Hace un mes, desde el PCOE, criticamos la propuesta de Manuela Carmena para una candidatura independiente en las elecciones municipales de 2019, la cual supone una nueva traición a la clase obrera y pretende evadir responsabilidades en la nefasta gestión de la capital.

Esta espiral de individualismo exacerbado parece no tener fin. Pablo Iglesias ha estado presionando a Carmena durante estas últimas semanas, no para que cese con semejante muestra de desprecio por los trabajadores, naturalmente, sino para llevarse su trozo del pastel que se reparte en el Ayuntamiento de Madrid.

Iglesias pretende hacer exactamente lo mismo que hizo Carmena cuando, de la forma más caciquil y rastrera, expulsó a Carlos Sánchez Mato del Ayuntamiento: crear un Ejército de sirvientes fieles que cumplan con todo lo que el lacayo de la burguesía les diga y que estos no se salgan de su redil. Por ello, ha obligado a Carmena a incluir en la candidatura de las elecciones municipales de 2019 a miembros de Podemos, IU y Equo partidarios de Pablo Iglesias en su mayoría.

Este conflicto entre intelectualoides por ver quién tiene más razón está cumpliendo con su cometido a la perfección: allanar el camino al fascismo.

Y es que parece que ni Pablo Iglesias ni Manuela Carmena quieren ser los primeros en romper la histórica tradición socialdemócrata de hacerle el juego al fascismo. Mientras ellos pelean y provocan la división entre la clase obrera por conflictos absurdos, el fascismo sigue atrayendo a las clases populares hacia sus filas, sigue acaparando el descontento provocado por la incapacidad de la socialdemocracia para solventar los problemas de la clase obrera. Al fin y al cabo, el fascismo no es más que la organización de combate de la burguesía que se apoya en el respaldo activo de la socialdemocracia.

Manuela Carmena, Pablo Iglesias y toda la lacra socialdemócrata que les sigue no son más que la encarnación de los socialfascistas que ya alertó la Komintern; partidos que no son más que ligeras variantes de los partidos fascistas y que comparten un odio radical hacia el comunismo. La socialdemocracia es cómplice de los asesinatos y torturas del Estado fascista español y sus manos están manchadas de sangre.

La socialdemocracia debe ser destruida al igual que lo debe ser el fascismo y, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), solo contemplamos la caída de ambos y su justo juicio como traidores de la clase trabajadora. Solo la organización obrera en torno al Partido de nuevo tipo podrá derrotar a la burguesía y a las distintas formas en las que esta se camufla.

¡EL PARTIDO ÚNICO DEL PROLETARIADO APLASTARÁ AL FASCISMO!
¡ORGANÍZATE EN EL PCOE!

Comité Local
del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)
en Madrid

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