15 meses después

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Si ayer sacaba un poco, muy poco, la cara por el gobierno español con sus tímidas, muy tímidas, medidas «sociales» que está aprobando -asistencialistas y no estructurales, y de ida y vuelta, además- para arremeter contra la patronal y quienes la secundan, incluido el propio gobierno (¿contradicción, no?) hoy voy a hacer algo parecido con ese zombi que es la Unión Europea.

Un poco de historia: en el mes de mayo de 2018 el gobierno de EEUU decidió abandonar el llamado «acuerdo nuclear» con Irán (establecido en 2015) y, casi al mismo tiempo, comenzó con su clásica política exterior: las sanciones que violan todos y cada uno de los preceptos del derecho internacional. Irán no movió un músculo, dando tiempo, un año, para que el resto de firmantes del acuerdo (China, Rusia, Gran Bretaña, Francia y Alemania) lo mantuviesen y mantuviesen los acuerdos comerciales que conllevaba. China y Rusia lo hicieron, no así los tres vasallos europeos de EEUU.

Transcurrido el año, Irán comenzó a aplicar unos artículos del «acuerdo nuclear» que le facultan a irse retirando del mismo si la otra parte no cumple. Así, cada dos meses desde entonces, ha ido aplicando a rajatabla esos artículos hasta llegar, en enero de este año, a la última medida: la decisión de no cumplir con las limitaciones impuestas en cuanto al número de centrifugadoras, producción, enriquecimiento y porcentaje de uranio enriquecido pero diciendo también que seguía permitiendo que la Agencia Internacional de la Energía Atómica revisase sus instalaciones y que volvería a implementar del todo el acuerdo nuclear si se eliminan las sanciones. Dejaba así, de nuevo, una puerta abierta a la diplomacia y, sobre todo, a  la moribunda Unión Europea. El zombi europeo reaccionó como era previsible: denunció a Irán ante la ONU por «incumplimiento de los términos del acuerdo nuclear».

Pero apareció el coronavirus. Irán, después de EEUU, Italia, el Estado español, China, Alemania y Francia es el siguiente país en número de afectados. Y pese a ello, EEUU ha renovado las mal llamadas sanciones, o sea, la guerra por otros medios como también está haciendo con Venezuela. Y la moribunda UE, ese zombi incapaz de reaccionar solidariamente con sus propios miembros, ha tenido un gesto de decencia.

La UE creó en enero de 2019 el Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales (INSTEX) con la finalidad de mantener el acuerdo nuclear con Irán y continuar realizando los intercambios comerciales pero, siguiendo las directrices de EEUU, solo para realizar operaciones «humanitarias». Irán lo aceptó, pero presionó para que por ese canal se realizasen todo tipo de transacciones comerciales, incluyendo la compra de petróleo. La UE se achantó y nunca se hizo nada por ese canal salvo transacciones menores, por valor de no más de 500.000 euros, y siempre en modo prueba.

El pasado día 1, por sorpresa, la UE e Irán completaron la primera transacción por el INSTEX por valor de 20 millones de euros y relativa a exportación de productos médicos. Es decir, la UE hace, 15 meses despúes, una primera operación de una cierta envergadura pero limitada a la cuestión humanitaria.

El INSTEX, en el hipotético caso que funcionase a tope, más allá de lo «humanitario» como reclama con razón y en virtud del derecho internacional Irán, supone eliminar el dólar del comercio bilateral porque los europeos podrían enviar mercancías a Irán en euros e Irán hacer lo mismo a Europa en riales. La ganancia sería absoluta para la UE, pero su seguidismo y vasallaje respecto a EEUU es tan notorio que hasta es capaz de renunciar a sus ganancias para no molestar a su amo. Por eso está por ver si este gesto va más allá o se queda en eso, un gesto.

Pero en el contexto mundial actual, cuando el coronavirus ha puesto patas arriba todo lo que se conocía y ha puesto de manifiesto no solo la debilidad estructural de la propia UE sino de EEUU, este movimiento es ciertamente un pelín audaz. Si la UE se ha atrevido a tanto es porque es consciente de la debilidad de EEUU. Y si este movimiento hace que los otros países que se añadieron al INSTEX (Finlandia, Bélgica, Dinamarca, Países Bajos, Noruega y Suecia) lo aprovechen es evidente que se reforzará este mecanismo y se debilitará un poco más a EEUU. Pero eso, hoy por hoy, es un cuento de hadas.

Por cierto, ayer os comentaba que en todo el mundo occidental está circulando la tesis de que la crisis sanitaria, social y económica desatada por el coronavirus es «atípica», que no es consecuencia de la mala praxis de los mercados financieros y empresariales sino que «proviene del exterior». Supongo que os habréis fijado en lo que dijo también ayer la presidenta de la Comisión Europea al anunciar que la UE aprobaba un fondo económico que llegaría hasta los 100.000 millones de euros para «evitar que las empresas despidan a los trabajadores a causa de la inactividad causada por el coronavirus».

Sin entrar a desmenuzarlo ahora, puesto que no es oro todo lo que reluce, puesto que es selectivo y no universalista dentro de la UE, ni en cuándo va a entrar en vigor, que esa es otra, sí quiero detenerme en lo de que esta crisis «proviene del exterior». Las palabras textuales de la presidenta de la Comisión Europea fueron: «Si no hay pedidos y las empresas se quedan sin trabajo debido a una crisis externa y temporal como el coronavirus, no deberían despedir a sus trabajadores, sino seguir empleándolos, para que puedan continuar pagando sus alquileres y comprar lo que necesitan».

Lo dicho, la culpa no es del neoliberalismo. Es del meteorito.

El Lince

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