A petición del gobierno, Rusia ha enviado asesores financieros a Venezuela. El equipo ruso llegó a la capital del país el día después de la delegación china, por lo que algunos observadores se preguntan si las dos grandes potencias están coordinando sus esfuerzos para salvar la economía de su socio común en América Latina.

Ambos países tienen interés en ver las últimas reformas del Presidente Maduro, lanzadas para proteger la estabilidad del gobierno democráticamente elegido y legítimo: es él quien garantiza el reembolso de los préstamos que le han concedido los dos países durante los dos últimos años, y quien garantiza que los contratos de asociación firmados con ellos en el sector energético se mantengan adecuadamente.

Un cambio de régimen apoyado por Estados Unidos podría poner en el poder a “autoridades” que revertirían estos compromisos y buscarían “lagunas legales” para no cumplirlos. Desde esta perspectiva debemos entender la ayuda proporcionada por China y Rusia a Venezuela mediante el envío de asesores financieros, con vistas a la “construcción de un régimen”.

Ninguno de los dos grandes países tiene la voluntad, ni la capacidad militar, de defender físicamente a Venezuela de los ataques bélicos híbridos que este país ha sufrido en los últimos años: los dos países brindan un apoyo asimétrico, a través de misiones de asesoramiento que buscan abordar los problemas que son la fuente de la legítima oposición antigubernamental, que es explotada por actores extranjeros para una Revolución de Colores.

La economía venezolana se ha visto socavada por una combinación de interferencias estructurales de Estados Unidos y errores del gobierno del país, y corresponde al Estado venezolano rectificarlas. Lo mejor que podría ocurrir ahora sería que los consejos financieros de Rusia y China ayudaran a estabilizar la economía de Venezuela y crearan las condiciones para que los muchos exiliados que se fueron a los países vecinos en el punto álgido de la crisis de la guerra híbrida regresaran al país.

Al acercarse la victoria de Bolsonaro en Brasil, las dos grandes potencias habían visto surgir la urgencia de prestar asistencia y asesoramiento a Venezuela, por temor a ver a su ficticio socio del BRICS invadir el país, en connivencia con Colombia, bajo el pretexto de una “intervención humanitaria” que habría respondido a la tan publicitada crisis de los migrantes.

El presidente electo de Brasil ha negado haber planeado tal operación, pero existe la posibilidad de que él y sus generales cambien de opinión después de su toma de posesión a principios de 2019, por lo que se abre un pequeño plazo de dos meses para que Rusia y China se adelanten a este escenario, lo que hacen indirectamente enviando a los asesores que tienen.

Esto puede no ser suficiente para contrarrestar este posible evento, pero al menos puede hacer que Venezuela sea más robusta económicamente, anticipando el día en que tendrá que enfrentarlo.

https://orientalreview.org/2018/11/06/russia-financial-advisory-assistance-to-venezuela-is-regime-reinforcement/

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