El término ‘pandemia’ fue sinónimo de corrupción hasta hace muy poco tiempo

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El 30 de enero la OMS (Organización Mundial de la Salud) declaró el coronavirus como una “emergencia de salud pública de interés internacional” y le llovieron las críticas y, sobre todo, las presiones políticas. Querían una pandemia ya; la necesitaban.

El portavoz de la OMS, Tarik Jasarevic, tuvo que ponerse delante las cámaras para explicar por qué no se había declarado una pandemia. “No existe una categoría oficial [para declarar una pandemia] … La OMS no está utilizando el antiguo sistema de seis fases -que pasó de la fase 1 [sin informes de gripe animal que causara infecciones humanas] a la fase 6 [una pandemia] que algunas personas experimentaron a causa del H1N1 en 2009”.

La OMS no aguantó las presiones ni un mes y medio, hasta el 11 de marzo, cuando los pandemonios se salieron con la suya. Pero, además de las presiones, hay que retener dos datos fundamentales: el cambio de nombre del coronavirus por una nueva sopa de letras, abandonado términos gastados, como “gripe”, y la comparación con la pandemia de 2009.

Así, con 4.291 muertos en todo el mundo, empezó esta pandemia, un cifra ridícula que se infló añadiendo 118.000 “contagiados” o “infectados”, términos que no tienen ningún significado médico porque se trata de personas sanas (pero en este tipo de cambalaches hay que mezclar las churras con las merinas).

La anterior declaración política de pandemia en 2009 fue la “gripe porcina” o H1N1 en la sopa de letras de los virólogos. A diferencia de hoy, entonces el escándalo fue mayúsculo y la OMS ha tenido que esperar un tiempo para que todo se olvide convenientemente, incluso la espiral de corrupción trabada en torno a este tipo de declaraciones.

El término “pandemia” se convirtió en sinónimo de corrupción médica internacional y desapareció por un tiempo de la terminología. Por eso el 30 de enero la OMS habló de una “emergencia de salud pública de interés internacional”.

Son juegos malabares: discretamente la OMS quería cambiar la definición de “pandemia”. Ya no era necesario que una enfermedad notificada estuviera extremadamente extendida en muchos países y fuera extremadamente mortal o debilitante. Sólo era necesario que se extendiera como la gripe estacional, más o menos.

En 2009 los primeros informes no hablaban de Wuhan sino de Veracruz, en México. Un joven presentaba síntomas de gripe H1N1, que son los de un resfriado fuerte.

Entonces la directora de la OMS era Margaret Chan y se lanzó a la piscina de cabeza: oficialmente el mundo entraba en la fase 6, o sea, pandemia. Cada gobierno tuvo que poner en marcha los programas de emergencia que implicaban compras gubernamentales de miles de millones de euros de vacunas contra la pandemia de gripe H1N1, tirados a la basura en plena época de recortes… incluso en sanidad.

El ridículo fue de los que hacen época. Desde el primer momento se comprobó que las muertes por el H1N1 eran insignificantes en comparación con la gripe estacional de todos los años. El doctor Wolfgang Wodarg, al que ya hemos mencionado, especialista en neumología, era entonces Presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Pidió que se investigara el conflicto de intereses en torno a la respuesta de la Unión Europea a la gripe porcina.

El Parlamento holandés descubrió que el profesor Albert Osterhaus, de la Universidad Erasmus de Rotterdam, que en 2009 se encontraba en el epicentro de la pandemia mundial como asesor de la OMS en materia de gripe, se estaba llenado los bolsillos con la venta de vacunas.

Osterhaus no es una excepción. Muchos de los expertos de la OMS que aconsejaron a Chan percibieron dinero directa o indirectamente de las principales multinacionales farmacéuticas, entre ellas GlaxoSmithKline y Novartis.

La declaración de la OMS sobre la pandemia de gripe porcina fue consecuencia de la corrupción. La temporada de 2009 a 2010 estuvo marcada por la gripe más leve del mundo desde que la medicina comenzó a hacer seguimientos de este tipo de enfermedades. Los gigantes de la industria farmacéutica cobraron miles de millones de dólares gracias a la alarma mundial y los gobiernos se quedaron con las vacunas en las estanterías.

Después de aquel escándalo, la OMS dejó de utilizar la declaración de pandemia en seis fases y pasó a la declaración confusa que quiso utilizar en enero de este año, “Emergencia de salud pública de alcance internacional”. Pero las presiones pudieron más y reintrodujeron el término “pandemia”, admitiendo al mismo tiempo que todavía están buscando una definición.

En otras palabras, la OMS utiliza una terminología que nadie sabe lo que significa; ni siquiera ellos.

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