miércoles, abril 1, 2020

«Ha revelado la tortura y podría ser torturado hasta la muerte»: Relator de la ONU habla sobre el montaje judicial contra Assange.

El relator especial insistió en que si no se protege al activista, "es de esperar un rápido deterioro de su salud, hasta el punto de la muerte".

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l relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Tortura, Nils Melzer, reveló el montaje y algunas inconsistencias que ha encontrado en torno a los casos judiciales contra el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en Suecia, Reino Unido y EE.UU.; además del trato dado por Ecuador al activista.

«Assange ha revelado la tortura, fue torturado y podría ser torturado hasta la muerte en los EE.UU.», dice Melzer, en una entrevista que concedió al portal Republik.

Melzer se involucró en el proceso contra Assange en marzo de 2019, luego de dos peticiones hechas con anterioridad por los abogados del activista australiano. De inmediato, al indagar en el caso se dio cuenta que «algo estaba mal».

Las acusaciones de «violación» en Suecia

En su relato, Melzer habla sobre los casos de violación en Suecia, donde comenzó el proceso contra Assange hace cerca de 10 años. En relación a este tema, contrario a lo que se ha publicado en medios de comunicación, las autoridades suecas mantuvieron el asunto «deliberadamente en el limbo», pese a la disposición del australiano de colaborar en el caso.

Assange en el balcón de la embajada ecuatoriana, en Londres, Gran Bretaña, 5 de febrero de 2016. | Peter Nicholls / Reuters

De acuerdo a Melzer, que tuvo acceso a los documentos de la justicia sueca, el caso comenzó cuando una mujer, identificada con las iniciales S.W., acudió a una comisaría en Estocolmo, acompañada de otra, que responde a A.A., para solicitar que se obligase a Assange de hacerse una prueba de VIH, puesto que había tenido relaciones sexuales con el activista consensuadas, pero «sin condón».

«Antes de que el interrogatorio pudiera incluso ser completado, S.W. se informa de que Assange será arrestado bajo sospecha de violación», señala Melzer, por lo que la mujer se niega a continuar con la declaración.

«S. W. no acusa a Julian Assange de violación en absoluto. Se niega a continuar el interrogatorio y se va a casa. Sin embargo, dos horas más tarde, el titular aparece en ‘Express’, un tabloide sueco: Julian Assange es sospechoso de doble violación», sostiene el relator de la ONU y aclara que, además de acusarlo por el caso de S. W., también lo señalan por un presunto abuso a A.A., incluso antes de interrogar a esta segunda mujer, hecho que también se filtró a la prensa.

Ante esto, Melzer considera que «la deliberada malicia de las autoridades se hizo evidente, a más tardar, cuando obligaron a la difusión inmediata de la sospecha de violación a través de la prensa sensacionalista, sin consultar a A. A. y en contradicción con las declaraciones de S. W.».

Apenas unos días más tarde, la Fiscalía General se enteró del caso y cerró la investigación de la violación al señalar que las declaraciones de S. W. eran creíbles, pero no daban ningún antecedente de delito.

Caso reabierto

Sin embargo, la investigación siguió su curso posteriormente, luego que la policía «reescribiera» la declaración de S.W., algo que Melzer considera como «evidencia manipulada, que las autoridades suecas usaron para construir una violación«.

Assange en el balcón de la embajada ecuatoriana en Londres, Gran Bretaña, 19 de mayo de 2017. | Peter Nicholls / Reuters

Melzer comenta que Assange, quien se enteró de las acusaciones a través de la prensa, estuvo presto a colaborar con las autoridades suecas y señala que, días después, aceptaron que testificara. El activista se presentó en una comisaría y, pese a que solicitó que el caso no volviera a los medios de comunicación, horas más tarde, ya estaba todo nuevamente filtrado.

En el caso, el propio Estado incluyó como defensa de las dos mujeres a Claes Borgström. «El hombre era socio del bufete del exministro de justicia Thomas Bodström, bajo cuya égida la policía de seguridad sueca había secuestrado, en medio de Estocolmo, a personas sospechosas para EE.UU. sin ningún tipo de juicio y las había entregado a la CIA, que luego las torturó».

De acuerdo al relator de la ONU, la versión de que Assange no quiso colaborar con la justicia sueca «fue construida» y «no corresponde a los hechos«. Además, sostiene que el activista tampoco huyó de Suecia, sino que su salida de ese país se hizo bajo la autorización de la fiscalía, a la cual sus abogados consultaron.

No obstante, justo el día que abandonó Suecia, se emitió una orden judicial en su contra. Aunado a ello, en el viaje que hizo entonces de Estocolmo a Berlín, en Scandinavian Airlines, sus portátiles desaparecieron de su equipaje.

Assange, posteriormente, voló a Londres. «No elude a la justicia, y ofrece a la fiscalía, a través de su abogado sueco, varias fechas para un interrogatorio en Suecia». Sin embargo, entonces se entera «de que un caso criminal secreto se ha presentado contra él en los EE.UU.», por lo que pide a Suecia garantías diplomáticas de que no lo entregarán a Washington.

Proceso estancado

El fundador de WikiLeaks fue apresado en 2010 en Londres, luego que Suecia emitiera una orden de detención europea. Pero fue dejado en libertad bajo fianza por la Justicia británica.

Assange al salir del Tribunal de la Corona de Southwark, en Londres, 1 de mayo de 2019. | Henry Nicholls / Reuters

En 2012, tras año y medio de esa medida, Reino Unido determinó que el periodista australiano había infringido las normas británicas sobre fianza y libertad condicional y debía ser detenido nuevamente. En concreto, argumentaron que Assange había violado la condición de permanecer todas las noches en la casa de un partidario en las afueras de Londres.

Tras ello, y para evitar su extradición a Suecia y luego a EE.UU., Assange pidió asilo en la Embajada de Ecuador en Londres.

Melzer señala que, incluso estando asilado, se mantuvo dispuesto a colaborar con la Justicia sueca para esclarecer los casos de presunta violación y proponía ser interrogado en persona en Inglaterra o por videoconferencia. No obstante, desde Suecia se negaron, aunque entre ambos países existe un acuerdo que permite a los funcionarios judiciales de un país realizar estas cuestiones judiciales, como los interrogatorios, en el otro. Durante la estancia del australiano en la Embajada (2012-2019), entre ambos países hicieron 44 procedimientos similares en otros casos.

«Esto es una prueba más de que Suecia nunca se ha preocupado por encontrar la verdad«, dice el relator de la ONU y asegura: «Solo hay una explicación para todo esto, para la negativa de una garantía diplomática, para la negativa a interrogarlo en Londres: querían ponerle las manos encima para poder extraditarlo a los EE.UU.«.

De acuerdo a la versión del relator, Suecia estuvo dispuesto a cerrar el caso, sin embargo, desde Reino Unido respondieron: «¡No te acobardes ahora!».

Fin del asilo, preso en Reino Unido

En abril de 2019, Ecuador, luego de casi dos años de instalado el Gobierno de Lenín Moreno (más cercano a EE.UU.), se le retiró el asilo a Assange.

«Como el gobierno anterior [de Rafael Correa] le había concedido la ciudadanía ecuatoriana, Assange tuvo que ser privado de su pasaporte, porque la Constitución de Ecuador prohíbe la extradición de los propios ciudadanos», señala Melzer.

Entonces, las autoridades ecuatorianas dieron luz verde para que Inglaterra lo arrestara.

Assange fue llevado a un tribunal y, aunque en ese país «casi no hay penas de prisión por incumplimiento de los requisitos de libertad bajo fianza, sino por lo general se imponen multas», fue condenado a 50 semanas de cárcel en una prisión de alta seguridad.

Melzer califica esto como «un castigo obviamente desproporcionado, que tenía un solo propósito: mantener a Assange en custodia hasta que EE.UU. pudiera completar sus acusaciones de espionaje».

Entonces, se conoció que sí existe un pedido de extradición por parte de EE.UU. contra Assange.

Finalmente, tras estar detenido en Londres, Suecia, en silencio, abandonó el caso por los delitos de presunta violación sexual. «Durante casi una década, el Estado sueco ha deliberada y públicamente denunciado a Julian Assange como un delincuente sexual. Luego, de repente, se abandonó el caso, utilizando el mismo argumento que la primera fiscal de Estocolmo, en 2010, había dado después de sólo cinco días, cuando abandonó el caso por primera vez: El testimonio de la mujer es creíble, pero no hay pruebas de un crimen«.

El contexto de la apertura del caso contra Assange

Melzer señala que los casos de presunta violación sexual se generaron en Suecia apenas semanas después que WikiLeaks publicara el llamado «Diario de la guerra de Afganistán», una de las mayores filtraciones en la historia del Ejército de EE.UU.

Assange a la salida de la Corte de Magistrados de Westminster en Londres, 13 de enero de 2020. | Simon Dawson / Reuters

«EE.UU. inmediatamente exhorta a sus aliados a iniciar procesos penales contra Assange», luego que Stratfor, una empresa consultora de seguridad que trabaja para el Gobierno estadounidense, le aconsejara «presentar todo tipo de cargos penales» contra el activista «en los próximos 25 años».

El relator de la ONU afirma: «Debemos dejar de creer que se trataba realmente de llevar a cabo una investigación sobre delitos sexuales. Lo que Wikileaks ha hecho amenaza a las élites políticas de EE.UU., Inglaterra, Francia y Rusia por igual. Wikileaks publica información secreta del gobierno, es una organización ‘antisecretos’. Y esto se percibe como una amenaza fundamental en un mundo en el que el secreto se ha impuesto incluso en las llamadas democracias maduras».

¿Qué le espera a Assange si es extraditado a EE.UU.?

En todo este caso, que ya se ha extendido por 10 años, Melzer señala que «Assange fue sometido intencionadamente a tortura psicológica por Suecia, Inglaterra, Ecuador y los EE.UU.».

Nombra desde «abuso de los procedimientos judiciales para poner a una persona en una posición en la que no puede defenderse» hasta «las medidas de vigilancia, los insultos, las humillaciones, los ataques de los políticos de estos países y las amenazas de muerte».

«Si no se le protege pronto, es de esperar un rápido deterioro de su salud, hasta el punto de la muerte», enfatizó.

De ser extraditado a EE.UU., Melzer considera que Assange «no tendrá el debido proceso legal» y podría ser condenado a 175 años de prisión.

En el proceso abierto en EE.UU. se le imputan 18 cargos criminales; aunque en principio solo era acusado de conspiración, que tenía una pena máxima de cinco años de cárcel.

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