Censura en tiempos de epidemia

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Carlos Miguel Pereira Hernández.— Si existiera la remota posibilidad de que la casualidad o algún elemento técnico pudieran haber justificado el cierre de la primera página abierta en Facebook por la Embajada de Cuba en China, la medida tomada recientemente en contra de mi cuenta personal en la que reflejaba con claridad mi condición de Embajador cubano en el gigante asiático, viene a despejar cualquier duda sobre las intenciones del gigante estadounidense de las redes sociales.

Todo parece indicar que en medio de la complicada situación epidémica que vive Estados Unidos, en cuya solución podrían ser de gran ayuda las redes sociales, los encargados de Facebook han encontrado el tiempo para llevar a cabo una operación de silenciamiento de las voces de Cuba en China.

Sería demasiada “coincidencia” que ambos actos ocurran precisamente contra las cuentas que vienen dando seguimiento al acontecer de Cuba en el país asiático en medio de la pandemia de la neumonía COVID-19.

Tanto en la página de la Embajada como en la mía personal se podían encontrar referencias a la solidaridad mutua entre La Habana y Beijing en los tiempos difíciles que vive el mundo, golpeado por una pandemia que ha causado decenas de miles de muertes a nivel internacional.

Cabría preguntarse qué gana Facebook cerrando la cuenta de un embajador cubano o qué gana Estados Unidos, necesitado más bien de un mínimo de sentido humanista por parte de su propio gobierno.

La única explicación posible es que, a la altura de la segunda década del siglo XXI, muchos años después de que Washington declarara el triunfo de su sistema político y social, siguen doliendo mucho los ejemplos de que un mundo más justo y humano es posible, incluso en medio de una crisis como la actual.

Por más que lo intenten, jamás podrán ser silenciadas las lecciones que ofrece Cuba por estos días, con cientos de médicos esparcidos por el mundo para combatir la pandemia de neumonía COVID-19, sin descuidar por un segundo la situación de sus propios ciudadanos e incluso de los extranjeros que se encuentran en el país.

Transcurridas las primeras 24 horas desde la notificación de Facebook de que no podría acceder a ella porque se encontraba bajo revisión, volvi de nuevo a crear una nueva cuenta, que apenas minutos después también fue sometida a escrutinio deliberado, incluido el video selfi de marras que se ha puesto de moda por estos días para comprobar tu verdadera identidad en las redes.

Por mi parte, no debe haber dudas de que volveremos a la batalla y nuestra voz y defensa de Cuba seguirá llegando por cualquier vía, pues mientras Facebook continúe cerrando cuentas, otras se crearán o se multiplicarán para seguir llevando al mundo la voz de Cuba, que es al fin y al cabo la voz de la verdad.

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