La guerra en Yemen ha cambiado los equilibrios estratégicos de modo que el país, anteriormente sujeto al dominio de las potencias occidentales y regionales, se ha convertido en un actor clave en la región de Oriente Medio.

Un análisis detallado de la guerra en Yemen y los continuos enfrentamientos entre los combatientes de Ansarulá y la coalición saudí muestran que las ecuaciones habituales, la naturaleza y las características de los combates y las operaciones de apoyo han cambiado de manera crucial.

De este modo, a pesar de una falta significativa de recursos, el Ejército yemení y los Comités Populares (Ansarulá) han logrado imponer nuevos balances al adversario, señala el canal de televisión Al Ahed.

En términos geográficos, los enfrentamientos ocurren dentro de Yemen desde las provincias centrales y del sudeste y dentro del territorio del suroeste de Arabia Saudí. Y esta última se vio obligado a desplegar todas sus tropas fronterizas como parte de estas operaciones y comprometer a un gran número de mercenarios extranjeros.

Arabia Saudí, que había insinuado que la guerra de Yemen era una guerra civil, ahora le está mostrando al mundo que está completamente involucrada en los combates sobre el terreno con los combatientes yemeníes. Y sufre consecuencias desastrosas en los planos político, económico, militar, etc.

La guerra ha entrado en su quinto año y los enfrentamientos continúan entre las dos partes. Esta prolongación de la guerra ha permitido a los combatientes del Ejército yemení y Ansarulá fortalecer su resistencia, desarrollar nuevos armamentos y tácticas y adquirir una gran experiencia.

De este modo, al tratar de apoderarse de Yemen mediante la agresión e imponer un bloqueo severo, el régimen saudí fue finalmente derrotado. Sus aeropuertos, instalaciones petrolíferas, bases y centros de mando están ahora al alcance de los misiles y drones de los yemeníes.

Aunque las fuerzas de agresión habían planeado alcanzar sus objetivos en poco tiempo y evitar una guerra de desgaste, la guerra se ha prolongado y se ha extendido a un área más amplia que la planeada por los atacantes. Riad y sus aliados, que habían planeado sofocar el levantamiento en Yemen en pocas semanas, terminaron en un callejón sin salida que les ha causado daños masivos y amplias pérdidas financieras y humanas, y ha socavado su estatus regional e internacional. Por eso, Riad sigue pidiendo ayuda para protegerse contra los misiles y los drones yemeníes.

El perfeccionamiento de las armas de los yemeníes les ha permitido lograr varias victorias y ha colocado este país al mismo rango que las potencias regionales. Además de la firme voluntad de su pueblo de defender su país, Yemen dispone ahora también de los medios técnicos necesarios para la producción y desarrollo de armas avanzadas.

Para muchos analistas, la coalición de la agresión se encuentra ahora en un estancamiento total en Yemen que incluso habría empujado a Riad a “multiplicar las mediaciones” con Ansarulá y pedir el cese de los ataques con misiles y drones contra sus instalaciones. Según Al Yazira, está circulando información sobre una posible reanudación de las negociaciones entre saudíes y yemeníes, en el contexto de la salida, ampliamente publicitada, del presidente yemení fugitivo pro-saudí Adel Rabbo Mansur Hadi, que estaría dispuesto a renunciar a la presidencia y dirigirse, junto con su familia, a EEUU, donde tendrá que permanecer definitivamente.

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