Según una investigación publicada este martes en Astrophysical Journal Letters, dos telescopios independientes entre sí –el MWA, dirigido por la Universidad de Curtin, y el ASKAP, de la Organización para la Investigación Industrial y Científica de la Mancomunidad de Australia– y sincronizados para observar la misma parte del cielo, han aportado nuevos detalles acerca del origen de ciertas enigmáticas señales provenientes del espacio exterior.

Más precisamente, uno de ellos, el ASKAP, logró identificar unas ráfagas rápidas de radio extremadamente brillantes, mientras que el MWA, que escanea el cielo en frecuencias más bajas, no detectó nada, a pesar de que los dos estaban apuntados hacia una misma área.

Los astrónomos australianos subrayan que el hecho de que las señales de radio no se observen a frecuencias más bajas es realmente significativo, pues anteriormente nunca se habían registrado fenómenos similares.

“Lo que ASKAP detecta en estos eventos extremadamente brillantes, y el MWA no lo hace, nos dice que algo realmente inesperado está sucediendo; o bien las fuentes de ráfagas de radio rápidas no emiten a bajas frecuencias, o las señales se bloquean en su camino hacia la Tierra”, explicó el autor principal del estudio, Marcin Sokolowski, de la Unidersidad de Curtin.

Los orígenes de las ráfagas rápidas de radio (FRB, por sus siglas en inglés) son el gran enigma para los astrónomos contemporáneos. Hace dos semanas se reportó que un grupo de científicos australianos de la Universidad de Tecnología de Swinburne detectó 19 señales de radio a una distancia más cercana que nunca de la Tierra.

Estos descubrimientos podrían significar un crucial paso adelante para entender la naturaleza de nuestra galaxia.

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