jueves, febrero 27, 2020

El rescate de las figuras progresistas vs la mitificación y promoción de figuras revisionistas en el ámbito nacional; Equipo de Bitácora (M-L), 2019.

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«Un comunista debe evaluar a las figuras dentro de su contexto histórico. Debe evaluar todos sus méritos y fallos, y ver si cualitativamente pesan más los primeros o los segundos. Abundan entre los pseudomarxistas el reivindicar a famosos revisionistas, porque en algún momento de su vida fueron marxistas o al menos se reivindicaron como tal. Esto sobra decir que solo lo hacen los elementos sin nula capacidad analítica, perdonando u olvidando incluso los peores actos de traición en favor del enemigo de clase.

Mientras Ódena reivindicaba el legado de marxista-leninistas consecuentes como Miguel Hernández, José Díaz y otros. Al mismo tiempo, arremetía sin compasión contra el revisionismo local condensado en figuras como la del eurocomunista Partido Comunista de España (PCE) de Carrillo-Ibárruri:

«La historia de los diez años de existencia de nuestro partido está íntimamente ligada a la lucha contra el revisionismo. El partido ha surgido, se ha desarrollado y se ha fortalecido en tenaz lucha contra el revisionismo moderno y en primer término contra sus manifestaciones en el plano nacional, cuya corriente principal encabeza el grupo Carrillo-Ibárruri». (Elena Ódena; X años de lucha contra el revisionismo y el oportunismo, 1974)

Del brézhnevista Partido Comunista Obrero Español (PCOE) de Enrique Líster fundado en 1970, se criticó su falso antirevisionismo:

«El libro de Líster «Basta», junto con otros documentos, dan suficiente material para poder analizar y ver qué es y qué busca, así como a quién sirve Enrique Líster, hasta hoy cómplice del renegado, agente de la oligarquía y antipatriota, Santiago Carrillo. (…) Es simplemente un fiel y sumiso servidor del revisionismo soviético. (…) Saca trapos sucios de Carrillo al público, trapos que han sido ensuciados con su colaboración, y hace algunas críticas superficiales, más de palabra y de forma que de fondo, a la línea política carrillista, de la cual Líster es coautor, ha participado en la elaboración y explicación, y la defendía contra los marxista-leninistas hasta hace unos meses. (…) Para todos los marxista-leninistas que en los años 1963 y 1964 comenzamos a luchar en las filas del partido, contra la corrupción y el revisionismo de la dirección está bien claro que Líster, etc. emplearon con nosotros los mismos métodos fascistas por los que hoy derraman lágrimas de cocodrilo y se desgarran las vestiduras. Entonces ellos como uña y carne de Carrillo utilizaron el corrompido aparato revisionista para aplastar la crítica, e incluso llegaron a las amenazas de asesinato contra los que nos levantamos por la pureza del partido y sus principios». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); El falso antirevisionismo de Líster, 1973)

Por tanto se explicaba que el PCOE no era más que otro grupúsculo revisionista nacido de las riñas interrevisionistas:

«Cuando se produjo la estrepitosa ruptura entre los dos cabecillas revisionistas, Líster y Carrillo, nuestro partido comprende rápidamente que se trata de una contienda entre dos variantes del revisionismo que se enfrentaban por razones de orden oportunista y con el fin de esclarecer la cuestión, publica un folleto con el título: «Líster y Carrillo, dos caras de la misma moneda». (Elena Ódena; X años de lucha contra el revisionismo y el oportunismo, 1974)

Los motivos de estas riñas, más allá de factores específicos, se basan en tendencias comunes inherentes a lo que supone el revisionismo en cualquiera de sus variantes:

«En el interior de un partido comunista, al perder éste su esencia bolchevique, surgen diferentes camarillas que defienden diversos intereses, así también en el conjunto del revisionismo mundial. (…) El revisionismo tiende a la descentralización, al policentrismo, a la dispersión». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); El falso antirevisionismo de Líster, 1973)

Enver Hoxha resumiría la degeneración y descomposición del PCE, como sigue:

«Cuando era el momento de defender el marxismo-leninismo, los dirigentes del Partido Comunista de España atacaron ferozmente al Partido del Trabajo de Albania y salieron en defensa de Jruschov y su grupo traidor al marxismo-leninismo. El tiempo confirmó que nuestro Partido del Trabajo estaba en el justo camino, en el camino, marxista-leninista, mientras que el Partido Comunista de España, con Ibárruri al frente, se había alineado enteramente en el campo de los renegados y los enemigos del comunismo. A partir de 1960, en el Partido Comunista de España comenzaron a surgir grandes disputas y divergencias que conducirían a la escisión del partido. Fue así como se crearon dos fracciones revisionistas, antimarxistas: una, prosoviética, encabezada por Enrique Líster; y otra, que buscaba independizarse de Moscú, para poder aplicar su propia línea, que posteriormente tomaría el nombre de eurocomunismo. A la cabeza de esta segunda fracción estaban Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo. (…) Han tenido el «honor» de haber arrojado por la borda la bandera roja de la revolución y han pisoteado sin la menor vergüenza la sangre derramada por decenas y cientos de miles de héroes en la guerra civil española. (…) Los auténticos partidos comunistas son partidos de la revolución y la edificación del socialismo, mientras que los llamados partidos comunistas italiano, francés, español y otros de la misma especie son partidos de las reformas burguesas. Los primeros son partidos que tienen la misión de destruir el régimen burgués y construir el socialismo, los segundos son partidos de la defensa del régimen capitalista y de la conservación del viejo mundo». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Pese a ser esto una verdad histórica obvia… sin embargo en su declaración refundacional de 2006, donde Raúl Marco creó un nuevo y artificial partido que recogía las siglas del PCE (m-l), cometiendo un ultraje contra la historia de esas propias siglas, diría:

«El actual PCE (m-l) es heredero de las contribuciones de José Díaz, Cristino García, Checa, Uribe, La Pasionaria [Dolores Ibárruri], Líster, Modesto y otros, quienes lograron grandes éxitos pero también cometieron algunos grandes errores. También reivindica la herencia de un líder de partido injustamente desterrado, el camarada Joan Comorera, que se enfrentó al revisionismo y la traición de Carrillo y que pagó con su vida por no vender la causa revolucionaria mientras que otros se sentaron cómodamente en el exilio». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Cronología del Comité Estatal de Organizaciones Comunistas, 22 de octubre de 2006)

Por si quedan dudas de quien escribió esto, el propio Raúl Marco anotaría en una introducción a la reedición a una obra del PCE (m-l) de 1974:

«Al releer ahora aquel análisis, me parece que habría que matizar algunos aspectos, profundizar en otros, desarrollar más. Por ejemplo, pienso que no es justo calificar de renegado a Enrique Líster. Cierto es que, quizá por seguidismo hacia Carrillo, durante tiempo defendió posturas revisionistas y oportunistas, que después de muchas vacilaciones y de luchas intestinas –Semprún, Claudín, Gallego y otros miembros de la dirección del PCE–, rompió con Carrillo, al que denunció en un libro que aclaraba bastantes puntos oscuros. Pero sus posiciones oportunistas, no dan pie, en mi opinión, para calificarlo de renegado y olvidar el importante papel que desempeñó durante la guerra. Igualmente, «meter en el mismo saco» a Dolores Ibárruri con Santiago Carrillo, tampoco es correcto». (Raúl Marco; Introducción a la obra: «La guerra nacional revolucionaria del pueblo español contra el fascismo» de 1974, 2006)

Desde el actual PCE (m-l) de Raúl Marco se junta con engendros como el PCE, el PCOE y sus jefes. Se atreve a reivindicar a figuras como Ibárruri o Líster, intentando engañar a la gente con que todo el revisionismo en España ha residido solamente en la figura de Carrillo. Para los metafísicos y torpes analíticos, es bien fácil reducir la historia a este tipo de guiones donde se utiliza una cabeza de turco para explicar todo un proceso:

«Como cualquier pseudomarxista, Roberto Vaquero líder de Reconstrucción Comunista (RC) [a la hora de analizar la historia] esquematiza los acontecimientos históricos entre «buenos» y «malos». A ejemplo de ello, en base a que si una figura es enemiga del villano mayor debe de tratarse de un héroe, y viceversa, no estudia nada más, todo se reduce a ese simplismo: «el enemigo de mi enemigo es mi amigo». (Equipo de Bitácora (M-L); Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista, 25 de septiembre de 2017)

Roberto Vaquero y otros revisionistas han aprendido estos trucos analíticos de su maestro el veterano Raúl Marco.

¡Por supuesto! Para el renegado Raúl Marco solo parece contar los aportes de la «Pasionaria» a la causa durante los primeros años del PCE en los años 30, pero a sus aduladores se le olvida citar sus defectos –que ya eran manifiestos mucho antes de su abierta adhesión al revisionismo en años posteriores–.

Entre ellos, podemos anotar su fiel participación en los errores sectarios de la dirección en la época de Bullejos, siendo forzada a una autocrítica y a desligarse del compadreo y el sentimentalismo que le ligaba a dicho grupo:

«El nuevo comité pidió a Dolores Ibárruri una exposición pública de sus posiciones políticas. Se trataba de una exigencia de autocrítica oficial que Pasionaria realizó por medio de una carta publicada en Mundo Obrero el 5 de diciembre de 1932:

Yo, vieja comunista, no quiero ni puedo rehuir, […], el hacer una autocrítica severa de pasadas actuaciones. (…) No personalmente, sino en interés del Partido, recabando para mí el tanto de culpa que me haya podido corresponder. Unida al grupo de renegados, no como tal, sino por ostentar este la dirección del Partido, por una convivencia de muchos años de lucha que crearon entre nosotros lazos de sincero afecto, para mí ha resultado muy doloroso tener que abandonar a estos camaradas en una revuelta del camino; si dijese otra cosa no sería sincera. Pero cuando de luchar por el engrandecimiento del Partido se trata […], para mí no existen amistades, afectos y familia ni amigos; no existe más que el Partido y la revolución y en aras de esto sacrifico todo lo demás»». (Mundo Obrero, el 5 de diciembre de 1932)

Rafael Cruz destaca que en el término «vieja comunista» Ibárruri trata de rescatar, frente a la juventud de la nueva dirección, la autoridad que la edad, la experiencia y los sacrificios realizados otorgan. Era necesario hacerlo así porque, en el hecho de abjurar de su anterior trayectoria y de sus compañeros, era preciso rescatarse a sí misma como un valor para la nueva dirección. Pero eso no era suficiente, había que romper con sus camaradas y alinearse con la nueva dirección». (Miren Lona; La imagen viril de Pasionaria. Los significados simbólicos de Dolores Ibárruri en la II República y la Guerra Civil, 2015)

Otro de sus sonados y repetidos defectos, fue su tendencia a realizar análisis escuetos y poco preparados, que tendían claramente hacia la grandilocuencia y la autosatisfacción en los resultados. Uno de los delegados de la Internacional Comunista (IC) comentaría que:

«En las primeras redacciones del informe de Dolores [del Pleno del Comité Central del PCE en 1937] se tendía a ahogar la autocrítica en la exaltación del gran papel jugado por el partido en la creación del ejército, respecto al heroísmo de los combatientes, etc.; el informe tomaba demasiado el carácter de un discurso de agitación. Ese defecto quedó en gran parte corregido en la redacción definitiva. (…) El partido no está acostumbrado en absoluto a la autocrítica». (Palmiro Togliatti; Sobre los problemas del Comité Central del PCE, 25 de noviembre de 1937)

Razón por la que al final de la guerra reportaría sobre el partido, en lo que parece en una clara alusión a Ibárruri, que:

«La dirección del partido, en particular, fue siempre más fuerte en el trabajo de la propaganda que en la organización». (Palmiro Togliatti; Informe, 21 de mayo de 1939)

Razón por la que al final de la guerra reportaría sobre el partido, en lo que parece en una clara alusión a Ibárruri, que:

«Contra el compromiso. La cuestión de la posibilidad de que se ponga fin a la guerra a través de un compromiso con el enemigo no sólo debe considerarse presente en la opinión pública, sino que con bastante rapidez puede convertirse en la cuestión central. (…) Todos hablan contra el compromiso y a favor de la continuación de la guerra hasta la victoria. (…) Es necesaria, no obstante, una vigilancia. ¡Muy estricta! El enemigo maniobra con la idea del compromiso con la finalidad de lograr desmoralizar y quebrantar el frente de resistencia popular». (Palmiro Togliatti; Sobre los problemas del Comité Central del PCE, 25 de noviembre de 1937)

Esto no fue una advertencia al azar, ya que si repasamos las memorias de Ibárruri, reconoce que encabezó la postura derrotista dentro del PCE durante la guerra:

«Pero por documentos de entonces, podemos ver ciertas manifestaciones de esa lucha de tendencias. Es muy revelador comparar lo que dice José Díaz a lo que expresa Ibarruri:

«No puede haber paz mientras quede un sólo soldado de los ejércitos invasores pisando el suelo de nuestra patria. No puede haber paz hasta que sean definitivamente aplastados todos los enemigos y todos los que tratan de implantar en España un régimen fascista. No puede haber compromiso de ninguna suerte con los generales traidores a su patria, ni con el invasor extranjero». (José Díaz; Informe al Pleno del Comité Central, celebrado en Valencia los días 13 al 16 de noviembre de 1937) (…)

Si el Programa de los «13 Puntos» [de Negrín] fue recibido con abierta hostilidad por los que en el campo republicano hacía tiempo que cerebralmente estaban junto a los que luchaban contra la República, en cambio en los frentes, donde a cada momento se jugaba con la muerte, y entre las masas populares, fue aprobado con entusiasmo. El pueblo y los combatientes sabían ya que no se luchaba a la desesperada y que el Gobierno estaba dispuesto a encontrar una salida honrosa a la guerra que no se cerraba el camino al compromiso que salvase vidas y garantizase el derecho del pueblo a expresar democráticamente su voluntad». (Dolores Ibárruri; El único camino, 1963)

Se puede apreciar claramente la diferencia entre este párrafo de Dolores Ibárruri y los anteriores de José Díaz. Ibárruri habla un lenguaje de compromiso, de derrota; José Díaz, uno de lucha, de victoria. (…) Los «13 Puntos» –30 de abril de 1938–, por ejemplo, si bien tienen aspectos positivos y revolucionarios, también tienen aspectos negativos y de claudicación, pues son el reconocimiento en sí de la igualdad entre lo justo y lo injusto, y niega en parte las conquistas revo1ucionarias del pueblo, ya que olvidan la naturaleza del enemigo. Pero si estos «13 Puntos» tienen un lado positivo, los posteriores «3 Puntos» –de Figueras, febrero 1939–, son la total entrega y el reconocimiento de la derrota. Ambos fueron aprobados por el Partido. Por este camino de las concesiones se llegó a hacer declaraciones, como las que cita Dolores Ibárruri en «El único camino»:

«Nos recibió Negrín, ante el cual expusimos la opinión de los comunistas sobre la situación. «Si el Gobierno estaba dispuesto a continuar la resistencia, el Partido Comunista le apoyaría. Si estaba dispuesto a entablar negociaciones de paz, el Partido Comunista no sería un obstáculo».

Esta declaración hecha por Ibárruri a Negrin muestra hasta dónde se rodó por la pendiente de la claudicación y el compromiso con el fascismo». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); La guerra nacional revolucionaria del pueblo español contra el fascismo, 1974)

Togliatti señalaría, pareciese que una vez más en conexión con Ibárruri y otros, que uno de los fallos del PCE en aquellos momentos finales fue:

«El sentido de la responsabilidad de los camaradas dirigentes del partido no era siempre muy elevado. Una parte de ellos había perdido el contacto con las masas. (…) Políticamente, el temor a romper el Frente Popular, en un momento en que la unidad se veía puesta en peligro seriamente y en el que todos los demás partidos tendían a la ruptura, frenó y en ciertos momentos paralizó la acción del partido en la dirección y en la base. En este periodo el partido hizo depender demasiado su acción de la del Presidente Negrón y cometió errores en las relaciones con las masas, cosa que contribuyó a su aislamiento». (Palmiro Togliatti; Informe, 21 de mayo de 1939)

Como denunció oportunamente años después Líster, Ibárruri y altos cargos afines en la cúpula del PCE, mantuvieron un tren de vida totalmente condenable para un dirigente comunista, y más en contraposición con las penurias que estaban sufriendo su militancia:

«Es de un liberalismo «enternecedor» el llamar a los crímenes «polacadas» y el calificar de «vivir a cubierto de las necesidades» al lujo en que ella, Carrillo y otros cuantos vivían y continuaron viviendo. En 1946 el Buró Político se había trasladado a París. Toulouse resultaba demasiado provinciano y demasiado indiscreto para el género de vida de grandeza que diferentes miembros del Buró Político querían seguir llevando. En unos casos se compran y en otros se alquilan espléndidas villas en los lugares elegantes de los alrededores de París. Las guerrillas, el trabajo clandestino, las cárceles franquistas, geográficamente sólo estaban al otro lado de los Pirineos, pero mentalmente estaban muy lejos de las preocupaciones de los Dolores, Carrillo, Mije, Antón y compañía. (…) A mí se me ofreció una de esas residencias. La rechacé. (…) Lo que resultaba injusto y hasta inmoral era vivir como grandes señores con el dinero que los militantes y simpatizantes daban para la actividad revolucionaria al Partido». (Enrique Líster; Así destruyó Carrillo el Partido Comunista de España, 1983)

Esto también había sido advertido años antes por los delegados de la IC, denunciándose una:

«Falta de sobriedad en la vida personal de casi la totalidad de los dirigentes del partido, de los sindicatos, del ejército y del Estado, cosa que, además de ser una fuente de derroche, alejaba a las masas de esos dirigentes. Nuestro partido no estuvo a salvo de esos defectos». (Palmiro Togliatti; Informe, 21 de mayo de 1939)

Más de una vez Ibárruri se hizo notar por soltar discursos irresponsables, que lejos de refutar las mentiras de los enemigos del partido, le daban un precioso arsenal de argumentaciones para atacarle. En un discurso de agosto de 1937, decía:

«Si en época normal hay un adagio que dice que es preferible absolver a cien culpables a castigar a un inocente, cuando está en peligro la vida de un pueblo, es preferible condenar a cien inocentes antes que el culpable pueda ser absuelto». (Verdad; Órgano del Partido Comunista de España, 10 de agosto de 1937)

En algunas ocasiones el resto de compañeros intervinieron para que corrigiese sus informes a tiempo, en los cuales se deslizaba con facilidad hacia un izquierdismo, que pretendía quemar etapas sin tener en cuenta la correlación de fuerzas ni otros muchos factores a tener en cuenta, planteando en otros puntos cuestiones necesarias de abordar, pero desde posiciones mal enfocadas:

«El partido en general bien, pero con una tendencia muy acentuada, en la primera fase de los acontecimientos a que hacen referencia estas notas, a deslizarse de nuevo hacia actitudes sectarias. Esto vale sobre todo parece Dolores. [En] Uno de sus discursos en Cataluña (…) A pesar de la línea establecida con anterioridad, tuvo que ser corregido profundamente porque, en el fondo, iba dirigido contra el frente popular –consideración de la pequeña burguesía en bloque como una masa de cobardes, desprecio con la constitución–». Durante un discurso en Madrid cayó de lleno en la provocación de quienes quisieran presentar al partido como patrocinador del desorden –invitación a los soldados a dirigir sus armas contra el enemigo interior–. La tendencia contra la que en diversas ocasiones he tenido que tomar posición ha sido la de creer que la solución de todos los problemas será posible si el partido toma en sus manos todos los resortes del poder, y en cuanto lo haga». (Palmiro Togliatti; Informe, 21-22 de abril de 1938)

Del mismo modo, los testigos señalaron a Ibárruri como una de las principales responsables de que el PCE se viese superado tras el golpe de Casado de 1939:

«La dirección del partido Checa, Uribe, Dolores, Diéguez, y Mo. En Madrid, en vez de hacer frente a la situación se encontraba en tal estado de desmoralización y desorientación que le era posible pensar más allá. Una semana después de la llegada de Negrín a la Zona Centro, todavía el Buró Político (BP) no había podido hablar con él. (…) Los defectos de siempre de la dirección del partido –falta de iniciativa, palabrería en vez de acción, excesivo nerviosismo– llegaron al extremo. Por ejemplo: conscientes de la debilidad y del aislamiento político en Madrid, y de la dificultad de mejorar la situación mediante mítines –prohibidos–, se le había encargado a Dolores que contribuyera a modificar la situación a base de establecer contactos con las fábricas, a través de encuentros y conversaciones con delegaciones de obreros de las fábricas en las que hacía repartir víveres. Ni una sola vez fue seguida esa indicación. (…) El camarada Checa fue el primero en comprender la necesidad de cambiar las cosas, corrigiendo para empezar la línea del partido, y aceptó de inmediato consejos e indicaciones en ese sentido». (Palmiro Togliatti; Informe, 21-22 de abril de 1938)

En aquellos momentos, la dirección liderada por Ibárruri, se destacó por la incapacidad de reorganización el partido, y manifestar de nuevo posturas claramente derrotistas:

«Sostuve que si los miembros del BP –Carrillo, Mije, Giorla y Antónse– habían quedado en Francia después de la pérdida de Cataluña, se debía a que ellos daban la guerra por terminada al perderse esa región. Dije que esto mismo de dar la guerra por terminada después de la pérdida de Cataluña también les había pasado a Dolores y Delicado, y que sólo así se podía explicar el que se encerraran en Elda –cerca de Alicante– y que nos dieran la orden al grupo de militares que habíamos llegado de Francia de que nos encerráramos también allí, lejos de los frentes donde estaban las fuerzas militares y de los grandes centros industriales donde estaban las masas obreras y, sobre todo, lejos de Madrid, que había sido la gran fortaleza del Partido y que en esos momentos era el centro de la conspiración contra el Gobierno, contra el Frente Popular y la República. Dije que jamás podría olvidar la penosa impresión que recibí la mañana del 6 de marzo cuando al llegar a Elda, procedente de Cartagena -donde la sublevación fascista había sido aplastada-, y unas horas después de haberse sublevado ya Casado, me encontré con Dolores, Delicado y otros dirigentes del. Partido, no estudiando la respuesta que se podía dar a los traidores de la junta casadista, sino preparando la toma del avión para el extranjero». (Enrique Líster; Así destruyó Carrillo el Partido Comunista de España, 1983)

Un delegado búlgaro de la IC, reportó lo mismo en esas fechas, subrayando lo incoherente que era quedarse en una zona hostil y bajo la inoperancia:

«Es evidente que la repentina partida de parte de los miembros de la dirección del partido y trabajdores militares responsables del partido no podría haber dejado de producir en un primer momento una impresión muy molesta y de generar una gran confusión en las filas del partido, además de que los enemigos intentaron inmediatamente después especular con esta partida. (…) Si los camaradas no se hubieran ido el 6, probablemente hubieran sido asesinados –por lo menos Dolores, Modesto, Líster y Uribe–. (…) El error fue que permitió que la dirección del partido y un notable grupo de los trabajadores militares del partido más destacados se encontrasen encerrados en Elda, donde el partido no tenía ni una persona fiel entre la población y donde no se tenía ninguna clase de posibilidades materiales de mantener comunicación y contacto. (…) El error más serio fue el hecho de la negligencia a elaborar y publicar inmediatamente un manifiesto con el que hubiese sido necesario aclarar al proletariado, a las masas populares y al ejército y a las organizaciones del partido el sentido de los acontecimientos que transcurrían, destacar la posición del partido y decir lo que había que hacer». (Stoyán Mínev; Informe elaborado por Stoyán Mínev [alias Stepánov y Moreno], delegado en España de la Komintern durante los años 1937-1939, para el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, Moscú, [abril] de 1939)

Como concluiría Gregorio Morán, uno de los expertos en la historia del PCE, muy acertadamente de los rasgos fuertes y débiles de ella:


«Pasionaria, políticamente, poseía escasa entidad, pero en ella existía la capacidad de explicar las cosas mejor que muchos y de darles una versión popular que conectaba felizmente con el público. Su handicap tenía un rasgo objetivo, que se reducía a su escaso bagaje intelectual y otro subjetivo, personal e intransferible, que consistía en una tendencia a la tranquilidad, al inmovilismo, a ser ama de casa, lo que contrastó siempre con su figura de mujer volcánica que daba la escena, pero no la vida. Podía charlar, recibir, dar pésames y plácemes, pronunciar frases felices; pero estudiar, preparar las reuniones, leer, darle vueltas a las cosas, no era lo suyo» . (Gregorio Morán; Miserias y grandezas del Partido Comunista de España 1939-1985, 2017)

Líster también relata el egoísmo de la dirigente española, estrictamente preocupada por la suerte de su amante y no de sus militantes encarcelados:

«La historia de esa salida, que sólo algunos conocíamos, es la siguiente: Dolores, que no se preocupaba en absoluto por la situación de los centenares de miles de españoles metidos en los campos de concentración en Francia y menos aún por los de España, pedía insistentemente que Antón fuese llevado a Moscú. Dimitrov y el Secretariado de la IC, de acuerdo con José Díaz, se hacían los sordos, pues consideraban que ésa era una buena ocasión para terminar con el arribismo de Antón. En esta situación, Antón es detenido en Francia, y entonces las peticiones de Dolores adquieren un verdadero tono de histerismo. Ante ello, hay la famosa frase de Stalin: «Bueno, si Julieta no puede vivir sin su Romeo se lo traeremos, pues siempre tendremos por aquí un espía alemán para canjearlo por Antón.» Y así fue como salió en 1940 de una cárcel francesa y llegó a Moscú». (Enrique Líster; Así destruyó Carrillo el Partido Comunista de España, 1983)

Ciertamente, muchos datos interesantes, ¡pero que tardaron un poco en hacerse públicos al pueblo español en 1983!

Existen varios documentos de los años 40, donde Stalin al observar ciertas actitudes, dejó de manifiesto la confianza o desconfianza que le producía algunos líderes del movimiento comunista. Comentarios negativos sobre figuras que años después se destaparían abiertamente como revisionistas como en el caso de Togliatti o la propia Ibárruri:

«Stalin: Con respecto a Togliatti: teórico, periodista, puede escribir un buen artículo, un buen camarada, pero reunir gente y «guiarlos», esto no puede hacerlo; tiene circunstancias dificultades ahí. José [Díaz] era bueno, inteligente. Pasionaria no es lo mismo, no puede reunirse y liderar; en este momento difícil no está en condiciones de gobernar. (…) En Alemania F. es un buen líder, Pieck «el padre», está reuniendo personas y resolviendo varias cuestiones». (Registro de una conversación de Stalin y la delegación del Gobierno de Yugoslavia dirigido por J. Broz Tito, 27-28 de mayo de 1946)

Cuando repasemos la cuestión nacional en los próximos capítulos, también podremos apreciar la actitud poco amistosa de Dolores Ibárruri con los comunistas catalanes, criticando Erno Gerö que: «Dolores, que ha tomado la palabra en los rincones más alejados del país», no se dignara a hablar «en Barcelona en los últimos dieciocho meses de guerra, salvo una vez –la última fue hace un año–», todo, «a pesar de la insistencia por parte de los camaradas del PSUC». Concluyendo que «Estos hechos, como muchos otros, no son fruto del azar, sino que lo queramos o no tienen una significación política». Véase la Carta de «Pedro» [Erno Gerö] a «Queridos amigos» de 1938.

Resumiendo. El hecho de que Ibárruri fuese la principal cabecilla del PCE durante 1942-1960 y fuese la principal responsable de asesinar, calumniar o delatar ante la policía franquista a comunistas contrarios a su línea que denunciaron la esencia claudicadora, seguidista, formalista, oportunista y caciquil de la dirección, parece ser que también es motivo anecdótico. Que Ibárruri fuese cínicamente la cabeza visible en la desestalinización en el Pleno del Buró Político de abril de 1956 del PCE, cuando había ejercido un culto a la personalidad en torno a su persona, y había sido responsable directo de los defectos en el partido que luego achacaron injustamente al «stalinismo», no parece motivo suficiente para defenestrarla como una traidora. Véase la obra de Gregorio Morán: «Miserias y grandezas del Partido Comunista de España 1939-1985» de 2017.

Por ello:

«Ha quedado demostrado conforme pasaban los años y su actividad oportunista y renegada se amplificaba, que él es el principal culpable junto a Dolores Ibárruri de la degeneración ideológica tan atroz sufrida por el Partido Comunista de España, ha quedado demostrado que los cuadros condenados bajo su mando cuanto menos eran inocentes de las viles calumnias que se inventaba y que lejos de demostrarse se irían desmontando por la labor de viejos o exmilitantes –como Vicente Uribe y Enrique Líster– implicados en su día, aunque en realidad ya con su sola actuación en toda su carrera política, destapa sus propios crímenes, ya que al haber acusado a cuadros de lo que él mismo cometía o iba a cometer, sin necesidad de nada más, sólo con su hipocresía estaba retratando la fragilidad de sus viejas acusaciones hacia otros camaradas en el pasado. Todo intento de defender a Carrillo-Ibárruri son monsergas sentimentalistas que intentan salvar el honor de un partido que precisamente se perdió en su deriva revisionista a causa de la actividad de este binomio de víboras revisionistas». (Equipo de Bitácora (M-L); Unas reflexiones sobre unos comentarios emitidos en «Nuestra Bandera» en 1950 vistos a la luz de nuestros días, 2015)

El reconocer a estos renegados como referentes sin criticismo como hace Raúl Marco es romper con toda la herencia del PCE (m-l) de 1964-1985 el cual criticaba a todos y cada uno de estos nombres: Véase el «Esbozo de la Historia del PCE (m-l)» de 1985. Allí se ve como muchos de estos nombres fueron partícipes en la política revisionista del PCE para arrastrarlo a su degeneración. Estos nombres: los Gallego o Líster, son los que denunció en su momento el propio Raúl Marco junto al de Carrillo-Ibárruri, como los gánsteres que en 1964 amenazaron e intentaron amedrentar a los jóvenes y veteranos comunistas que discrepaban con la política del PCE y formarían posteriormente el PCE (m-l), ¡por tanto Raúl Marco no solo es un traidor a las ideas del comunismo, sino que es un traidor a la historia y a las siglas de su propia organización y más triste aún, es un traidor así mismo!

Del mismo modo ocurre con Líster, al cual se nos intenta presentar no que no fue un renegado porque tuvo «méritos de importancia en el pasado». Esta idea quizás es un reflejo de lo que pretende creer por miedo el propio Raúl marco cuando la historia le juzgue a él, pero los comunistas no juzgamos a los «viejos bolcheviques» por lo bueno que hicieron, sino también por lo negativo y también por lo que hacen en el presente, y Marco no se libra de una balanza que ha sobrepasado lo soportable como para respetarle. Para el señor Marco toda la militancia en el PCE de Líster junto a Ibárruri-Carrillo desde 1942 hasta 1970 le parece poca coparticipación en los crímenes del carrillismo. Intenta justificar a Líster pese a todo su periodo posterior como brézhnevista convencido desde 1970 a 1994 con su propio partido prosoviético, el PCOE. Se ve que todas estas cosas parecen minucias. Recordemos algunas de las cosas que soltó en su momento Líster y que muy correctamente denunciaba el antiguo PCE (m-l):

«En el núm. 35 de «Nuestra Bandera» IV Trimestre de 1962, aparece un artículo titulado «Enrique Líster visita Marruecos». En ese artículo unas declaraciones del revisionista Líster, quien se refiere a la monarquía feudal proimperialista de Rabat como si se tratase de un régimen democrático. Además, en vez de preconizar el aislamiento político del régimen fascista de Franco, Líster afirma: «Ellos y nosotros deseamos que se resuelvan pacíficamente las cuestiones pendientes entre los dos Estados y que se establezcan relaciones fructíferas basadas en el respeto y el beneficio mutuos». (…) Escamoteando el problema de la lucha armada revolucionaria para derrocarlo, infunde un optimismo carente de base, oculta así el fracaso de la «reconciliación nacional» como política supuestamente encaminada a la liberación del pueblo y, en suma, es un mero estupefaciente desmovilizador». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); El falso antirevisionismo de Líster, 1973)

Enrique Líster llegaba hasta el punto de recomendar a los comunistas buscar el entendimiento con los franquistas pacifistas:

«Hay quienes les parece bien que el actual régimen continué, pero están por el desarme y la paz: con ellos hay que entenderse. Hay quienes aún les parece bien que los estadounidenses tengan sus bases atómicas en España y aún así cierran los ojos ante la conducta de los militares yanquis en nuestro país. (…) Pero al mismo tiempo, esos españoles quieren el desarme y la paz: hay que buscar el acuerdo con ellos». (Mundo Obrero, 2ª quincena de enero de 1965)

Preconizando la unión con los franquistas aperturistas:

«Eso [dice Líster] da la medida de las posibilidades y límites de acción concentrada con dichas fuerzas para el logro de objetivos de importancia capital». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); El falso antirevisionismo de Líster, 1973)

La visión de la «revolución» era una visión reformista:

«En el punto f) dice «transformación democrática-revolucionaria del aparato del Estado y del Derecho». Hay que señalar que dice «transformación» y no «destrucción», y hay que recordar que ya Lenin catalogó a estos «transformadores» como antimarxistas y revisionistas, pues en sí, ese «transformar» lleva el concepto oportunista de utilizar el Estado burgués en vez de destruirlo como dicen Marx y Lenin». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); El falso antirevisionismo de Líster, 1973)

Sobre la cuestión agraria y de género, se criticaba que:

«En sus enunciados programáticos» dice Líster: «Elaboración de un plan de urgencia integral de reforma del medio rural para la readaptación de la agricultura, a las demandas sociales, dando preeminencia a las demandas socio-económicas y culturales de los trabajadores asalariados, sin tierra y pequeños propietarios que pongan término a la propiedad latifundista mediante la nacionalización de sus tierras ociosas y mal cultivadas». (…) Es decir, que las que, como dice Carrillo, sean cultivadas «racionalmente», no serán nacionalizadas. (…) No extraña tampoco la superficialidad con que trata el problema de la mujer, dándole un sentido feminista pequeño burgués». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); El falso antirevisionismo de Líster, 1973)

Sobre la cuestión militar, se destacaba que:

«En el punto h) y final se dice «democratización de las fuerzas armadas». Es decir, que Líster tiene la misma idea del ejército fascista español que Carrillo, de que es posible democratizarlo. (…) No puede haber democratización del ejército fascista, y los revolucionarios marxista-leninistas, al igual que en el problema del aparato estatal, sólo pueden pensar en la destrucción. (…) La única forma de destruir un ejército es derrotarlo, y para derrotar a un ejército reaccionario, antipopular, no hay más medio que una guerra popular. Por eso, Líster tiene que hablar de «democratización» y no destrucción, ya que de otro modo se opondrían a las tesis de transición pacífica de sus amos, los socialimperialistas rusos y tendrían que abogar por la geurra popular y la creación de un ejército del pueblo, que destruyera el franquista». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); El falso antirevisionismo de Líster, 1973)

Con todo esto, creemos que queda de sobra demostrado el oportunismo del creador del PCOE. Lamentablemente, el PCOE actual, no ha cesado de recorrer el mismo camino: dando bandazos a izquierda –como últimamente considerando a España «fascista»–, y sobre todo a derecha –ilusiones sobre el revisionismo jruschovismo y el castrismo, antistalinismo, etc.–, con tesis ajenas al marxismo.

Es más, la defensa puntual que el actual PCE (m-l) de Raúl Marco llega a realizar de la figura de Joan Comorera es ultraoportunista, vergonzosa y un atentado contra la verdad histórica. Véase la obra de Joan Comorera: «Declaración del Secretario General del PSUC» de 1949 y las anotaciones al respecto con documentación de la época. Ahí demostramos que el marxista-leninista catalán precisamente fue sometido a una campaña de persecución en la cual participaron en su momento de buen grado no solo Carrillo, sino también Ibárruri y Líster que tenían posiciones de mayor rango en el partido. Éste último, el único triste mérito que tuvo a posteriori fue contar ante el público los crímenes de la cúpula del PCE que Vicente Uribe le confesó sobre el Caso Comorera y otros, entre los cuales se encontraba la ejecución de planes para calumniar y liquidar a los revolucionarios opositores a la línea revisionista de entonces, confesión oportunamente realizada para defenestrar a Carrillo en momentos en que Líster había lanzado su nuevo partido, pero que había callado durante años:

«Comorera en cambio no congeniaba con las tesis sobre la revolución que tenía la entonces actual dirigencia del PCE liderada por Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo, Enrique Líster, Francisco Antón, Antonio Mije, Vicente Uribe, y otros. (…) Pese a los ríos de tinta que gastaron sus enemigos para defenestrarle, la obra de Joan Comorera fue tan honesta y por ello conocida durante los años treinta, cuarenta y cincuenta por su apego a los principios marxista-leninistas, y su legado se amplificó de forma tan vasta tras su muerte que a partir de los años 70 gran parte de los revisionistas de distinto pelaje, ante esta disyuntiva del crecimiento de si figura, intentaron recuperar su figura para sus fines. Los nacionalistas burgueses y pequeño burgueses lo reivindicaban como un «verdadero nacionalista» y lo usaban como arma arrojadiza contra todo lo español, los eurocomunistas como una especie de «socialdemócrata» y lo usaban contra el «stalinismo», los revisionistas soviéticos y chinos se valían de su anticarrillismo para aparentar ser revolucionarios y que las divergencias de ellos con Carrillo también eran antagónicas, y otros simplemente lo rehabilitaron como una figura del comunismo catalán a recuperar siendo tan hipócritas como para olvidar su polémica con el revisionismo y jugando a reivindicar tanto a Comorera como a sus verdugos [como hace ahora Raúl Marco]. Es decir: según las circunstancias los oportunistas nacionales se inventan rasgos de Comorera, o se valen de unos para sus intereses, mientras se olvidaban de otros. (…) ¡Comorera y su legado solo puede ser reivindicado por los marxista-leninistas, nunca por los sepultureros de sus principios!». (Introducción de Bitácora (M-L) al documento de Joan Comorera: «Declaración de Joan Comorera: Secretario General del Partido Socialista Unificado de Cataluña» de 1949, 5 de septiembre de 2015)

Por esto también criticamos a las nuevas camadas del revisionismo como Reconstrucción Comunista (RC), que diciendo reivindicar el legado del PCE (m-l) y de Elena Ódena, también tienen ese tipo de relaciones cordiales con los partidos de herencia brézhnevista como el PCOE y el PCPE, ¡los cuales incluso les envían mensajes públicos de agradecimiento por el tratado recibido!, véase: «Dime con quién te juntas y te diré quién eres» del documento abajo citado:

«Pocos días después, vimos como el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) agradeció a Reconstrucción Comunista (RC) el haberles invitado y el trato recibido en su feria del libro pseudomarxista, ¡es decir que le daba las gracias porque no le atacasen ideológicamente en ninguno de los discursos! (…) RC puede estar de enhorabuena, parece que el revisionista PCOE se ha quedado muy satisfecho de que le traten caballerosamente. Los verdaderos marxista-leninistas cuando por falta de medios financieros se ven abocados a tener que compartir diversas plataformas para exponer sus ideas junto a otros colectivos, o cuando acuden a realizar directamente un trabajo de masas como pueden ser sindicatos sabiendo que van a encontrarse con los cabecillas revisionistas; acuden allí para precisamente denunciar delante de las masas el carácter reaccionario de estos partidos encabezados por líderes oportunistas. Pero en cambio RC aprovecha estas ocasiones para estrechar lazos y crear nuevas alianzas. ¡Repugnante! La unión de siglas en este tipo de eventos no contribuye a crear un frente progresista porque la lucha ideológica se deja de lado, por tanto no presupone un avance para el proletariado y sus luchas porque ahí cada organización cubre los defectos de la otra, estas reuniones en cambio, suponen un ritual de felicitaciones y autosatisfacción para estas bandas revisionistas. Cuando terminan esos actos la mente de los asistentes se queda impregnada del mismo cenagal de ideas revisionistas porque no hay un factor subjetivo que aclare esos temas desde un punto de vista marxista-leninista y se predica la conciliación ideológica como sinónimo de alianzas revolucionarias. (…) Con esto se prueba una vez más que RC y su apego a Enver Hoxha y Elena Ódena es simbólico y oportunista. Ser fiel al legado de Hoxha-Ódena no es imprimir banderas con su rosto ni tatuarse una cita suya, es aplicar su doctrina con fidelidad y combatir a quién combatía: a la burguesía y sus agencias revisionistas». (Equipo de Bitácora (M-L); Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista, 25 de septiembre de 2017)

Si la clase obrera quiere tener alguna posibilidad de triunfar, tiene que aprender a identificar a sus enemigos, incluso aunque aparenten ser sus amigos y reivindiquen sus símbolos y consignas». (Equipo de Bitácora (M-L); Ensayo sobre el auge y caída del Partido Comunista de España (marxista-leninista), 2019)

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Fuente: Bitácora

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