Almagro y los tres «monos sabios».

Complacido por la forma en que actuaron Sebastián Piñera y los carabineros contra los manifestantes chilenos, y por su singular «apego al respeto de los derechos humanos», el secretario general de la OEA, Luis Almagro, que acaba de visitar Chile, prefirió «no ver» y «no oír», pero sí «hablar», en busca del voto necesario para su reelección

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Foto: Pedro

Elson Concepción Pérez.— Complacido por la forma en que actuaron Sebastián Piñera y los carabineros contra los manifestantes chilenos, y por su singular «apego al respeto de los derechos humanos», el secretario general de la OEA, Luis Almagro, que acaba de visitar Chile, prefirió «no ver» y «no oír», pero sí «hablar», en busca del voto necesario para su reelección.

El personaje de marras, en el pasado 2019 escenificó no pocos shows con guion estadounidense, como su activa participación en los planes contra Venezuela y la reactivación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), para reconocer una posible intervención militar contra la nación bolivariana.

En su haber se incluyen, también, el aliento al gobierno de Iván Duque, en Colombia, para que sirva de punta de lanza contra la nación vecina, y las maniobras hostiles para involucrar a La Habana y Caracas en las manifestaciones de Ecuador y Chile.

Mención especial merecen sus cínicas acciones que llevaron al golpe de Estado en Bolivia contra el presidente Evo Morales, luego de crear un informe sobre la base de mentiras  en que se advertían supuestas irregularidades en los comicios que dieron la victoria a Evo.

Ahora resulta que Luis Almagro fue a Chile a felicitar a Piñera, por la manera en que condujo la represión a las masivas marchas de quienes se lanzaron a las calles a exigir su dimisión. Me imagino que, a su regreso a la guarida de la OEA en Washington, haya llevado en el bolsillo el voto chileno para su reelección al frente de la desprestigiada institución.

Es lógico que así sea, no solo por la visita; recordemos que ni Almagro ni la OEA se expresaron durante los más de tres meses de protestas en Chile, en las cuales murieron 27 ciudadanos y resultaron  heridas 3 583 personas, de ellas 359 con lesiones oculares (24 con estallido o pérdida del globo ocular), a consecuencia del impacto de municiones antidisturbios disparadas contra los manifestantes. Del total de los heridos, 2 050 fueron por disparos de bala, balín y perdigones.

De esos lamentables hechos, ¡ni una palabra de Almagro!, como tampoco de que la Fiscalía Nacional tenga en su poder 2 670 investigaciones por violaciones de los derechos humanos, solamente entre el 18 de octubre y el 10 de noviembre del pasado año, o sea, menos de la mitad del periodo de estallido social en la nación, como refleja la agencia EFE.

Finalmente, acudo a la leyenda asiática de «los tres monos sabios». Recuerdo que se trata de tres curiosos personajes que significan «no ver», «no oír» y «no hablar» y, con el perdón de la historia y sin hacer comparaciones, regreso a la visita de Almagro a Chile. Me viene a la mente la leyenda con la variante actual de que el personaje es uno solo, que fue a Chile para «no ver» y «no oír», pero sí para «hablar» de su gran admiración por lo sucedido en ese país y, fundamentalmente, para «aplaudir» a Sebastián Piñera como presidente y a los carabineros como fuerza actuante contra la población civil reprimida.

Y que me disculpen los simios por haberlos comparado con el personaje actual de la OEA.

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