La Unión Europea quiere desmarcarse del tradicional “atlantismo” con Estados Unidos. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dice que ya es hora de que la Unión Europea renueve los lazos con Rusia y deje de atacarla, a diferencia de Estados Unidos, que ha multiplicado las acusaciones y sanciones contra Moscú.

“Tenemos que volver atrás, no diría que para las relaciones normales con Rusia, pero hay muchos ámbitos en los que podemos cooperar mejor con la investigación y la innovación y con otros, sin olvidar nuestras diferencias. Rusia debe estar más cerca de nosotros”, dijo.

Juncker se dirigió a una audiencia en un evento sobre la reforma de la Unión Europea en Bruselas. Aunque su declaración contenía mensajes contradictorios destinados a demostrar la continuidad con la anteriormente más pronunciada línea atlantista de la Unión Europea, el mensaje general fue conciliador.

Hay tres grupos de poder principales en la Unión Europea: los atlantistas, los europeístas y los euroasiáticos. El atlantismo, o transatlantismo, fue el modelo de trabajo de Estados Unidos en sus relaciones con la Europa Occidental desde 1945. En el terreno militar, estaba representada por la OTAN, económicamente por la integración de las sociedades anónimas europeas, principalmente los bancos, en las sociedades bancarias estadounidenses. En materia de de desarrollo tomó la forma del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

Los europeístas siempre han sido el grupo dominante, seguido de cerca por los atlantistas, pero la evaluación de cómo abordar una trayectoria de desarrollo europeísta se ha establecido en el camino de los atlantistas. Los euroasiáticos eran en su mayoría representantes de empresas europeas que dependían directamente de las fuentes de energía rusas. El euroasianismo es una versión ampliada del europeísmo en su sentido fundamental: crear una interdependencia mutua de las cadenas de suministro contribuiría en gran medida a garantizar el equilibrio del desarrollo en el continente euroasiático, que incluye a Europa.

Las observaciones de Juncker son de naturaleza histórica. Reflejan esa delicada línea en la que se encuentra actualmente la Unión Europea. Juncker dirigió unas palabras conciliadoras a los Estados de Europa central, cuya agenda ideológica ha sido establecida por Washington mucho más que por Bruselas o Berlín. Dijo que la Unión Europea nunca aceptará lo que Rusia hizo en Ucrania y Crimea, refiriéndose al golpe de Estado de 2014 en Kiev que llevó al poder al actual gobierno fascista ucraniano, y al posterior referéndum en Crimea, que resultó en más de un 90 por ciento de apoyo a la reunificación con Rusia.

Hace dos meses la Unión Europea y sus aliados expulsaron a más de 100 diplomáticos rusos, acusados de ser espías encubiertos. No obstante, es importante separar las expulsiones diplomáticas -que son actos desesperados- de los cambios políticos y las actitudes que se están produciendo cada vez más en el interior de la Unión Europea.

Las expulsiones fueron promovidas por el Reino Unido para acusar a Moscú de intoxicar al espía Sergei Skripal y a su hija en Salisbury en marzo de este año. Londres empezó expulsando a 23 diplomáticos, pero Estados Unidos superó la oferta al expulsar a otros 60. La mayoría de los demás limitaron las expulsiones a uno o cuatro diplomáticos. Rusia ha respondido proporcionalmente con el mismo número de expulsiones.

Para reforzar la nueva línea de Juncker, que refleja la posición oficial de la Unión Europea en varios aspectos, el canciller austriaco Sebastian Kurz subrayó la necesidad de tender puentes y mantener una relación “madura y de confianza” con Moscú.

Juncker ya ha sido criticado por lo que queda de los grupos de presión atlantista, que están lejos de ser insignificantes en la Unión Europea, por no ser lo suficientemente hostil a Rusia. En marzo, felicitó a Vladimir Putin por su elección a un cuarto mandato como presidente ruso, enojando a funcionarios y periodistas europeos.

Según Tara McCormack, profesora de política internacional en la Universidad de Leicester, las palabras de Juncker reflejan un creciente malestar en la Unión Europea por la continua demonización de Rusia, especialmente desde que Estados Unidos ha iniciado una guerra comercial contra sus socios transatlánticos.

“Creo que Juncker realmente refleja un sentimiento más amplio en los otros Estados de la UE de que, a pesar de las diferencias, la relación entre la Unión Europea y Rusia debería estar un poco normalizada… No creo que Rusia sea reemplazada por Estados Unidos. Esta posible guerra comercial refleja una especie de grieta en las relaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos”, dijo en una declaración pública a los medios de comunicación rusos.

https://www.fort-russ.com/2018/06/huge-juncker-statement-europe-must-stop-attacking-russia/

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