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Falsa Bandera: no se trata de no dejar pistas sino de que sean falsas

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En abril de 1979 el general Rafael Eitan, entonces Jefe de Estado Mayor del ejército israelí, junto con el general Avigdor Ben-Gal, comandante de la Región Norte, puso los cimientos de un grupo terrorista con la función de llevar a cabo atentados en territorio libanés.

Con el acuerdo de Eitan, Ben-Gal reclutó al general Meir Dagan, el mayor experto en operaciones especiales de Israel y futuro director del Mossad. Los tres crearon el FLLE: Frente para la Liberación del Líbano de los Extranjeros.

El general David Agmon fue uno de los pocos que fueron informados de la operación y explica su objetivo de la siguiente manera: “El objetivo era crear el caos entre los palestinos y los sirios en el Líbano, sin dejar ninguna huella israelí, para darles la impresión de que estaban constantemente bajo ataque e inculcarles un sentimiento de inseguridad”.

Para lograrlo, Eitan, Ben-Gal y Dagan reclutaron a musulmanes libaneses, drusos, cristianos y chiítas locales, a quienes no les gustaban los palestinos y querían que abandonaran el Líbano. Entre 1979 y 1983, el FLLE asesinó a cientos de personas con coches bomba. Sus víctimas fueron los palestinos y sus aliados libaneses.

Durante la segunda quincena de setiembre de 1981 los atentados del FLLE causaron más del 40 por ciento de todas las muertes cometidas en atentados terroristas en todo el mundo durante todo el año. Causaron 8 veces más muertes que todos los atentados cometidos por los palestinos en los dos años anteriores.

Los atentados fueron ampliamente cubiertos por la prensa internacional en ese momento. La mayoría de las veces, los periodistas describieron al FLLE como un misterioso grupo “de extrema derecha”. En ocasiones, observaron que los palestinos y sus aliados libaneses estaban convencidos de que este grupo no era más que un invento de Israel para ocultar sus crímenes.

Al principio la operación utilizaba principalmente explosivos escondidos en latas de aceite o latas fabricadas en un taller de chapa del kibutz Mahanayim donde vivía Ben-Gal. Estos pequeños barriles pasaban luego a Líbano.

Las bombas comenzaron a estallar rápidamente en las casas de los colaboradores de la OLP en el sur del Líbano, matando a todos los que estaban allí, o en las oficinas de la OLP, especialmente en Tiro, Sidón y los campos de refugiados palestinos circundantes, causando víctimas masivas y, a veces, indiscriminadas, como el atentado de abril de 1980 en el que murieron mujeres y niños como consecuencia de la explosión de un coche bomba en el sur del Líbano.

En el mundo en el que vivimos cuando a alguien le hablan de atentados y coches bomba, supone que las víctimas son israelíes. Las victimas han sido siempre los palestinos.

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