jueves, julio 9, 2020
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Toda la riqueza para los empresarios, limosnas para la clase obrera

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El 3 de noviembre de 2014, Iñaki Gabilondo, periodista referente de la socialdemocracia y del oportunismo, decía en la Cadena Ser lo siguiente“Si el crecimiento espectacular de Podemos refleja la magnitud de la ira ciudadana, ¿se imaginan esa ira ciudadana sin Podemos?, ¿se la imaginan descontrolada y suelta?, ¿se la imaginan en las calles? Los que ningunean a Podemos deberían valorar su contribución al encauzamiento de esa indignación en los márgenes de la democracia”.

Efectivamente, Podemos tuvo un papel decisivo en ‘encauzar’ la indignación del pueblo, en engañar a las clases populares hartas de este sistema criminal y llevarlas por “los márgenes de la democracia”, o sea, desmovilizar al pueblo para consumar un nuevo engaño electoral, el enésimo del oportunismo.

 

El capitalismo moribundo necesita del oportunismo para mantener al pueblo sumiso y callado, con falsas esperanzas en un cambio dentro de los márgenes del sistema. Sin ese mensaje las clases populares podrían tomar la vía revolucionaria y tumbar este sistema criminal. Defender pues el crimen, la miseria y las muertes que el capitalismo genera se convierte en la labor esencial del oportunismo, encarnado a la perfección en nuestro país por Podemos/IU-PCE.

Además, el papel ‘amable’ del oportunismo es absolutamente crucial para suavizar la imagen del gobierno ante el aumento de represión contra el pueblo que ha supuesto este estado de alarma, y de la represión que vendrá ante el recrudecimiento de la crisis sistémica y permanente del capitalismo. La estrategia de poli bueno y poli malo, encarnados por Unidas Podemos y PSOE respectivamente, da la falsa apariencia de una pugna interna en el gobierno entre los que defienden un modelo de gestión más ‘clásico’ y los que pretenden aplicar reformas de carácter ‘popular’, cuando la realidad es que no hay ninguna diferencia más allá de las declaraciones de cara a la galería, ambos son firmes defensores del capitalismo y de este Estado.

El gobierno de coalición en su conjunto ha mantenido en vigor una de las leyes más criticadas cuando ellos eran la oposición, la llamada ley mordaza, para aplicarla con mano de hierro a la clase obrera, mientras que los reaccionarios han salido a la calle saltándose toda la legalidad sin apenas consecuencias y con el apoyo en muchas ocasiones de las fuerzas y cuerpos de represión del Estado. Ante estos hechos incuestionables, de nuevo vemos el teatro interpretado por miembros de Unidas Podemos, criticando de cara a la galería lo que podrían impedir desde el gobierno, diciendo una cosa y haciendo lo contrario.

Dentro de la estrategia del oportunismo para blanquear el saqueo a las arcas públicas llevado a cabo por este gobierno, ha tenido un papel relevante la exaltación extrema de los ERTEs como la panacea de las medidas laborales.

Aquellos que desde la oposición defendían de boquilla la nacionalización de empresas – una medida que en el capitalismo tan sólo es aplicada para rescatar empresas en quiebra (Autopistas de peaje, Bankia, etc) y una vez saneadas volverlas a entregar a manos privadas – ahora prefieren entregar miles de millones de euros de dinero público a empresarios que han obtenido millonarios beneficios anteriormente, para que estos puedan invertir en bolsa, al menos, 110 millones de euros.

Entre las empresas que han aplicado un ERTE recientemente se encuentra Nissan, que una vez que hemos sufragado sus gastos de personal con dinero público, ahora decide cerrar su planta de Barcelona y enviar al paro a 3.000 trabajadores, más los 20.000 empleos indirectos que se calcula que se perderán. Estos despidos supondrán un coste de 1.250 millones de euros, un dinero que no va a asumir la empresa, sino que lo ha desembolsado ya el Estado, o sea, todos nosotros, a través de la agilización de los ERTEs así como de las millonarias ayudas públicas recibidas por esta y tantas otras empresas durante años.

Y mientras este saqueo se produce ante nuestros ojos, mientras el oportunismo perpetra un nuevo engaño, vuelven a surgir los “cantos de sirena”, esta vez en forma de Renta Mínima, una limosna humillante para, como bien apuntaba Iñaki Gabilondo allá por 2014, encauzar “esa indignación en los márgenes de la democracia”, seguir sometiendo al pueblo y que este no se rebele ante tanta injusticia.

Sin embargo, esta medida de la Renta Mínima no es más que el reconocimiento del gobierno de PSOE y PODEMOS-IU/PCE de su incapacidad para no sólo recuperar los puestos de trabajo que han destruido sino para atajar la miseria que entre las clases populares y trabajadoras de este país se van a producir, no por la pandemia de la COVID-19 sino:

  • por la división internacional del trabajo impuesta por la UE y demás asociaciones imperialistas que convierten al Estado español en un región donde económicamente dependa del sector servicios, que concentra hoy al 80% de los trabajadores del Estado español, y del turismo, convirtiendo al Estado español en un desierto industrial y abocando al sector primario a la ruina – el campo – o a la desaparición como ha pasado con la minería;
  • por la automatización del trabajo y de la producción, que no sólo va a destruir millones de puestos de trabajo como consecuencia de la robotización sino que va a depauperar las condiciones de vida de los trabajadores mediante el proceso de uberización de la economía y del trabajo.

El Gobierno de PODEMOS-IU/PCE, lejos de confrontarse a la dictadura de los monopolios impuesta desde la Unión Europea y demás organismos imperialistas lo que hace es todo lo contrario, mostrarse sumiso a las órdenes políticas y económicas de los monopolios, darles dineros a manos llenas a la oligarquía – como está pasando con Nissan y otras empresas – y pretender corromper al pueblo trabajador con limosnas humillantes en lugar de garantizarle el derecho al trabajo. Iglesias venía a tomar el cielo por asalto pero se ha quedado en ser escudero del PSOE del GAL, de la modificación del artículo 135 y en limpiarle las botas a los monopolios acatando las órdenes que vienen desde Bruselas, Berlín o Washington.

Por supuesto, los medios de manipulación del capital ya han salido a defender esta medida, una medida que genera consenso entre los grupos parlamentarios, una medida que ya se estaba aplicando a nivel autonómico y que ha demostrado no ser eficaz en la lucha contra la pobreza, pues evidentemente no va a la raíz del problema, el propio sistema de producción capitalista.

Al pueblo de nuevo lo engañarán con la falsa dicotomía del mal menor, pretendiendo hacernos creer que no hay otra opción, que es esto o nada, que sin esa renta mínima la gente será más pobre, ocultando que sí existen otras alternativas. Alternativas como nacionalizar las más de 100 grandes empresas públicas que el Estado ha regalado a manos privadas durante los últimos años, empresas levantadas con el sudor de la clase trabajadora y que en manos del pueblo acabarían con gran parte de los problemas económicos de las clases populares, empresas como Endesa, Repsol, Iberia, Seat o Telefónica entre muchas otras.

Estos son los hechos del oportunismo, más allá de sus falsas palabras. Estas son las acciones que demuestran de lado de quien están, más allá de sus bonitos discursos, y el pueblo no dejará de estar engañado mientras no aprenda a juzgar los actos de los oportunistas, a juzgar sus decisiones y no sus palabras. Sólo nos queda pues abrir los ojos y dejar de lado los falsos cantos de sirena, organizando todas las luchas en un Frente Único del Pueblo que encauce el camino hacia el socialismo, único sistema que garantizará el bienestar de los trabajadores y todas las clases populares. Por ello, más que nunca, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

2 COMENTARIOS

  1. No olvidéis, amigos de esa secretaría, que precisamente ni a los «proletarios» de Alcoa ni a los de Nissan se les ha pasado por la cabeza TOMAR las factorías, SUS instalaciones, más que pagadas por las subvenciones públicas recibidas por sus respectivas patronales. Estos trabajadores siguen esperando persuadir a sus amos con la ayuda de los mayordomos de éstos, esos sinvergüenzas de UP.

  2. Por ello se limitan a quemar algunos neumáticos y gritar maullidos como ese «guerra, guerra, guerra» ( uyyy que miedo Leoncio ).

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