Dentro del oprobioso sistema capitalista apenas existen las iniciativas públicas. Estas, además, cada vez son menores. La sanidad y la enseñanza, por ejemplo, se mueven notable y peligrosamente a la baja. Eso que llaman “seguridad” tampoco se salva de las privatizaciones.
En este caso concreto expondremos un ejemplo que experimentan en la localidad catalana de Sitges. Aquí, el Ayuntamiento gobernado por ERC se encuentra ultimando un plan para frenar, para mantener a raya a las personas que se dedican a la venta ambulante ilegal.
No, no van a legalizar a los sin papeles y a darles un trabajo digno para que se retiren de la calle, que sería una solución mucho más eficaz y humana que la que se proponen. Según ha trascendido, como si no estuvieran las ciudades y pueblos infectados de policías, el Consistorio de Sitges va a echar mano de vigilantes de seguridad privada, es decir de policías privados. Después de dos pruebas piloto que se han llevado a cabo durante los últimos periodos vacacionales de la Semana Santa y Navidad, la alcaldesa Aurora Carbonell (ERC) ha explicado que el proyecto constará de ocho agentes privados y cuatro de la policía local, 12 en total.
Dicen que se trata de un nuevo intento destinado a evitar que los manteros –durante el verano en Sitges tratan de ganarse los garbanzos entre 70 y 80 vendedores ambulantes ilegales– ocupen zonas de las que actualmente se han “adueñado” por falta de recursos policiales municipales para remediarlo (¿no será que los agentes disponibles son más que suficientes pero pegan un palo al agua?). La intención es que el refuerzo de policías y vigilantes permita cubrir mejor el paseo marítimo, desde la punta de Anquines hasta la playa de San Sebastià.
La desfachatez de la señora alcaldesa, Carbonell, le lleva a decir que el del ‘top manta’ es un problema que no se puede solucionar únicamente con agentes de seguridad, subraya en la misma línea que sus homólogos de poblaciones turísticas similares como Roses, Cambrils o la ciudad de Barcelona.
Siempre dicen lo mismo con la hipocresía a flor piel porque, finalmente, las únicas “herramientas” que aplican son las policiales, es decir, la represión. Y esto sucede gobierne la derecha o la “izquierda”, que es lo que asegura ser ERC, aunque cada vez más a menudo se comporte como la derecha.
(En la imagen, policías de Sitges y policías privados herniándose de trabajar tanto y tan duro)

