Stavropol inaugura el tercer monumento a Stalin

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Stavropol se encuentra al pie de las montañas del Cáucaso, a 236 kilómetros al este de Krasnodar, a 240 kilómetros al noreste de Sochi, a 298 kilómetros al sureste de Rostov del Don y a 1.231 kilómetros al sureste de Moscú. Esta es una de las zonas de donde provienen los cosacos.

En Stavropol se ha alzado el tercer monumento de la región dedicado al dirigente bolchevique, sufragado por el antiguo koljós “Rodina”. A la ceremonia, que reunió a casi todos los campesinos a primera hora de la mañana, asistieron invitados de la capital regional, de Kalmukia y Osetia del norte.

En mayo de 2015, con ocasión del 70 aniversario de la Victoria en la II Guerra Mundial, en la ciudad de Svetlograd, en el territorio de la cooperativa agraria Alexei Chernigovsky, con la ayuda del Comité Regional del Partido Comunista, se erigió un busto de Stalin creado por el escultor osetio M.N. Dzboeva.

En mayo de 2017, un monumento dedicado a Stalin se inauguró en el pueblo de Trunovsky, en la cooperativa colectiva Ternovsky, dirigida por el héroe obrero de Stavropol y miembro de la Duma Regional, Ivan Bogachev, que también inauguró un monumento a Stalin en Kitaevsky.

El presidente de la cooperativa colectiva Ternovsky dijo que no excluía que el renacimiento del gran país soviético comience con la multiplicación de monumentos dedicados a Stalin y el teniente general Viktor Sobolev, jefe del Movimiento de Apoyo al Ejército, afirmó que durante los años de la guerra, Stalin hizo retroceder las fronteras occidentales de la Unión Soviética y proveyó al ejército con las mejores armas y las mejores personas dispuestas a sacrificarse para salvar al país.

El mitin en honor de la Gran Victoria se celebra en la región por noveno año consecutivo por iniciativa del Teniente Coronel de la Reserva, Diputado Regional, Segundo Secretario del Comité Regional de Stavropol del Partido Comunista de la Federación Rusa, Viktor Lozovoy. Bajo su presidencia, se desplegó una enorme bandera roja de la victoria.

Hablando en nombre de los comunistas de Kalmukia, Liudmila Bakaleets recordó el sufrimiento del pueblo kalmuco relacionado con la deportación injusta de un puñado de traidores durante la Segunda Guerra Mundial. Pero hoy, ni un solo kalmuco se atrevería a pronunciar una palabra de condena al gran Stalin, dijo.

Vladimir Jromuj, presidente de la cooperativa colectiva Rodina, recordó a la multitud que de 1950 a 1961, su granja colectiva se llamó Stalin. Es hora de volver a esa época desvelando un monumento. Sin embargo, dijo Viktor Jromuj, es difícil encontrar hoy en día en Rusia a alguien “más ruso que el georgiano José Stalin”.

El mitin terminó con la interpretación del himno de la Unión Soviética.

Se podría pensar que es la proximidad con Osetia y Georgia lo que explica el entusiasmo de la población por Stalin, pero tuvieron la posibilidad de elegir un monumento a Gorbachov, que nació en esta región y fue durante varios años responsable de su administración. El escritor Alexander Soljenitsin también procede de Stavropol.

Pero aquí, como en toda Rusia, Stalin se vive no sólo como un símbolo de la grandeza soviética, sino también como un símbolo de los tiempos en los que todos tenían algo que vivir y aprender, mientras que Gorbachov y Soljenitsin, admirados en occidente, son aborrecidos.

Novoselitsky se encuentra en el centro de la región de Stravropol, una antigua zona rural en la que florecieron los antiguos koljoses, las cooperativas agrarias de la URSS. Ahora tiene una fábrica de automóviles y la popularidad de Stalin está en su apogeo no sólo en las ciudades industriales de Siberia, sino también entre los campesinos y en minorías, como los kalmucos, un pueblo originario de Mongolia que se asentó progresivamente en el Cáucaso manteniendo su cultura y su lengua.

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