Las protestas de la Gran Marcha del Retorno continúan en Gaza, mientras los palestinos exigen el derecho a regresar a las casas de sus familias que les pertenecían antes de 1948.

Se han convocado una nueva demostración y una huelga general para conmemorar el 71 aniversario del Día de Al Nakba.

El ‘Ejército israelí’ hirió al menos a 65 palestinos en las protestas que tuvieron lugar en Gaza, según informó el ministerio de Sanidad de Gaza.

Entre los heridos, 22 son menores de edad, 19 resultaron heridos por fuego real, 14 por balas de goma y el resto por inhalación de gases lacrimógenos u otro tipo de traumatismos: uno está grave, 15 se encuentran en estado moderado y 49, leve, informó a Sputnik un responsable del Hospital Al Shifa de la ciudad de Gaza.

En la jornada de la Nakba se recuerda la expulsión y huida forzosa de más de 700.000 palestinos entre finales de 1947 y 1949, tras la división de Palestina, al proclamarse el Estado de ‘Israel’, y durante la guerra posterior que los israelíes libraron con una coalición de países árabes.

En las marchas se congregaron unas 10.000 personas llegadas de diferentes puntos de Gaza.

El comité de la Gran Marcha del Retorno en Gaza convocó a los palestinos a participar en las manifestaciones del Día de la Nakba, pero con un llamamiento a la contención para evitar víctimas en la medida de lo posible. Incluso se situaron monitores del comité para evitar que los manifestantes se acercaran demasiado a la valla que separa a ‘Israel’ de Gaza.

El ‘Ejército israelí’ había previsto, según el diario ‘Haaretz’, que el movimiento palestino islámico Hamás, que gobierna en Gaza, controlaría las protestas para que no se disparara el nivel de violencia.

La cúpula militar ordenó a los soldados que solo abrieran fuego si recibían permiso específico del Comando Sur o si estaban realmente en peligro mortal, según fuentes militares citadas por la prensa local.

“Vengo a estas protestas desde que empezaron el 30 de marzo del 2018 y seguiré viniendo hasta que “Israel” levante el bloqueo de Gaza”, dijo a Sputnik Besma Abú al Atra, de 50 años y madre de 12 hijos que a veces acude a las manifestaciones andando porque vive cerca de uno de los lugares donde se llevan a cabo, conocido como Malaka, y en otras ocasiones se desplaza en autobús.

“Queremos conseguir nuestra independencia, tener nuestro Estado”, señaló Abú al Atra, cuyo uno de sus hijos resultó herido en una protesta el año pasado y lleva ya cuatro operaciones que la familia ha tenido que sufragar en su mayor parte.

Yaser Abú Ramadán, de 17 años, no estuvo este 15 de mayo en primera fila de las protestas, a diferencia del pasado 3 de mayo, cuando se situó “casi en frente de los soldados israelís” en la manifestación de ese día.

Le dispararon en la pierna izquierda y ahora va con muletas, también le faltan dos dedos de una mano que tuvieron que amputarle hace dos años tras recibir el impacto de una munición con gas lacrimógeno.

Dice que no teme a la muerte, que lo que busca es “acabar con el bloqueo” que “Israel” mantiene sobre Gaza desde 2007, cuando el movimiento islámico Hamas tomó el poder en la Franja.

“Seguiremos hasta que acabe el bloqueo. Queremos tener nuestro país, vivir como las personas normales y volver a los pueblos de los que nos echaron hace 70 años”, subraya Abú Ramadán, junto a un amigo de su edad también herido.

En otros lugares de Palestina, como Ramalá y Belén, se celebraron también marchas para recordar la expulsión de los palestinos.

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