Damares Alves, la ministra del Gobierno de Jair Bolsonaro que tiene bajo su mando asuntos relativos a la mujer, la familia y los derechos humanos en Brasil, negó este jueves haber raptado hace 15 años una niña indígena que hoy tiene 20 y que desde entonces cuida como si fuera su hija. I

ndígenas de la etnia Kamayurá, en el Parque Nacional del Xingú, al norte de Mato Grosso donde hace 20 años nació Kajutiti Lulu Kamayurá, afirman que la ministra sacó irregularmente a la niña de la aldea, según un artículo publicado este jueves por la revista Época de la cadena Globo.

Según las declaraciones de los indígenas de esa tribu citados en el artículo, la entonces menor de edad dejó la aldea porque iban a hacerle un tratamiento dental en la ciudad.

Los indígenas dijeron que Alves y Márcia Suzuki, “amiga y brazo derecho de la ministra”, se presentaron como misioneras en la aldea y de acuerdo con el artículo las dos mujeres se mostraron “preocupadas” por la salud bucal de la niña. “Lloré, y Lulu estaba llorando también por dejar a la abuela. Márcia se la llevó a la fuerza. Dijo que la iba a mandar de vuelta, que cuando entrase de vacaciones la iba a mandar aquí”, señala un testimonio publicado en la revista.

Un comunicado divulgado por la oficina de prensa de su despacho, sostiene que la ministra no estuvo presente en el momento de salida de la menor, que ella y la niña se conocieron en Brasilia, y que Lulu salió con la anuencia de sus familiares. “Lulu no fue arrancada de los brazos de los familiares. Ella salió con total anuencia de todos y acompañada de tíos, primos y hermanos para un tratamiento de ortodoncia”, señala la nota.

La menor, que ha estado bajo el cuidado de la ministra durante estos años, no está legalmente adoptada, pero según declaró Damares, todos los derechos de la menor fueron revisados. “Ninguna ley fue violada. La familia biológica de ella la visita regularmente. Tíos, primos y hermanos que salieron con ella de la aldea residen en Brasilia. Todos mantienen una excelente relación afectiva”, señaló la ministra, citada en la revista.

“Lloré, y Lulu estaba llorando también por dejar a la abuela. Márcia se la llevó a la fuerza. Dijo que la iba a mandar de vuelta, que cuando entrase de vacaciones la iba a mandar aquí” Testimonio Indígenas de la etnia Kamayurá. El comunicado de este jueves añade que la ministra considera a Lulu “una hija”, aclara que no se trata de un proceso de adopción sino de un vínculo socio afectivo y enfatiza que la menor “no fue enajenada de su cultura”.

“Lulu no es una persona pública. Es mayor de edad. No fue secuestrada. Salió de la aldea con familiares, fue y es cuidada por Damares con anuencia de estos. Ningún supuesto de interés público en el caso debería ser motivo para la violación del derecho a una vida privada, sin tanta exposición”, se concluye en la nota.

Alves, abogada de formación y pastora evangélica, está al frente del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos y aunque promueve los derechos civiles, se opone al aborto y a la identidad de género. Con un asumido talante conservador, en diversas entrevistas ha manifestado dudas sobre el papel que tienen hoy en la sociedad las mujeres, de las que considera que “nacieron para ser madres”.

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