información inmediatamente empezará a transmitirse a través del otro. Mientras que los equipos de reparaciones no tardarán en arreglar los cables dañados.

Por consiguiente, incluso si todos los cables del Océano Atlántico resultaran ser destruidos —lo que representa un escenario totalmente imposible—, EEUU podría simplemente transferir los datos utilizando los cables del océano Pacífico, según concluye Starosielski.

En cuanto a la propia ‘amenaza rusa’ tan regularmente mencionada, el analista Jonathan Hjembo destaca que destruir los cables informáticos representaría un inconveniente aún más notable para el país, ya que muchos contenidos de EEUU están disponibles en servidores locales en Norteamérica, así que en tal escenario improbable los propios rusos se verían ‘cortados’.

Aunque la ruptura de varios cables a la vez podría representar un cierto peligro —o mejor dicho, un cierto inconveniente y la caída de la calidad de servicios—, los expertos coinciden en que la ‘agresión rusa’ es nada más que un temor infundado.

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