Como era de esperar, la lucha contra las reivindicaciones del pueblo catalán se está desarrollando con todas las herramientas al alcance del Estado, las legales y las ilegales, las políticas, con todos los partidos del Régimen en mayor o menor medida (desde los que piden el 155 permanente y las suspensión de la Autonomía, a los que piden una solución «dialogada» siempre que se preserve la «Unidad de España») implicados en el acoso al independentismo catalán, las judiciales, con jueces y fiscales firmes y a la orden para «castigar» la osadía separatista, y por supuesto, policía, Guardia Civil y Mossos, reprimiendo e intimidando.

Lo último y más grave aún, es la fabricación de acusaciones para servir de carnaza a unos medios de comunicación al servicio de sus sueños, la oligarquía española, y parte importante en esta guerra que el Estado español sostiene en Catalunya.

Dicen que la verdad es la primera víctima de cualquier guerra, y en este caso, no es una excepción. La búsqueda de indicios de terrorismo ha sido un constante fracaso de las fuerzas de seguridad del Estado, y por ello han decidido fabricar un relato que sirviera a sus medios de comunicación para criminalizar al independentismo catalán y justificar la represión policial, política y judicial.

«Escandalosa Guerra Sucia del Estado Español para acusar de terrorismo a los CDR detenidos

Sin pruebas, sin respeto a los derechos de cualquier detenido y bajo presiones, la Guardia Civil se inventa el relato de que hay en Catalunya una nueva ETA o Terra Lliure.

Filtran el sumario para inventar un relato que compren los medios de comunicación, que no comprueban cómo se han obtenido las pruebas. Sumario de Fake News sin lugar a dudas, un verdadero sumario para inculpar más presos políticos.

Los CDR encarcelados en la operación Judas disponían de un explosivo denominado Termita que se encontraba «sintetizado» y «listo para ser utilizado». Así lo indica un informe preliminar de los Tedax de la Guardia Civil que aparece en el sumario al que ha tenido acceso la ACN. Según el informe, existía una «organización criminal» con un «núcleo productor» de estas sustancias integrado por al menos Jordi Ros, Alexis Codina y Germinal Tomás, y coordinado por Eduard Garzón. Existían dos grupos – uno al Vallès y el otro en Osona – que se encargaban de producir ermita desde «laboratorios clandestinos» como los localizados en Sabadell y Sant Fost de Campsentelles. La benemérita considera que los detenidos tenían técnicas «similares» a las de ETA o Tierra Libre.

El objetivo era actuar sobre «puntos sensibles» como el Parlamento, torres eléctricas y cuarteles de la Guardia Civil. De hecho, según el sumario, los ERT pretendían llevar a cabo acciones contra torres eléctricas de Madrid, Zaragoza y Cataluña.

La policía española no es de fiar, su permanente juego sucio se hace evidente en cómo se ha actuado en esta operación llamada Judas.

Un informe del 13 de septiembre apunta que los explosivos iban a ser utilizados «contra personas, lugares o puntos sensibles como el Parlamento o infraestructuras críticas» y no descarta «la finalidad del envío de explosivos mediante paquetería a cuarteles de la Guardia Civil «, ya que Ros lo habría consultado por internet. Ros habría consultado por Internet las direcciones de los cuarteles de la Guardia Civil en Barcelona. El informe considera que estas investigaciones «podrían estar relacionadas con la localización de posibles objetivos sobre los que llevar a cabo acciones donde se pueda utilizar las sustancias». La Guardia Civil también apunta como indicio de que miembros de la ERT, como Alexis Codina, han «demostrado especial animadversión en las redes sociales» respecto la Guardia Civil.

Contactos con otros CDR y «empresarios» para conseguir precursores y resulta que no tenemos ninguna empresario detenido

El cuerpo policial sostiene que Jordi Ros había hecho contactos con varios individuos que «podrían ser miembros o simpatizantes de CDR» para conseguir 200 Kg de parafina. Estos contactos se hicieron, según la Guardia Civil, con «empresarios e industriales, personas que por su condición tienen acceso, sin levantar sospechas, la adquisición de este material en tan significativa cantidad».

En mayo de 2019, la Guardia Civil detecta el contacto de Jordi Ros con varios empresarios «con la intención de adquirir» 200 kilogramos de parafina «. A partir de julio de 2019 la Guardia Civil intensifica el seguimiento a Ros, que adquiere «diversas sustancias químicas, otros materiales de laboratorio y elementos de protección». Entre el material, destaca la compra de 25 litros «de ácido nítrico 60%» y 25 litros «de ácido sulfúrico 98/99». La Guardia Civil recalca como «indicador intenso de ilegalidad» de las actividad que el teléfono de Ros estaba apagado o sin cobertura durante la compra de los ácidos.

Un estado como el español, lleno de juego sucio de sus cloacas no es creíble por los demócratas

La Guardia Civil considera que la compra de estas y otras sustancias – termita, cloratita, ácido pícrico, anfo, entre otros- tenían como objetivo ser «transformados en compuestos explosivos, deflagrantes e incendiarios con el fin de ser empleados en la comisión de acciones violentas «. El informe destaca que se utilizaban domicilios particulares como laboratorios lo que suponía «un gravísimo riesgo para la vida» de los que habitaban y sus vecinos.

La Guardia Civil y los Mossos en la detención por terrorismo de nueve ciudadanos catalanes en Sabadell, el 23 de septiembre de 2019.

No existen terroristas pero lo comparan con «ETA y Terra Lliure»

Según la Benemérita, las acciones tenían un «carácter netamente subversivo y desestabilizador» y pretendían «alterar gravemente la paz pública». «Para estar perpetrando delitos graves contra la vida o la integridad física de las personas, infraestructuras o bienes con el fin de subvertir el orden constitucional y alterar gravemente la paz pública, se considera irrefutable categorizar los actos ejecutados por ERT como terroristas», dice el informe.

A lo largo del sumario, la Guardia Civil sostiene que la actuación de los detenidos tiene una «clara similitud de técnicas y procedimientos» con grupos terroristas «históricos» como «ETA o Tierra Libre». La Benemérita explica que la cloratita fue utilizada «en numerosas ocasiones» por ETA en sus atentados y destaca que «debido a la facilidad de su producción ha sido utilizado por varios grupos terroristas en múltiples ocasiones»

Además, el instituto armado afirma haber encontrado a un «borrador» que «reúne los elementos propios de los comunicados reivindicativos hechos públicos con ocasión de acciones llevadas a cabo en el pasado por organizaciones terroristas nacionalistas como ETA o Tierra Libre». La Benemérita encontró al texto en un contenedor de basura cerca del domicilio de Jordi Ros dentro «una bolsa oscura de gran tamaño». Atribuyen la autoría a Ros, ya que lo ven saliendo con la bolsa y el papel «estaba firmado con idéntica firma» a la de su DNI.

El sumario determina que el núcleo productor con dos cédulas que se encargaban de producir Termita, una en Osona y la otra desde el Vallès. Del sumario se desprende que habrían comenzado a operar el mes de julio de 2019 desde «laboratorios clandestinos» como los que detectaron en la calle Romeu de Sabadell y en una casa de la calle Santiago de Sant Fost de Campcentelles.

Según el sumario, Jordi Ros, habría sido la persona que se encargaba de adquirir los materiales necesarios para elaborar los precursores de explosivos y quien los habría almacenado en el inmueble de Sabadell y Alexis Codina, propietario de la vivienda de San Fost, habría cedido su domicilio como base de operaciones.

Los registros efectuados por la Guardia Civil, permitieron identificar dos espacios claramente diferenciados en Sabadell: un garaje donde se hacían los componentes químicos y una zona de patio exterior donde se efectuaban pruebas. Asimismo se encontraron restos de «nitrocelulosa» a la basura y restos de material químico, probetas, tubos de ensayo, agua destilada, una balanza de precisión y bombonas de camping gas.

Tras analizar todo el material, los TEDAX elaboró ??un informe preliminar que determinó que «la termita estaba lista para ser utilizada» y que se encontraba «sintetizada en una caja de plástico con cerillas alrededor». Además, se añade que el grupo estaba trabajando para hacer nitrocelulosa, aunque la producción de este explosivo «se encontraba en fase de pruebas», según manifestó Ros en su declaración.

El sumario indica que este «núcleo productor» estaba coordinado por Eduard Garzón y que preveía efectuar acciones contra «infraestructuras clave» y «puntos sensibles» como el Parlamento, cuarteles de la Guardia Civil y torres de alta tensión. También vincula con este núcleo duro a Germinal Tomás, un miembro del CDR de Mollet del Vallés, que según la investigación policial también habría proporcionado material para trabajar con estas sustancias como morteros.

Material de pirotecnia encautado por la Guardia Civil.
Un relato de las cloacas del estado español para violentar la sociedad catalana

En el domicilio de Jordi Ros y sus padres en la calle Romeu de Sabadell se encontró un bidón de condensación de plástico amarillo con un tubo unido a otro recipiente metálico oxidado que contenía un líquido, una bolsa con trozos de metal oxidados, una lámina fina de aluminio arrugada, agua destilada, una garrafa de herbicida, un mortero quemado, una pipeta, varios elementos metálicos, mangueras, un soporte de metacrilato, aislante térmico, probetas transparentes, nitrato de amonio, hidróxido potásico, ácido nítrico, glicerina vegetal, fertilizante, un líquido inflamable, una botella de cava con un líquido que podría ser ácido, seis cohetes pirotécnicos, una madera supuestamente para tirar cohetes, una hoja de papel con la inscripción ‘Esquema bomba’ y anotaciones y dibujos, hojas con fórmulas, información impresa sobre explosivos y facturación de material de laboratorio, revistas científicas sobre física cuántica, núcleos atómicos y radiactividad, una hoja con fórmulas, una m máscara de protección, gafas protectoras, además de numerosas sustancias pendientes de analizar y cuatro bombonas de camping gas.

También se le encontraron decenas de discos duros externos, tarjetas de memoria y memorias USB, una libreta con una página manuscrita en francés y una funda de USB del banco andorrano Andbanc, además de un transformador.

En otro domicilio de Ros y su hermano, en la calle Antoni Cusidó de Sabadell, se encontraron documentos sobre explosivos de la Universidad Carlos III de Madrid, un libro sobre física, facturas de suministros para laboratorio, decenas de tarjetas y USB de memoria .

En otro piso de Ros en el mismo bloque que el anterior, se localizó una pistola semiautomática sin número de serie visible, varios cartuchos y cargadores, así como una funda de otra pistola y una licencia de uso de carabina a nombre de otro hombre. También se encontró parafina, un ‘tupper’ forrado de aluminio con lo que parecen los restos de un teléfono móvil, una manguera, Clavos soldados que podrían servir para reventar ruedas de vehículos, un dispositivo casero de lanzamiento de cohetes con un encendedor eléctrico, un arco de polea, un dispositivo ‘faraday’ casero y un producto que podría ser ácido nítrico.

En el domicilio de Alexis Codina en Sant Fost de Campsentelles, se encontró un papel manuscrito con la anotación ‘GOMA 2’, varios guantes, mapas de gran tamaño sobre las autopistas AP-7 y C-33, que pasan cerca del municipio, una imagen de Google Maps del cuartel de la Guardia Civil de Canovelles (Barcelona), una máscara de gas, un montaje de plástico con forma de cohete, un soplete, placas metálicas para hacer de electrodos, munición de bolas metálicas de aire comprimido, dos tirachinas, dos cohetes, un termómetro de precisión largo, tres iniciadores eléctricos, una caja con 24 cargas propulsoras, probetas, una báscula de precisión, elementos de laboratorio, bengalas luminosas, óxido de hierro en polvo con cojinetes, trozos de papel con la inscripción ‘termita’, anotaciones sobre procesos químicos para producir reacción, material para confeccionar fibras de combustible de antorcha, dos plataformas lanza-cohetes, un revólver de aire comprimido, una pistola de aire comprimido, ácido nítrico, amoníaco, ácido clorhídrico y ácido sulfúrico, moldes de yeso rotos supuestamente por pruebas explosivas, un barril con unos 70 litros de gasóleo, bengalas y etiquetas de un suministrador de productos químicos».

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