Los imperialistas protegen así el regreso de sus peones a casa: 9 miembros del Califato Islámico detenidos en Turquía serán deportados a Alemania entre hoy y mañana sin haber sido detenidos, ya que no tienen órdenes de detención.

Los yihadistas son un hombre con doble nacionalidad irakí y alemana y seis miembros de su familia de Baja Sajonia, así como dos esposas de miembros del Califato Islámico. Estos yihadistas serán deportados de Turquía y regresarán a Alemania hoy o mañana.

El jefe de la red, conocido por el espionaje alemán por su afiliación yihadista, es sospechoso de haber intentado llegar a Siria en la primavera de este año. Fue detenido en Turquía y desde entonces se encuentra en la prisión de Esmirna. Sin embargo, la policía alemana asegura que no hay pruebas de que él o su familia sean miembros del Califato Islámico.

Las dos mujeres, que al parecer serán deportadas el viernes, fueron retenidas en un campo de prisioneros sirio, del que escaparon antes de ser detenidas por los turcos. Estas dos mujeres van a ser “entrevistadas” a su llegada y luego monitoreadas.

Una de ellas, Heida R., de 26 años, de Baja Sajonia, dijo que viajó a Siria en 2014 con su marido, un mercenario alemán del Califato Islámico que más tarde murió en combate.

En una entrevista televisiva indicó que esperaba ser detenida a su regreso a Alemania. Sin embargo, no tiene orden de detención, aunque en Alemania se está abriendo una investigación por pertenecer o apoyar a una organización terrorista.

La situación es similar para la segunda mujer esperada el viernes en Alemania, Nasim A., de Hesse, de quien la policía dice que no sabe en este momento qué papel puede haber desempeñado en el Califato Islámico.

Se espera que otras dos mujeres sean deportadas en las próximas semanas por Turquía. En ambos casos se está llevando a cabo una investigación, pero sin emitir una orden de detención.

La ministra de Justicia, Christine Lambrecht, justifica la inactividad policial: “Si todavía no se puede ordenar la detención, se puede vigilar a las personas de forma intensiva o llevar un brazalete electrónico”, dijo al periódico Neue Osnabrücker Zeitung.

Sin embargo, los próximos regresos de presuntos miembros del Califato Islámico son alarmantes tanto para los partidos gobernantes como para los de la oposición, que acusan al gobierno de Angela Merkel de cruzarse de brazos.

Cerca de un tercio de los 100 alemanes que aún se encuentran en Siria están considerados como peligrosos. Hay unos diez alemanes detenidos en Turquía y susceptibles de ser deportados.

En seis regiones -Baviera, Berlín, Hesse, Hamburgo, Baja Sajonia y Renania del Norte-Westfalia- se supone que los coordinadores del retorno deben ocuparse de los miembros del Califato Islámico y sus familias.

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