Con motivo del aniversario de los llamados Acuerdos Tripartitos de Madrid (1) sobre la entonces colonia española, se han producido diversas manifestaciones y entrevistas tanto a personalidades saharauis como de la llamada “izquierda” principalmente ligada a los revisionistas de IU-Podemos, en el marco de una Conferencia Europea de Apoyo y Solidaridad al Pueblo Saharaui.

La conocida activista saharaui Aminetu Haidar, afirma en una entrevista en el Diario.es “que los jóvenes han perdido su confianza en la ONU” y “que aspiran que un proceso de paz que otorgue legitimidad a la autodeterminación del pueblo saharaui”

La activista que a su vez denuncia la cada vez mayor represión de las autoridades de ocupación marroquí, y que sí parece creer, al igual que los actuales dirigentes de la RASD, en “las promesas” de la ONU y en la llamada legalidad internacional, ha manifestado su preocupación por la influencia del radicalismo islámico entre la juventud desengañada por la indiferencia internacional.

Si, el Sahara y su República están en una encrucijada a la que ha llevado la deriva derechista y capituladora de la “solución diplomática” impulsada por la Unión Africana y la ONU.

El Frente Polisario, en sus orígenes fue un movimiento laico y progresista, nacido al calor de otros movimientos de liberación nacional de los finales de los años sesenta como el FLN de Argelia, participe de ese confuso socialismo árabe que nunca rompió con la semi-feudalidad y el capitalismo.

Hoy se lamentan que ha crecido la influencia de los islamistas y su yihad entre la juventud, todo ello frente al derrotismo liquidador instalado en el gobierno saharaui. ¿Pero cómo no va a crecer? ¿Creen acaso que la juventud saharaui se conformara con las “buenas palabras” de la ONU para enfrentar la represión genocida marroquí?

El Presidente Mao señalo: Donde hay opresión habrá revolución.

Esto es lo que verdaderamente temen los derechistas de los “acuerdos de Paz” y su cohorte de asesores revisionistas. Temen, no a la Yihad, que no tiene ningún sentido en el Sahara, pero si a la lucha armada, la guerra popular prolongada cuyo conocimiento junto al maoísmo puede prender en la juventud saharaui.

En pocos sitios, es tan evidente que la opresión frente al invasor solo puede ser resuelta por la guerra popular revolucionaria que, sin tregua alguna, deben de librar los saharauis basándose en sus propias fuerzas, no por los apoyos del exterior (tesis revisionista), sino con el esfuerzo propio y la solidaridad internacionalista de los pueblos revolucionarios.

Desde las acciones, en las poblaciones ocupadas, armadas y desarmadas, al incesante hostigamiento de los muros, cuarteles y puestos del ejército invasor feudal marroquí, así como aquellos barcos que saquean sus bancos de pesca sin su permiso, la guerra popular debe de golpear al enemigo y a todos aquellos que se oponen a la misma.
La creación de un autentico Partido Comunista, guiado por el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo y la formación de un nuevo Ejército Popular de Liberación en función de la Guerra Popular Prolongada, es la única garantía de liberación para este sufrido pueblo, que no solo precisa la liberación frente a la ocupación marroquí sino también barrer con las montañas de la semi-feudalidad y de la religión en su sociedad.

Sentimos un enorme respeto y cariño por este pueblo heroico de mujeres y hombres valientes, que seguro sabrán encontrar la vía luminosa de la Revolución de Nueva Democracia único camino que garantiza la libertad, la soberanía y la independencia.

Notas
(1) El llamado Acuerdo Tripartito de Madrid fue firmado por España, Marruecos y Mauritania el 14 de Noviembre de 1975. Repartiéndose el Sahara Occidental entre los dos últimos países africanos y garantizando a los imperialistas del Estado español la explotación de los yacimientos de fosfato. Todo ello con el activo beneplácito de los yankees.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.