Aproximadamente 28 millones de brasileños se quedarán sin asistencia medica cuando se vayan todos los médicos cubanos de ese país.

Bolsonanzi dijo que los más pobres de sus ciudadanos recibían una asistencia “sin garantía de calidad”. No se qué calidad pretende ese tipo cuando en muchísimos casos la asistencia sanitaria se produce en zonas remotas y selváticas donde los médicos brasileños no quieren ir porque se pasan el juramento hipocrático por el forro de los pantalones.

Por otra parte existe preocupación entre muchos médicos cubanos que se han endeudado comprando bienes para llevarse a Cuba, así cómo por la ruptura anticipada de contratos de alquiler de casas que hará que sean penalizados económicamente por sus arrendadores. Otros han sido más precavidos y menos dejados. Sea como fuere, el gobierno cubano debe resolver esos problemas.

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