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Primeros ataques con uso de grupos de drones en un campo de batalla

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Por primera vez se ha recurrido en el campo de batalla al uso de un enjambre de drones que atacaron simultáneamente un mismo objetivo. Aunque acabó en fracaso, este primer intento modifica drásticamente las tácticas de combate.

Por Thierry Meyssan

Hace 11 años que los expertos militares discuten sobre la manera de coordinar el uso de drones para usar enjambres de esos artefactos no tripulados contra un mismo objetivo [1]. Se sabe que Irán y principalmente China ya dominan esa técnica [2]. Es probable que otros Estados, como Israel, Estados Unidos, Rusia y Canadá, también sean capaces de hacerlo.

Durante la noche del 6 de enero de 2018, 3 drones atacaron simultáneamente las instalaciones navales rusas en el puerto sirio de Tartús y un enjambre de 10 drones atacó, también en Siria, la base aérea rusa de Hmeimim.

Estas dos acciones no tuvieron nada que ver con el fuego de morteros que dejó 2 muertos y 10 heridos en Hmeimim el 31 de diciembre de 2017.

Durante el ataque, realizado con drones no identificados, 4 drones de observación de la US Navy seguían las reacciones de la defensa rusa.

De los 13 drones atacantes, las defensas rusas abatieron 7 y tomaron el control de los otros 6, obligándolos a aterrizar. Tres de ellos resultaron destruidos al aterrizar y otros 3 fueron recuperados intactos.

El estudio de los drones capturados permitió comprobar que se trata de artefactos aéreos cuya capacidad de vuelo es de alrededor de 100 kilómetros. Se desplazaban a unos 50 kilómetros por hora y su coordinación, vía satélite, no utilizaba medios numéricos sino analógicos. Los artefactos transportaban obuses de fabricación artesanal destinados a la destrucción de navíos presentes en las instalaciones navales rusas y de aviones estacionados en la base aérea.

Se trataba de un equipamiento muy sencillo, ya utilizado en el campo de batalla, tanto en Irak como en Siria. La novedad es su uso coordinado vía satélite.

Las fuerzas armadas de la Federación Rusa prosiguen actualmente sus investigaciones para determinar qué satélite fue utilizado en esa operación y a qué Estado pertenece. Según el diario ruso Kommersant, la hipótesis más plausible es que los drones en cuestión fueron armados por el grupo yihadista Ahrar al-Sham.

Ahrar al-Sham fue creado por la Hermandad Musulmana antes de la guerra contra Siria y reúne en sus filas a varios compañeros de armas de Osama ben Laden. Su «ministro de Exteriores», Labib al-Nahhas, es oficial del MI6 británico. A finales de 2016, Ahrar al-Sham firmó con Rusia un acuerdo donde reconocía las «zonas de desescalada», acuerdo que en definitiva no ha respetado.

El vocero del Pentágono Adrian Rankin-Galloway declaró a RIA Novosti que los drones utilizados en los ataques contra las instalaciones militares rusas son «de fácil acceso» en el mercado. Pero el ministerio ruso de Defensa asegura que esos drones fueron preparados por especialistas en suelo sirio y, sobre todo, que estaban coordinados vía satélite.

Por otra parte, el Pentágono reconoció que utilizó por primera vez sus drones de reconocimiento Global Hawk en la línea de demarcación del Donbass, el 1º y el 7 de enero, o sea precisamente al día siguiente de los dos ataques contra las instalaciones militares rusas en Siria.

Si bien el uso de esa tecnología fracasó en el campo de batalla sirio frente a las fuerzas armadas rusas, dotadas del armamento antiaéreo más poderoso del mundo –como el sistema Pantsir-S1– y de medios de guerra radioelectrónica capaces de poner inutilizar los sistemas de mando y control de la OTAN, no es menos cierto que su uso podría resultar decisivo en otro entorno.

Según el diario ruso Izvestia, el ministerio de Defensa de la Federación Rusa y el FSB estudian la creación de unidades especiales de lucha contra los drones. Las fuerzas armadas rusas ya disponen actualmente de una unidad especializada en la defensa de objetivos fijos que pudieran ser blancos de ataques con drones o con el uso de simples cohetes, de misiles cruceros, sistemas de armas de precisión o aviones tácticos y helicópteros de asalto.

Al transferir a un grupo terrorista la tecnología y medios necesarios para coordinar enjambres de drones en el ataque contra un mismo objetivo, los anglosajones –aunque conserven el control de la coordinación vía satélite– abren la puerta a un cambio radical en materia de seguridad y defensa.

Thierry Meyssan

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