Pese a estar previsto para esta semana, la retirada de tropas de la zonas de las localidades de Petrovsky y Zolotoe no se ha producido. Una vez más, Ucrania, en esta ocasión por la actuación de la extrema derecha, ha sido incapaz de cumplir con sus compromisos, por muy simples que estos sean. Según el acuerdo de septiembre de 2016, ambos bandos debían retirar tropas y armamento pesado de tres zonas piloto -Stanitsa Luganskaya, Petrovsky y Zolotoe-, como punto de partida para una posterior desmilitarización progresiva del resto del frente. Tres años después, ese acuerdo sigue sin cumplirse, como también siguen sin cumplirse los demás puntos de los acuerdos de 2015. Las consecuencias, como es habitual en la guerra, las sigue sufriendo la población civil.

Artículo Original: Colonel Cassad

La noticia del fracaso de la retirada de tropas no ha sido una sorpresa, hace tiempo que Kiev no hace más que simular en las conversaciones de paz. Para aquellos que viven en la línea del frente, esta farsa se ha convertido en una pesadilla. Destrucción, heridos, muerte de seres queridos. Los titulares no deben hacer olvidar que no se trata de partes de guerra sino de la vida de la gente, de esta gente rusa. Aquí un extracto de un monólogo de un residente de la calle Brusilov, en la localidad de Zaitsevo [en la zona de Gorlovka, dividido por la línea del frente-Ed]. Se trata de Arseny, a quien los residentes del lugar conocen como “el tío Senya”:

“Los nuestros cumplen la tregua y ellos no. Están ahí y yo aquí, plantando en mi jardín”, dice Senya señalando las posiciones del Ejército Ucraniano. “Estamos en Brusilov. Hemos llegado hasta aquí. Antes de la tregua, la distancia era de un kilómetro y medio, después 700 metros y ahora solo quedan 400. Para llegar al jardín tenemos que gatear”.

“Esta es la tregua de Minsk que tenemos. En 2015, los nuestros unilateralmente retiraron el armamento pesado. Unos se retiraron y los otros empezaron. Desde el pantano de Bajmutka, pusieron allí sus cañones y empezaron a golpear por todo el territorio: ¡boom!, ¡boom! Contra Gorlovka, Golm, la mina 4/5 y nosotros. Desde un mismo lugar. Con impunidad”.

“Y desde entonces tenemos toda esta basura. Que al menos hagan algo, algún disparo en aquella dirección, ¿no podéis luchar?”

“Así que ellos [el Ejército Ucraniano] llegaron hasta aquí sin necesidad de disparar y los nuestros se quedaron en silencio. Solo hubo una vez, en 2017, cuando se les dio un buen golpe en aquella dirección. Pero desde entonces estamos callados. Pero entonces, desde el 23 nos están golpeando, ¡qué cabrones! Desde las seis de la mañana hasta pasadas las siete y media. Golpean con fuerza los hijos de puta. ¿Cómo se explica esto? Irina, mi nieta de cuatro años, empezó a jurar diciendo que si vivieran aquí les tiraría una bomba en su casa. Ira le cubrió con su cuerpo hasta que paró el bombardeo y entonces la pequeña dijo: los ucros no nos han matado, pero la abuela casi me aplasta”, sonrió Senya.

“Golpearon con todo lo que tienen: cañones, mortero, artillería, ametralladoras, todo. Después, el 24 los nuestros les dieron su merecido y el 25 se quedaron en silencio. Los nuestros les atacaron desde la ruta de Mayorsk. Bien hecho. Me da gran felicidad cuando los nuestros responden. Pero cuando bombardean a los nuestros y los nuestros se quedan en silencio se me rompe el corazón. ¿Para qué? ¡Nosotros creemos en vosotros, responded! Entiendo que los nuestros quieren hacerlo rápidamente, pero ¿cuándo se puede? En la Gran Guerra Patria, en el tiempo que ha pasado [en esta guerra] ya se había liberado toda Europa y había llegado la paz. Y nosotros aquí todo lo que oímos son disparos, bombas, muerte. ¿Cuántas viviendas más tienen que arder, cuánta gente más tiene que morir para que acabe esta mierda?”

“Los nuestros están así: dos veces a la semana viene el jefe para controlar que no disparen. Y esos insolentes responden bombardeándonos ante nuestro silencio. Hay que esperar. Hay que esperar a que destrocen la mina o que un francotirador juegue contigo. Y nosotros, silencio. Todos los días. Todos los días. En enero solo hubo cuatro días de silencio. No sé por qué. Puede que hubiera rotación, que pasara algo, quién sabe. Pero hubo silencio. Y luego, lo mismo de todos los días. La abuela resultó herida, yo resulté herido”.

Este monólogo fue grabado hace un año. En este tiempo [en el que se han pactado varias treguas, la última supuestamente total e indefinida, aunque en el frente nada ha cambiado-Ed], la casa de Senya se quemó completamente y se vio obligado a marcharse y su vecina Irina Menshova murió en el jardín de la casa de al lado.

-Publicado por el corresponsal de guerra Max Fadeev.

Por cierto, el viernes el Ejército Ucraniano tuvo tres bajas. Tres soldados murieron al estallar una mina en el territorio de la RPL ocupado por las tropas ucranianas.

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