Culpables.

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Eduardo Corrales.— Primero fueron los chinos. Luego las manifestantes del 8M. Luego los universitarios de provincias que volvían a sus casas. Luego los madrileños. Luego los runners… Y así hasta llegar a cualquier desdichado desconocido al que viéramos desde la ventana sin saber qué demonios anda haciendo. Está visto que eso de alentar culpables, siempre que sea entre los propios trabajadores, es fácil para el sistema.

En estos días los balcones están siendo símbolo de muchas cosas. Los aplausos a los trabajadores de la Sanidad Pública han sido una muestra espontánea de solidaridad popular, aunque en muchos casos solo haya surgido como reflejo de un instinto de clase, más que de una conciencia de la misma. Pero en cualquier caso, ha sido algo hermoso y esperanzador. El sistema, por supuesto, no ha tardado en tratar de apropiarse dichos aplausos y ya vemos cómo cada día se van haciendo mayor hueco en las ventanas otros símbolos, los de una falsa “unidad nacional” que nada tiene que ver con la solidaridad de clase.

Vivimos momentos de estar alerta frente a muchos peligros. Uno de los más amenazantes se ocupa el sistema de propagarlo, es el de la generación de chivos expiatorios. Se alienta la persecución ciega, la barra libre inquisitorial sobre casi cualquier desconocido que ande por la calle, se justifica la represión, el abuso de la fuerza.

La responsabilidad individual es importante en esta crisis, de eso no cabe ninguna duda. Y el pueblo trabajador está dando una lección en este sentido, quedándose en sus casas, respetando el confinamiento y, sobre todo, pese a los riesgos para su salud, yendo a trabajar aquellos a quienes el Gobierno sigue exponiendo al contagio tan solo por mantener la producción de empresas cuyas actividades no son esenciales en este momento. Toda la culpa y la responsabilidad en esta crisis es del sistema y del gobierno que lo gestiona. Que no nos confundan de enemigo.

A ellos se les da bien propiciar chivos expiatorios. Cuidado con ello. Porque esos “culpables” los encuentra siempre entre los trabajadores.

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