La editora en jefe de Wikileaks, Kristinn Hrafnsson, y la abogada Jennifer Robinson, fuera del Tribunal de Magistrados de Westminster, después que el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, fuese arrestado en Londres (Reino Unido), 11 de abril de 2019. Hannah McKay / Reuters

La detención del periodista Julian Assange, llevada a cabo este jueves por parte de la Policía británica en la Embajada de Ecuador, no podía ser posible sin la decisión del gobierno de Lenín Moreno de retirarle el asilo diplomático. Esta medida, según la organización internacional WikiLeaks, fundada por el australiano, es una represalia por haber dado a conocer una trama de corrupción que presuntamente involucra a Moreno y a buena parte de su familia: los INA Papers.

De acuerdo con la investigación, hay documentos que prueban que la familia de Moreno habría incurrido en delitos de corrupción, perjurio y lavado de activos, a través de varias empresas extranjeras ‘offshore’ en diversos paraísos fiscales. Según trascendió, una de esas empresas habría recibido injustificadamente 18 millones de dólares de parte de un contratista de un proyecto público en el tiempo en que Lenín Moreno era vicepresidente.

Parte del blanqueo de esos capitales se habría hecho a través de la firma INA Investment, constituida en el 2012 por el hermano del presidente, Edwin Moreno.

Se cree que el nombre de la empresa, INA, proviene del acrónimo que coincide con las últimas tres letras de los nombres de las tres hijas de Lenín Moreno: Cristina, Irina y Karina.

El diputado ecuatoriano de Revolución Ciudadana, Ronny Aleaga, fue el encargado de presentar la denuncia ante la Justicia local. A fines de marzo, la Fiscalía General del Estado abrió una investigación sobre el caso.

La indagación previa, abierta por la fiscal general subrogante de Ecuador, Ruth Palacios, gira en torno a la presunta realización de varias compras irregulares en beneficio tanto del mandatario ecuatoriano como de su esposa e hijas, entre ellas artículos de lujo, automóviles de alta gama y bienes inmuebles como un apartamento de 140 metros cuadrados en Alicante (España).

Moreno había calificado dichas acusaciones de «campaña de desprestigio» y señaló a los aliados del presidente del país entre los años 2007 y 2017, Rafael Correa, de estar detrás del proceso.

¿Venganza o decisión soberana?

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, en Nueva York (EE.UU.), el 25 de septiembre de 2018 / Carlo Allegri / Reuters

El exmandatario ecuatoriano coincide en que la detención de Assange es a modo de «venganza» por la revelación de lo que calificó como «uno de los casos de corrupción más graves de la historia del país». Y pide la colaboración de la comunidad internacional para que sea inspeccionada la cuenta 100-4-1071378 de Balboa Bank en Panamá, y salgan a la luz todas las operaciones y la inocencia de Moreno quede demostrada o desmentida.

Por su parte, Moreno rechaza las acusaciones y sostiene que el retiro del asilo a Assange fue una determinación «soberana», y se debe a que el periodista «violó reiteradamente convenciones internacionales y protocolo de convivencia».

Explicaciones del presidente

En cuanto a la causa en la que se le investiga, Moreno afirmó el pasado martes que la empresa ‘offshore’ INA Investment fue fundada por su hermano Edwin Moreno, a pedido de alguien que le debía dinero, para trasladar los fondos a Ecuador a través de esa compañía panameña. Señaló que su hermano quedó fuera de la firma una vez que le terminaron de pagar la deuda y, como no es empleado público, «puede tener las empresas ‘offshore’ que quiera».

Además del presidente de Ecuador, figuran como involucrados en la causa su esposa, Dama Rocío González; su hermano, Edwin Moreno Garcés; su cuñada, Guisella González; su íntimo amigo, el empresario y testaferro Xavier Macías Carmignani, entre otros.

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