Twitter / @DefensoriaCol

Un video de niños de la comunidad indígena amorúa que se alimentaban de los desechos del relleno sanitario de Puerto Carreño, en el departamento del Vichada, Colombia, ha hecho que retorne el debate público sobre la precaria situación de los pueblos originarios en ese país.

En un toma se observan a decenas de personas, entre los que se encuentran los pequeños, que esperan que el camión del aseo descargue los desperdicios para escarbar entre la basura y así obtener alimento y objetos que puedan revenderse como ropa, cobre o bronce.

En el reporte, hecho por RCN, se atribuye el aumento de la población indígena binacional del Vichada, fronterizo con los estados venezolanos de Apure y Amazonas, a la crisis económica que vive ese país, y que supuestamente habría causado el desplazamiento de algunas étnias hacia Colombia. Sin embargo, el periodista no les pregunta a quienes se encuentran en el relleno sobre su origen o las condiciones en las que viven.

Responden las autoridades

El alcalde de Puerto Carreño, Marcos Pérez, manifestó que, a solicitud de la Defensoría del Pueblo, de la alcaldía y de la gobernación del Vichada, más de 30 funcionarios del Gobierno colombiano se trasladaron al lugar para realizar un plan de atención integral a largo plazo. «Necesitamos que nos ayuden, no tenemos recursos suficientes«, agregó.

Por su parte, la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Juliana Pungiluppi, afirmó que desde septiembre existe un plan de acción del Gobierno en esa zona, que involucra a 11 instituciones y que su organismo ha enviado 1,5 toneladas de un complemento alimenticio que se reparte en tres comedores comunitarios.

Pungiluppi manifestó que no se dan abasto «porque este es un tema también de migración».

Bogotá afirma que en su país hay 1.400.000 venezolanos, sin que se haya especificado la cantidad de personas provenientes de los pueblos originarios. Caracas, por su parte, ha afirmado que la cifra está «inflada» y que no se corresponde con la realidad.

En declaraciones a NTN24, Carlos Negret, defensor del Pueblo, informó que el Gobierno nacional, departamental y municipal ya había sido advertido sobre la situación en julio pasado.

Negret, quien recordó que desde el año pasado se había abordado el tema del relleno sanitario en una reunión con la Gobernación y la Alcaldía, expresó su indignación y se lamentó por esta «humillación contra los niños«.

Considera que «la situación de hambre en Venezuela» ha causado estas escenas debido a que, en su opinión, los grupos de pobladores originarios pasan al Vichada a comer de la basura y se regresan a territorio venezolano. «No hay fronteras y por eso tenemos que acogerlos, cuesten los recursos que nos cuesten. La dignidad de los niños indígenas no tiene precio», expresó.

¿Es solo producto de crisis venezolana?

En un texto publicado en Pacifista TV, se habla de «la ausencia histórica» de la atención estatal para el pueblo amorúa, según Eliseo Gallardo, indígena de esa etnia y presidente de la Organización de los Pueblos Indígenas del Bajo Orinoco.

Según su testimonio, hay «falta de oportunidades, de programas y de educación» en la región y, cuando le han solicitado recursos a las autoridades locales y departamentales, se los han negado «porque no tienen plata». «Necesitamos que el alcalde gestione, que ponga a algún personal que se encargue de tratar el tema de los pueblos indígenas. Estamos en una crisis«, aseveró en una entrevista hecha en julio de este año.

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Gallardo afirma que sacan a los amorúa de los basureros, los llevan de nuevo a sus territorios, les dan una bolsa de mercado y desaparecen. «El alcalde se compromete a darles comida durante seis meses pero les incumple, por eso muchos se devuelven a los basureros para ver si pueden reciclar».

Otra denuncia fue hecha por Walter Gómez, representante Organización Nacional Indígena de Colombia en el departamento de Vichada, cuya mitad de la población es originaria, quien se refirió a diferentes tipos de discriminación debido a que como la zona es turística, el alcalde los ha tildado de «invasores» y los ha culpado de «contaminar las cascadas donde está el turismo».

En cuanto al tema alimentario, el Vichada encabeza los índices de mayor prevalencia de desnutrición infantil moderada, aguda y severa, según datos de 2018 del Instituto Nacional de Salud (INS), que lo sitúa en el primer lugar de muerte materna, con 651,5 casos por cada 100.000 nacimientos y de muerte neonatal tardía con 49,3 por cada 100.000 nacidos.

¿Quiénes son los amorúa?

Este pueblo indígena, según el Ministerio del Interior colombiano, vive en las márgenes de los los ríos Orinoco y Meta, principalmente en el área del resguardo de Caño Mochuelo y Hato Corozal, en el departamento colombiano de Casanare. De igual manera, residen en las comunidades de Conejo, Turpialito, Bachaco, Caño Mosquito y Dagua, en el Vichada.

La comunidad seminómada, compuesta por menos de 500 indígenas, ha tenido que desplazarse dentro y fuera del país debido al conflicto interno colombiano, que los ha obligado a dejar sus tierras.

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Cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) arrojan que 10,2 % de los hogares indígenas del Vichada cuentan con energía eléctrica; 8,7 % tiene servicio de acueducto; 0,6 % posee acceso a internet y ninguna vivienda tiene servicios de gas natural y alcantarillado, reseña El Morichal.

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