Foto: Dunia Álvarez Palacios

Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en el acto central por la culminación de la participación de la Brigada Médica Cubana en el Programa Más Médicos para Brasil, en la Unidad Central de Cooperación Médica, el 20 de diciembre de 2018, “Año 60 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Compañero José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central de nuestro Partido;

Compañeros miembros de la dirección del Buró Político y el Secretariado del Comité Central del Partido;

Compañeros miembros de los Consejos de Estado y de Ministros y dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas y las organizaciones políticas y de masas aquí presentes;

Compañeras y compañeros;

Queridos trabajadores de la salud:

Es este un encuentro necesario para juntos recibirles y reconocer a los que hicieron posible el regreso.

Me preguntaba qué decirles hoy, después de todo lo que se ha dicho en estos días, bajo la emoción del regreso de ustedes, cuya actitud honra y enaltece a la Patria.

Y como tantas veces hemos hecho y haremos, volví a Fidel y a su palabra fundadora.

El 17 de octubre de 1962, en un momento trascendente para la medicina cubana, que es decir histórico para la Revolución y para el internacionalismo, se inauguraba el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón.

Allí, conversando con los estudiantes y profesores, Fidel, a quien debemos evocar cada vez que se hable de Medicina y de internacionalismo, anunciaba lo que sería el más formidable programa de formación de especialistas de la salud en el país y para la cooperación con otras naciones.

En esa ocasión decía: “…la Revolución tiene hoy fuerzas y tiene recursos y tiene organización y tiene hombres —¡hombres!, que es lo más importante— para comenzar un plan de formación de médicos en las cantidades que sean necesarias. Y no solo muchos, sino sobre todo buenos; y no solo buenos como médicos, ¡sino buenos como hombres y como mujeres, como patriotas y como revolucionarios!

“¿Y quién dice que la Revolución no puede hacer eso?  ¡Estamos ya pudiendo!”.

Esto fue expresado tan temprano como octubre de 1962, cuarto año de una Revolución, no solo recién nacida, sino también asediada y ya saqueada en sus recursos humanos, especialmente los médicos.

No olvidemos que más de la mitad de los profesionales de la salud que ejercían en Cuba en 1959, emigraron en los primeros años, convocados por el mercado.

Exactamente la misma vieja fórmula a la que apeló ahora el señor Jair Bolsonaro para fracturar la cooperación, en su intento de poner precio a la dignidad de nuestros profesionales.

Lo que desconoce el señor Bolsonaro es que no se quiebra la dignidad de un pueblo quebrando la de algunos individuos.

Él y quienes piensan así ignoran la historia de la cooperación cubana en este campo, que justo en 2018 cumplió 55 años.

Precisamente en aquel acto de octubre de 1962, Fidel anuncia la primera misión internacionalista de la Revolución, en la recién independizada Argelia, que entonces tenía mucha más población y menos médicos que Cuba.

El Segundo Secretario del Partido, el doctor José Ramón Machado Ventura, Ministro de Salud Pública entonces, encabezó aquella misión, la primera de decenas de miles que, guiadas por principios solidarios y humanistas han llevado durante 55 años a muchos de los mejores hijos de Cuba a sitios remotos de todo el mundo olvidados por los selectivos servicios médicos del capitalismo salvaje que preconiza y defiende Bolsonaro.

Los médicos cubanos han escrito una historia digna, heroica, gloriosa e internacionalista, conocida y reconocida por prestigiosos organismos internacionales entre los que destacan la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud.

Como ha informado el Ministerio de Salud Pública en estas semanas, nuestros profesionales acumulan 600 000 misiones internacionalistas en 164 naciones, en las que han participado más de 400 000 trabajadores de la salud, que en no pocos casos han cumplido esta honrosa tarea en más de una ocasión.

Algunas de esas misiones son verdaderas hazañas, como la lucha contra el ébola en África, contra el cólera en Haití; contra las secuelas de desastres naturales, como las que cumplieron 26 brigadas del Contingente Internacional Henry Reeve en Pakistán, Indonesia, México, Ecuador, Perú, Chile y Venezuela, entre otros países y también contra la ceguera en América Latina y el Caribe, luminosa misión Milagro.

Como también se ha dicho, en la abrumadora mayoría de las misiones cumplidas, los gastos han sido asumidos por el Gobierno cubano. Igualmente, en Cuba se han formado de manera gratuita 35 613 profesionales de la salud de 138 países, como expresión de nuestra vocación solidaria e internacionalista.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Organización Mundial de la Salud califican la colaboración médica cubana como ejemplo de buenas prácticas en cooperación triangular y la implementación de la Agenda 2030 con sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Estos son los antecedentes históricos de la misión que llevó a nuestros médicos, a ustedes, a Brasil a pedido de sus autoridades y a través de organismos internacionales.

Como se expresó en la Declaración del Ministerio de Salud Pública del pasado 14 de noviembre:

“La iniciativa de Dilma Rousseff, en ese momento presidenta de la ­República Federativa de Brasil, tenía el noble propósito de asegurar la atención médica a la mayor cantidad de la población brasileña, en correspondencia con el principio de cobertura sanitaria universal que promueve la Organización Mundial de la Salud.

“Este programa previó la presencia de médicos brasileños y extranjeros para trabajar en zonas pobres y apartadas de ese país.

“La participación cubana en el mismo se realiza a través de la Organización Panamericana de la Salud y se ha distinguido por ocupar plazas no cubiertas por médicos brasileños ni de otras nacionalidades.

“En estos cinco años de trabajo, cerca de 20 000 colaboradores cubanos atendieron a 113 359 000 pacientes, en más de 3 600 municipios, llegando a cubrirse por ellos un universo de hasta 60 millones de brasileños en el momento en que constituían el 80% de todos los médicos participantes en el programa.
Más de 700 municipios tuvieron un médico por primera vez en la historia.

“La labor de los médicos cubanos en lugares de pobreza extrema, en favelas de Río de Janeiro, Sao Paulo, Salvador de Bahía, en los 34 Distritos Especiales Indígenas, sobre todo en la Amazonía, fue ampliamente reconocida por los gobiernos federal, estaduales y municipales de ese país y por su población, que le otorgó un 95% de aceptación, según estudio encargado por el Ministerio de Salud de Brasil a la Universidad Federal de Minas Gerais”.

Dentro de ellos, algunos formaron familias con ciudadanos brasileños y cumplieron honrosamente su misión y su compromiso con la salud pública cubana, incluso cuando ya eran residentes en ese país.

El 14 de noviembre cuando se tomó la decisión de no continuar participando en el Programa Más Médicos se encontraban en Brasil 8 471 colaboradores; de ellos culminaron su misión 7 635 profesionales, que representan más del 90% del total. Hasta el momento no han regresado 836.

Hace unos días leímos en las noticias que menos de un 10% de las plazas que ocupaban los cubanos han podido ser cubiertas por profesionales de Brasil.

No todo el mundo está dispuesto a enfrentar el noble oficio en las peores condiciones. Más Médicos nació por eso, por los vacíos enormes que deja el mercado en las mayoritarias capas de la población de menos recursos.

En Cuba se forma a los profesionales de la vida con una actitud contraria a cálculos mercantilistas. El altruismo, la generosidad, la disposición a salvar vidas sin pensar en el costo es un principio fundamental en la formación profesional.

Fue muy emocionante recibir al primer grupo que regresó. El General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien encabezó dos actos de bienvenida junto al compañero Machado, también quedó muy impactado por el encuentro en la bienvenida a los que llegaban.

Creo que eran sentimientos comunes, porque los recién llegados venían con las emociones a flor de piel, después de dejar lugares difíciles y pobres, algunos extremadamente necesitados en el orden material; pero sé, por lo que han contado, que absolutamente todos fueron despedidos con abrazos y lágrimas por miles de brasileños de corazón noble y valores humanos muy superiores a los del nuevo Presidente cuyas declaraciones y amenazas provocaron el regreso de ustedes.

Les reitero lo que ha dicho el Ministro de Salud Pública de Cuba: “Estén convencidos de que este retorno a la patria no es un final, sino un comienzo. Su labor siempre será útil y de extremo valor, tendrán la posibilidad de reincorporarse a sus puestos de trabajo, nuevas tareas en el orden profesional o podrán optar por una nueva misión en el exterior, donde se requiera su presencia y sean bienvenidos y respetados”.

A partir del anuncio del regreso, en las redes sociales la etiqueta Más Médicos se convirtió en uno de los mensajes más compartidos. “Más que médicos son héroes y heroínas”, escribieron muchos. Dignidad fue una de las palabras más utilizadas.

“Regresan compatriotas convertidos en #MásQueMédicos porque llegaron a donde nadie llegó, para curar y atender enfermedades y para animar el alma de los necesitados”. “Demostraron que un mundo mejor es posible. Sentido homenaje a #FidelCastro”, escribimos nosotros.

Ustedes llegan en un momento importante para Cuba, cuando estamos a punto de aprobar la nueva Constitución que será sometida a Referendo el próximo 24 de febrero; cuando avanzan programas como la Informatización de la Sociedad y la construcción de viviendas. Cuando hemos declarado fundamental la batalla económica que nos permita enfrentar con mayor eficiencia el cruel bloqueo económico, financiero y comercial que se ha recrudecido contra el país.

En las sesiones del Parlamento que han tenido lugar en estos días hemos hablado de esos desafíos, pero también de las certezas con las que recibiremos el aniversario 60 del triunfo de la Revolución. La nueva generación que, bajo la guía del General de Ejército y del Partido, asume tareas de responsabilidad en el Gobierno está firmemente comprometida con la historia y con el futuro de la nación.

Trabajamos por cumplir y hacer cumplir el legado del Comandante en Jefe y la Generación del Centenario con el oído pegado a la tierra, es decir, escuchando y atendiendo las opiniones y demandas del pueblo, tratando de aproximar, en las complejas condiciones del mundo actual y la renovada hostilidad del imperio vecino, la prosperidad que merece y reclama nuestra gente.

Ustedes que se incorporarán a sus centros de trabajo o partirán a cumplir otras misiones son parte de ese pueblo que nos da pruebas de heroísmo en la ardua cotidianidad.

En nombre del Partido y del Gobierno, les quiero reiterar que estamos profundamente orgullosos de cada uno de ustedes, como lo estamos del resto de los colaboradores cubanos de la salud que cumplen misión en otros 66 países, así como de quienes garantizan la salud del pueblo, en lo que podríamos llamar el primer frente de combate.

Ustedes son un símbolo del país que los formó y una muestra del tipo de hombres y mujeres a los que aspiramos en la sociedad cubana, basada en la justicia y el humanismo, no en la ley del más fuerte.

Es lógico el pesar que puede acompañarlos hoy por la obra inconclusa, por los pacientes que quedan sin seguimiento, por la suerte de esas poblaciones de Brasil privadas del servicio médico altamente profesional de los cubanos.  Pero no teníamos otra opción que la retirada de Cuba del Programa Más Médicos.

Era imposible quedarnos de brazos cruzados ante un gobierno soberbio e insensible, incapaz de entender que nuestros médicos llegaron a su país movidos por el impulso de servir al pueblo, a atender su salud y su alma, no a negociar con ellas.

Ustedes partieron a Brasil defendiendo su vocación humanista, algo que no se paga con todo el dinero del mundo. Fueron a cubrir plazas que otros médicos brasileños no quisieron, ni quieren ocupar, y llegaron a lugares cuyos pobladores jamás habían recibido asistencia médica.

La posición reaccionaria del Presidente electo de Brasil ha vuelto vulnerable a una parte de su población, arriesgando lo más preciado que tiene todo ser humano: su salud y su vida.

Ustedes asumieron que la dignidad no se negocia, demostraron que los médicos cubanos no trabajan pensando en el dinero que les puedan pagar, sino tratando de solucionar la dolencia del ser humano que tenemos delante.

Esos son los valores y principios que la escuela de medicina cubana inculca, donde no solo se aprende ciencias, sino humanismo e internacionalismo, lo que los enaltece para distinguirlos de otros profesionales en el mundo.

Nos alegra que la sede para este acto de reconocimiento sea la Unidad Central de Cooperación Médica, por donde han pasado decenas de miles de galenos cubanos rumbo a otras naciones hermanas, donde con su entrega y ejemplaridad probaron y prueban cuánto han aprendido de Fidel.

Al abrazarlos nuevamente, ahora todos juntos, los invito a recordar lo que él dijo de los médicos formados en Cuba: “Lo más importante habrá de ser su consagración total al más noble y humano de los oficios: salvar vidas y preservar la salud. Más que médicos, serán celosos guardianes de lo más preciado del ser humano; apóstoles y creadores de un mundo más humano”.

La obra de Fidel y de su generación heroica vive en ustedes. ¡Feliz regreso a la Patria que los contempla orgullosa!

¡Hasta la victoria siempre!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!  (Aplausos.)

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