La CIA dirigió el asalto a la embajada de Corea del norte en Madrid el 22 de febrero. Al menos dos de los diez agresores que entraron en la embajada y entrevistaron al personal diplomático han sido identificados y tienen vínculos con los servicios de inteligencia estadounidenses.

El asalto tuvo lugar unos días antes de la cumbre Trump-Kim en Hanoi y estaba programado para arruinar las negociaciones.

La CIA negó cualquier implicación, pero el gobierno español ha reconocido que su respuesta fue “poco convincente”. A su vez, la CIA desmintió los informes españoles poniendo por delante que un grupo fantasmal partidario del cambio de régimen había llevado a cabo el asalto.

“El grupo responsable de la operación de finales de febrero es conocido como Defensa Civil Cheollima, una organización disidente secreta comprometida con el derrocamiento del gobierno” de Pyongyang, dijeron al Washington Post los que planificaron y ejecutaron la misión (1).

“Este grupo es el primer movimiento de resistencia conocido contra Corea del norte, lo que hace que sus actividades sean muy interesantes”, dijo Sung-Yoon Lee, profesora de Estudios Coreanos en la Fundación Kim Koo-Korea y profesor asistente en la Facultad Fletcher de Derecho y Diplomacia de la Universidad Tufts.

Lee afirma que Cheollima es una agrupación de coreano-americanos que funciona como pantalla de la CIA.

A finales de marzo la Audiencia Nacional identificó a Adrian Hong Chang como jefe del asalto a la embajada. Adrian Hong Chen es el jefe de Cheollima. La Audiencia Nacional ha exigido la extradición de Hong y sus cómplices a Estados Unidos y uno de ellos ha sido detenido.

“Un veterano de la Armada estadounidense del sur de California formó parte de un grupo de disidentes armados con machetes y armas falsas que irrumpieron en la embajada de Corea del norte en Madrid, ataron y golpearon a los funcionarios en su interior”, anunciaron los fiscales federales (2).

El mercenario se llama Christopher Philip Ahn y España ha pedido su extradición por robo, detención ilegal y organización criminal.

En California el juez Jean Rosenbluth le ha negado la fianza a Ahn en una audiencia judicial celebrada en Los Ángeles a la que asistieron su esposa, su madre y otras dos docenas de personas que lo apoyaban.

Los fiscales dijeron que Ahn fue detenido en casa de Adrian Hong Chang en Los Ángeles, quien no estaba en casa y por eso no fue detenido. Christopher Ahn es ciudadano estadounidense. Adrian Hong tiene pasaporte mexicano.

Una de las razones por las que el juez le negó la fianza es la extraordinaria violencia utilizada en el asalto. La policía española encontró a las ocho víctimas dentro. Habían sido retenidos como rehenes durante dos horas, con la cabeza en un saco, golpeados e intimidados. Dos de ellos necesitaron atención médica.

“El grupo, armado con machetes, barras de hierro, cuchillos y pistolas falsas, golpeó a algunos de los funcionarios y los ató con cadenas y cables”, dicen los fiscales californianos. Pusieron bolsas en las cabezas de los funcionarios, los golpearon y los amenazaron con barras de metal y armas, según los documentos judiciales.

Fue el propio dirigente del asalto, Adrian Hong Chang, quien denunció a Christopher Philip Ahn. Después del ataque, Hong Chang se reunió con policías del FBI en la sede de Los Ángeles y les dijo que Christopher Ahn, un antiguo miembro de la Marina, había participado en el ataque.

Uno de los funcionarios de la embajada madrileña identificó posteriormente a Ahn como uno de los asaltantes por la foto de su perfil en LinkedIn.

Pyongyang presiona para que Estados Unidos haga una declaración formal que ponga fin a la Guerra de Corea, que terminó en un armisticio en 1953 sin un tratado de paz.

Los ejercicios militares de Estados Unidos con Corea del sur no ayudan nada en esa dirección y Kim Jong-un los ha calificado de provocativos.

Trump ha cancelado algunos de ellos y ha abierto la posibilidad de emitir una declaración de fin de guerra en el futuro.

La creación y manipulación de movimientos de “resistencia”, como el grupo Cheollima, es un instrumento típico estadounidense para el “cambio de régimen”. Esa “resistencia” se utiliza luego como pretexto para un cambio de régimen violento por la fuerza militar. Fue el “Congreso Nacional Iraquí”, del expatriado Ahmed Chalabi, el que desempeñó un papel importante en la preparación de la guerra en Irak. Se ha utilizado, y se sigue utilizando, un apoyo similar de “resistencia” para abogar por una guerra contra Libia, Siria y, pronto, Venezuela.

(1) https://www.washingtonpost.com/world/national-security/a-shadowy-group-trying-to-overthrow-kim-jong-un-raided-a-north-korean-embassy-in-broad-daylight/2019/0
(2) https://www.stripes.com/news/us/no-bond-for-marine-veteran-suspected-in-n-korea-embassy-attack-1.578164

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