Aún con las heridas abiertas del bombardeo reciente y con la amenaza (más tarde certeza) de otro ataque, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz proclamó, hace ya 58 años, el carácter socialista de la Revolución.

A aquel acto, definitorio de principios, le sobrevino un Girón, o lo que es lo mismo, una victoria socialista que reafirmó el rumbo irreversible de un país. Desde entonces Cuba ha seguido, en líneas continuas, escribiendo esa historia, no sin tropiezos, no sin errores; consciente de que aquella proclamación, más que una hoja de ruta, era también desafío diario de coherencia.

Y coherencia es haber proclamado, hace apenas unos días, un nuevo texto constitucional que mira al futuro y hasta allí consagra la irrevocabilidad del socialismo «como alternativa viable», diría el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido, en su discurso del pasado 10 de abril.

Si hace 58 años definirse socialista suponía un empeño de quijotes, hoy el contexto internacional no es menos complejo porque, como alertó el General de Ejército, «el actual Gobierno de los Estados Unidos y su ambición hegemónica hacia la región, plantean la amenaza más perentoria de las últimas cinco décadas a la paz, la seguridad y el bienestar de Latinoamérica y el Caribe».

No obstante, y retomo sus palabras, defendemos el socialismo «porque creemos en la justicia social, en el desarrollo equilibrado y sostenible, con una justa distribución de la riqueza y las garantías de servicios de calidad para toda la población; practicamos la solidaridad y rechazamos el egoísmo, compartimos no lo que nos sobra, sino incluso lo que nos falta.

«Repudiamos todas las formas de discriminación social y combatimos el crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo, la trata de personas y todos los modos de esclavitud; (…) creemos en la democracia del pueblo, (…) buscamos promover la prosperidad de la patria, y porque estamos convencidos de que un mundo mejor es posible».

Tal convicción, que resulta en esencia un apretado resumen de nuestro proyecto social, fue reiterada este martes, al conmemorarse un aniversario más de la Proclamación hecha por el Comandante en Jefe en la céntrica esquina de 23 y 12, en el Vedado capitalino, el 16 de abril de 1961.

La ceremonia contó con la presencia de los miembros del Comité Central Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido en La Habana, y Reynaldo García Zapata, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en la capital; además, el coronel de la reserva Víctor Dreke, presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en La Habana, así como representantes del Partido, el Gobierno y las organizaciones de masas.

Fotos: Ricardo López Hevia

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