domingo, mayo 31, 2020

Reflexión sincera de los crímenes es primer deber de Japón, comentario de ACNC

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Pyongyang, 18 de mayo (ACNC) — Con motivo del aniversario 75 del fin de la Segunda Guerra Mundial, los políticos alemanes sostuvieron hace poco en Berlín la ceremonia de colocación de ofrenda floral.

En esa ocasión, el presidente alemán volvió a arrepentirse sinceramente de los crímenes de guerra diciendo así: «no podemos borrar nuestro pasado» y «lo que se da vergüenza no es el reconocimiento de la responsabilidad sino la negación al respecto».

Es un principio normal comenzar de nuevo corrigiendo el pasado bochornoso.

En el siglo pasado, Alemania y Japón impusieron a la humanidad incontables desgracias, sufrimientos y calamidades al provocar la Segunda Guerra Mundial y la Guerra del Pacífico, respectivamente.

Hasta ahora, el gobierno del país europeo había pedido disculpas por los crímenes de guerra cometidos por el poder nazi y vino indemnizando de manera sistemática a los países que sufrieron las pérdidas humanas, materiales y espirituales y sus víctimas.

Con el paso del tiempo, la sociedad internacional aplaude los esfuerzos sinceros de Alemania por no repetir el antecedente criminal.

En contraste, Japón trata de embellecer y repetir sus tremendos crímenes perpetrados contra los pueblos asiáticos, sobre todo, la nación coreana.

Los reaccionarios japoneses insultaron a las víctimas de esclavitud sexual como «voluntarias para ganar el dinero» e impidieron el levantamiento por doquier del mundo de las estatuas de niña esclava sexual. Para colmo, anotaron en la carta azul de la diplomacia esta frase: «no se debe usar la expresión ´esclava sexual para el ejército japonés´ porque no concuerda con el hecho».

Y respondieron sin vacilación alguna con la represalia económica a la demanda de indemnización para las víctimas de reclutamiento forzoso.

En marzo pasado, revisaron y aprobaron los manuales de escuelas secundarias que tergiversan totalmente o aplacan las culpas del pasado dando así más acicate a la educación en el militarismo sobre nuevas generaciones.

La conducta de Japón, que niega los hechos históricos y las pruebas evidentes y rechaza su liquidación, demuestra fehacientemente la bajeza moral y el descaro del mismo Estado salvaje.

No se puede borrar ni justificar la historia de agresión de Japón.

La reflexión sincera es la primera obligación legal y moral que asume Japón ante la sociedad internacional.

Serán más fuertes la censura y el desprecio de la sociedad internacional hacia el país isleño si éste sigue desafiando a la demanda de la época y la humanidad.

Fuente: kcna.kp

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