Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino 

Para los colombianos ya es normal iniciar cada año con una cascada de alzas en el costo de vida, y con unos incrementos salariales que no se compadecen con sus necesidades y que restringen cada vez más la capacidad de consumo. Este 2018 no es la excepción. Llegó la época de los mayores precios en los artículos de primera necesidad, aunque con menor poder adquisitivo de los salarios.

Pero, ¿cómo se dieron las negociaciones que arrojaron como resultado el reajuste para 2018? Las conversaciones para el reajuste del Salario Mínimo Legal Vigente, SMLV, comenzaron el pasado 5 de diciembre en las que la Central Unitaria de Trabajadores propuso un incremento de 12% aduciendo la necesidad de seis puntos por la pérdida de capacidad de los salarios. Por su parte, Gobierno y empresarios alrededor del 5.

El diálogo inició con posiciones distantes y sin discutir temas relacionados al salario como formas de contratación, libertad sindical, formalización laboral, tercerización, costo de la canasta familiar, ausencia de garantías para el pago del mínimo y los millones de colombianos que devengan por debajo de este valor.

Cuando parecía que nuevamente el salario sería decretado, ante la imposibilidad de un acuerdo por la mezquindad de Gobierno y empresarios, el 30 de diciembre el presidente de la República, Juan Manuel Santos, le informó al país que había llegado a un acuerdo en la mesa de concertación para reajustar el SMLV en 5,9%, lo que significa que pasa de $737.717 a $781.242; y el auxilio del transporte aumenta 6,1%, para quedar en $88.211.

Nada nuevo

Para quienes han seguido estos rituales de fin de año, no hubo nada nuevo en el ínfimo incremento, pero sí en que unas centrales obreras fueron cómplices para mostrar al Gobierno de Santos como conciliador, cuando por lo contrario ya se destaca como uno de los de mayores imposiciones económicas e incumplimientos.

Se firmó sin la presencia de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, la más grande, pero con la asistencia de la Central General del Trabajo, CGT, y la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC.

La ministra del Trabajo, Griselda Janeth Restrepo Gallego, dijo: “Soy una convencida de que los acuerdos son fundamentales para la Colombia del futuro, se hizo una agenda seria y responsable para el país, nos acompañaron todos los gremios económicos y tres centrales obreras, y también es importante señalar que avanzadas estas conversaciones, se llamó al presidente de la CUT, Luis Alejandro Pedraza a preguntarle su disponibilidad de acompañar este acuerdo, quien se negó e indicó que se distanciaba, aspecto que respetamos profundamente, teniendo en cuenta la discrecionalidad que tiene esta organización sindical”.

Sin embargo, la CUT emitió un comunicado en el que se desmiente el pronunciamiento de la jefe de esta cartera: “Deploramos y rechazamos la exclusión de la CUT de la fase final de negociación, pues no fue informada ni convocada a la reunión respecto a la cual hizo referencia el presidente Santos. Es claro que la presencia del sector trabajador en la Comisión de Concertación no se debe a un gesto de liberalidad del Gobierno o una invitación amable pues es un derecho irrenunciable emanado de la Constitución Política y de la ley que dio origen a la Comisión Nacional de Concertación, por lo anterior rechazamos y damos por inaceptada la violación al derecho legal que tiene la CUT para ser convocada y consultada en las decisiones, en este caso, la de salario mínimo”.

Hablan la CTC y la CUT

Al preguntarle al presidente de la CTC, Luis Morantes, por qué firmaron el acuerdo sin la presencia de la CUT, respondió: “Yo no supe por qué no estuvieron, no sé si no les avisaron o que no fueron. Sí los eché de menos, yo mismo pregunté por qué no estaban, que estaban esperándola dijeron. En la sesión anterior la posición de la CTC era de un 7% y la de la CUT de 9, no era la misma posición. Uno podría pensar que por eso no fueron a la reunión. Por eso seguimos buscando una cifra que fue el 6%”.

Y al cuestionarlo sobre por qué en las movilizaciones y en los paros, los sindicatos afiliados a la CTC y los mismos dirigentes de esa centra tildan al actual gobierno de neoliberal, de no respetar los acuerdos, de no negociar, de antidemocrático, para luego prestarse para una concertación que no ayuda a los trabajadores sino a mejorar la mala imagen de Santos al mostrarlo como alguien conciliador, esto respondió: “Las cifras que se negocian ahí son muy bajas, ínfimas, inclusive el 9% no es mayor cosa. Acordamos porque al negociar estamos rescatando una cifra superior a que si fuera decretado, pero estamos claros de que eso sigue siendo insignificante y que este gobierno es neoliberal, pero eso no lo resolvemos o no los destruimos concertando o no concertando”.

Por su parte, Luis Alejandro Pedraza, presidente de la CUT, comentó que bajaron su petición de 12% a 9, pero que no contaron con la solidaridad de las otras dos centrales obreras. “Se ve una diferenciad de fondo en cuanto a la concepción que se tiene frente al modelo económico; la CTC no tiene a quién responderle pues firma lo que le pongan, por dos o tres mensajeros en el Ministerio de Trabajo; y la CGT tiene un problema gravísimo para nuestro concepto, aunque para ellos es legítimo, en el sentido de que tienen más de 1.367 contratos sindicales, es decir son sindicatos y patronos, y normalmente los trabajadores de esos contratos están en condiciones paupérrimas de ingresos, para que los sindicatos de la CGT que así operan tengan utilidades. Ahí se ve claramente por qué se vieron atados a las exigencias del Gobierno y junto con la CTC le lavaron la cara al Gobierno con una supuesta concertación que vamos a demandar porque fue algo que decidieron cuatro o cinco personas en el despacho del Presidente de la República. Ellos tienen diferentes pretextos para justificar lo que hicieron, pero desde la antepenúltima reunión dieron muestras de querer entregarse a los deseos del Gobierno, fuimos el obstáculo para que eso no se firmara antes”.

Movilizaciones y elecciones

Para la CUT el valor acordado es insuficiente para las expectativas de los trabajadores por la desaceleración económica del país y por el retraso salarial, que demostró la CUT en la mesa de concertación. “Este reajuste está dentro de las políticas de restricción fiscal y salarial que ordenan los organismos de crédito internacional (FMI, BM, OCDE), el informe de la comisión del gasto, la agenda empresarial 2018-2022, que siguen considerando, sin que esto sea cierto, que los incrementos salariales significativos causan desempleo, inflación e informalidad.

Así las cosas, para 2018 las calles y la coyuntura electoral se convierten en otros escenarios para que los trabajadores busquen la posibilidad de unas mejores condiciones de vida. Las primeras, con grandes paros y movilizaciones, y la segunda porque es la oportunidad de apoyar propuestas alternativas que se la jueguen por un cambio de modelo económico y una apertura democrática.

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