jueves, julio 2, 2020

La jornada de lucha del 23 de mayo marca el camino

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Pasadas las primeras horas, se acaba el tiempo para felicitarnos de las concentraciones convocadas y del importantísimo eco mediático alcanzado con esta acertada iniciativa del Secretariado Político del CC.  Sin más dilación, se impone sacar conclusiones y disponer al conjunto de la organización a desarrollarlas en su entorno más inmediato;  en el contexto específico en el que célula y/o comité del Partido o la Juventud  desarrolla su trabajo político.

Análisis que se derivará de la experiencia práctica de conocimiento del medio concreto, para interpretarlo conforme a las categorías científicas del materialismo, y práctica que de conformidad al análisis realizado, responderá al desarrollo de las conclusiones y acuerdos alcanzados por cada comité/célula en las más diversas circunstancias.

El reto es enfrentar, con todo el compromiso militante, un ejercicio práctico de conducción revolucionaria de la lucha de masas y hay que hacerlo con la cobertura imprescindible de un análisis correcto y la fuerza de la organicidad que se desprende de la disciplina consciente.

Impulsar un proceso de organización y movilización de las masas, que confronte con la estrategia de la socialdemocracia y el reformismo, que ahora pide desmovilización y confianza en su gobierno, hacia el pacto social y la gestión del capitalismo, para una nueva derrota histórica del movimiento obrero. Debemos elevar las contradicciones que cada día se reflejan allá donde vive, se relaciona y labora el pueblo trabajador, y convertirlas  en organización de masas unitaria enfrentada a cualquier forma de gestión del capital. Audacia, iniciativa y visión política, para convertir la referencialidad social de la militancia comunista en liderazgo que vacune a las masas obreras y populares de la influencia del fascismo y la socialdemocracia.

Toda la militancia, Partido y Juventud, empujando al unísono en pro de unos objetivos concretos, es una fuerza que multiplica por mucho la capacidad de cada cual. Por esa razón es imprescindible situar con claridad los objetivos que nos marcamos en esta tarea, que como primera referencia indiscutible para su desarrollo, tendrá que estar pegada al terreno y avanzar sobre la base de la práctica. De nada valen discursos y elaboraciones si son incapaces de contrastarse en la práctica para, en última instancia, demostrar en lo concreto lo acertado o no de su propuesta.

Esta es una lucha del pueblo organizado, y la militancia comunista, que la mayoría de las veces lo hará desde posiciones minoritarias, interviene en ese entorno ejerciendo su papel de dirección revolucionaria, interpretando la realidad y trabajando, como se nos indica en el ¿Qué hacer? con energía, firmeza y continuidad, para construir su hegemonía entre las masas.

Construyendo alianzas fundamentadas en la lealtad y la ética revolucionaria con cuantos compañeros de viaje surjan en el camino. Con algunos haremos un corto recorrido y con otros más largo, pero la instrumentalización de los espacios que se construyen con el esfuerzo de diferentes personas y/u organizaciones no admite la miseria tacticista tan propia de la socialdemocracia y el oportunismo.

Interpretando correctamente las aspiraciones del pueblo para intervenir sobre ellas y, progresivamente, elevar el nivel político de las mismas.  Una táctica acertada, ajustada a los tiempos de una planificación estratégica que se contrasta con la realidad, porque se cumple y no se abandona por ninguna razón hasta que el órgano correspondiente indica lo contrario. La retórica no tiene espacio jamás en la política de los y las comunistas, pero menos aún en determinados momentos en los que se aceleran los procesos históricos.

La unidad de los espacios de lucha, es la mejor fórmula para convertir en conflicto político con el Estado las reivindicaciones primarias del pueblo.  Defensa de lo público, plan urgente de emergencia social, lucha contra el paro y la precariedad, combate al fascismo, derecho a la vivienda, contra la militarización de la sociedad y la represión, por la educación pública, derechos y futuro para la juventud, contra el patriarcado creciente en tiempos de crisis, que incrementa la doble esclavitud de las mujeres trabajadoras, defensa del medio natural…, todas son consignas que necesitan comprenderse globalmente para encontrar el responsable único de todas ellas: el capitalismo. Es este un objetivo a situar sin apriorismos y a alcanzar porque las propias masas interpreten su necesidad como consecuencia práctica de que el trabajo de dirección revolucionaria de la militancia comunista, se convierta en referencialidad de las mismas.

En definitiva, trabajar con tesón hasta construir los comités populares y de unidad obrera que articulen el contra-poder popular que afronte de forma victoriosa la crisis general del capitalismo.

Necesitamos nuestros Soviets y tenemos un plan para ello.

Secretaría de Organización.

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