martes, junio 2, 2020

Fallida propaganda.

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Las autoridades de la RPD deberían asegurarse de que se introduce la emisión del canal ucraniano Dom [Casa] en la red de emisión de la República. No se puede imaginar más evidencia del camino inevitable y catastrófico de Ucrania hacia la bancarrota en todas las direcciones.

En primer lugar, unas pocas palabras sobre el proyecto. Dom TV está diseñado exclusivamente para los residentes de los territorios que Kiev no controla. El canal no se emite en Ucrania. En la presentación del proyecto, la actual directora general del canal de televisión UATV, que ha creado el nuevo canal, Yulia Ostrovskaya, describió las tareas que pretende acometer el nuevo medio: “Nuestro principal objetivo es llevar el mensaje principal de que Ucrania es nuestro hogar común y que nuestro es la palabra principal. Independientemente de dónde vivamos, en cualquier parte de nuestro país unido, en el este o en el oeste, somos uno y esa es nuestra única verdad”.

El 1 de marzo, el canal comenzó a emitir en fase de prueba con programas de entretenimiento, talk-shows, series de comedia y, lo más importante, las noticias. No he tenido que ver todo el contenido para comprender el concepto de la línea editorial. Ha sido suficiente ver un informativo emitido la semana pasada para que quedara todo claro. De las 16 noticias, 14 eran negativas. La imagen que se da es tan negra, tan falta de esperanza con lo que está ocurriendo en Ucrania que te llevas las manos a la cabeza. Para cualquiera que se basara en estas imágenes para hacerse una idea de cómo viven los ucranianos sería evidente que no quiere vivir en ese país, que hay que escapar de él rápidamente o, al menos, tenerlo muy lejos. Quién sabe para qué introdujeron en ese contexto las dos historias positivas en este océano de desesperanza. En un lienzo pintado de negro, la imagen no cambia en absoluto.

También está el informativo del 19 de marzo. Se are con la noticia de dos nuevos casos de coronavirus en Ucrania y dos muertes a causa del virus. Tras esta supuestamente positiva noticia, se da cuenta del retorno sin impedimento [Ucrania había cerrado ya sus fronteras, a excepción de los nacionales tratando de volver al país-Ed] de los ucranianos de Polonia. Sin embargo, la pieza olvidó mencionar que han vuelto a casa las personas que han perdido sus empleos. Y que en casa no les espera nada bueno. Es más, les espera el estado de alarma en las regiones de Kiev, Yitomir y Chernivtsi, multas y penas de prisión por saltarse la cuarentena y una capital, Kiev, que ha subido 22 puntos en la lista de las ciudades más caras del mundo. Al final llegan las buenas noticias: en Mariupol hay 64 nuevos autobuses y pronto llegarán 70 trolebuses. El informativo acaba con las victorias de un joven atleta ucraniano.

Las noticias son un género épico. Pese a que describen eventos separados, están construidas para crear una imagen de la realidad. En su momento, al crear el canal de televisión PIK, Mijaíl Saakashvili esperaba poder conquistar los corazones y las mentes de los residentes de Abjasia y Osetia del Sur a base de mostrar la eficiencia de la economía georgiana y sus reformas administrativas. El programa iba así: construcción a lo largo del país, reducción del número de oficiales del Gobierno y las estructuras de poder, combate sin piedad contra la corrupción policial, tolerancia cero contra el crimen, centros de documentación en los que los trámites se realizaban en minutos. Sin embargo, tras esta brillante fachada ocurrían cosas terribles: torturas en prisiones, asesinatos de oponentes políticos, represión y corrupción, pero, por supuesto PIK no decía nada de eso.

Aun así, como estrategia informativa estaba bien elegida. La audiencia debía comprar las brillantes imágenes del crecimiento galopante, la riqueza y la desaparición del crimen y de la corrupción en la feliz Georgia, aunque fuera una falsa imagen. Y si la población de Abjasia y Osetia del Sur no sabía cuál era el precio de esas bonitas historias, puede que se ganaran algún corazón.

¿Qué esperan quienes han creado el nuevo canal de televisión ucraniano? ¿Por qué dar a la audiencia desesperación si lo que quieres es que esta gente se forme una imagen de Ucrania como “su casa”? Si esa “casa” es caos, desesperación y decadencia, ¿quién va a querer vivir allí? En resumen, es tirar el dinero. Sin embargo, todo eso ya estaba claro hace mucho tiempo, porque, si en las dos Repúblicas hay alguien dispuesto a ver este canal, solo será un ínfimo porcentaje de la población. Pero incluso aquellos que creen que los territorios rebeldes deberían regresar a Ucrania estarían atemorizados con las noticias sobre lo mal que van las cosas en su patria.

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