Imagen ilustrativa Nancy Wiechec / Reuters

Este 3 de noviembre a las cinco de la tarde la Oficina del Sheriff del Condado de Maricopa (estado de Arizona, EE.UU.) recibió una llamada de Doyle Hebert, residente de la ciudad de Litchfield Park que relató cómo su nieto de 11 años había matado con un disparo a su esposa, Yvonne Woodard, de 65 años, antes de suicidarse.

Según informa Arizona Daily Independent, Doyle Hebert y su cónyuge tenían la custodia completa de su nieto. La tragedia se produjo después de que ambos le pidieran a lo largo del día que limpiara su habitación y de que el niño se opusiera a ello.

Posteriormente, cuando la pareja se sentó en la sala de estar para ver la televisión, el nieto se acercó a la mujer por la espalda y le disparó en la nuca con una pistola de su abuelo.

Mientras auxiliaba a su esposa, Herbert escuchó otro disparo: era su nieto, que caía al suelo sin vida. Se acababa de suicidar. El abuelo afirma que se acercó al niño, tomó el arma y llamó al teléfono de emergencias (911). Las autoridades investigan el incidente.

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